LA ESTATUA ECUESTRE DE LOPEZ PORTILLO EN NUEVO LEON, DESMONTADA Y TIRADA, COMO CHATARRA, EN UN LOTE BALDIO

SAN NICOLAS DE LOS GARZA, NL – Tras trece años de críticas y vandalismo, la estatua ecuestre de José López Portillo fue removida de un crucero de este municipio y arrumbada en un lote, donde yace ladeada, entre escombros y chatarra, con las patas delanteras del caballo al aire y el resto cubierto por una manta
Desde su colocación, en 1982, en la intersección de las calles Universidad y Sendero Divisorio, por decisión del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, la estatua desató controversia, tanto por razones estéticas como políticas; además de mal diseñado, se dijo, el monumento rendía culto a un político vivo y cuestionado Desde entonces, la estatua fue blanco de protestas, pintas, insultos y hasta balazos
Con todo, la estatua se convirtió en punto de referencia, pero mutilada por la voz popular, pues en una especie de cirugía política pasó a ser simplemente “el caballito” Con la llegada del panista Adalberto Núñez Ramos a la alcaldía, el monumento salió finalmente de este municipio con el pretexto de adecuaciones viales, pues el tránsito se congestionaba en la rotonda donde estaba colocado, al converger las carreteras a Colombia y Nuevo Laredo, y la avenida que va hacia Monterrey
El retiro de la estatua fue una promesa de campaña, relata Núñez Ramos, entrevistado en la oficina que ocupa desde noviembre pasado “Me dijeron que estaba loco, que Martínez Domínguez sigue pesando mucho en el estado, que no iba a poder; pero soy un hombre muy obstinado” De hecho, desde la administración anterior, que presidía el también panista Jesús Hinojosa —alcalde ahora de Monterrey—, propuso como regidor un nuevo reglamento sobre nomenclatura y monumentos, que prohibe rendir homenaje a personajes vivos con nombres de calles y estatuas
Ya en la alcaldía, Núñez le platicó al gobernador Sócrates Rizzo su propósito de remover la estatua ecuestre, pues necesitaba su autorización por tratarse de un monumento propiedad del estado Obtuvo el permiso de Rizzo: “El entendió muy bien que hay que mejorar la vialidad en esa zona”, y luego inició los trámites para la remoción, incluida la negociación con una empresa de grúas para que no cobrara, pues recibiría publicidad gratuita con la transmisión en vivo por televisión del traslado de la estatua
El 5 de junio, Núñez dirigió el oficio No 57 al director de Patrimonio del gobierno estatal, Gabriel Morfín Flores, para preguntarle a qué lugar debía trasladarse
Al día siguiente, llegó la respuesta de Morfín:
” me permito informar a usted, que la estatua ecuestre del expresidente de México, Lic José López Portillo, deberá ser depositada en la bodega de Maquinaria y Equipo de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, ubicada en la Carretera a Colombia y Camino a San José, frente a Dirona”
Así ocurrió, con algunos tropiezos Entre gritos de aprobación y aplausos de decenas de personas que pasaban por el lugar, la estatua fue removida por una grúa y colocada en posición vertical en un trailer; durante el traslado a su nuevo destino, sin embargo, la estatua tuvo que ser recostada, para no tumbar a su paso cables o semáforos, dada su altura (cinco metros)
La supuesta bodega en que se depositaría resultó ser un lote sin techo, en el que se encuentra maquinaria descompuesta, montones de tierra y arbustos, entre los que ahora asoma, como chatarra, la famosa estatua El lote está ubicado, casualmente, en el municipio de Escobedo, reducto priísta en la zona metropolitana de Monterrey, en el que por cierto hay avenidas que llevan los nombres de Carlos Salinas de Gortari y Raúl Salinas Lozano
Cuenta Núñez Ramos que le propuso al alcalde de Escobedo, Jesús Martínez, que reubicara la estatua ecuestre frente al teatro Fidel Velázquez, “para que estuvieran juntos dos charros; incluso le dije que yo me hacía cargo de los gastos de traslado y reacomodo, él aceptó, pero luego el gobernador decidió que había que hacer el trámite ante la Comisión de Monumentos y Nomenclatura Creo que en el fondo nadie quiere esa estatua, por eso nadie se opuso a que se quitara, nadie ha dicho `esta boca es mía’, ni siquiera Martínez Domínguez; él mandó hacer ese adefesio porque López Portillo lo sacó de la banca y lo hizo gobernador en 1979, después de que Echeverría lo había castigado en 1971″
Ricardo Canavati, alcalde priísta de San Nicolás cuando se colocó la estatua, comenta:
“Don Alfonso es un hombre muy agradecido Fue una promoción que él hizo: consiguió el terreno privado en que se colocó y contrató al escultor, al municipio no le pidieron ninguna participación a mí no se me pidió ninguna colaboración, pero en su caso la hubiera prestado, aunque nunca he sido partidario de que se hagan reconocimientos de ese tipo en vida del homenajeado”
Para el escultor regiomontano Cuauhtémoc Zamudio, esa estatua de López Portillo fue un homenaje dudoso, pues está llena de defectos; los señaló en su momento en la prensa local y los puntualiza ahora en un escrito entregado al reportero:
“La cola del caballo parece una tercera pata trasera; el caballo no tiene la soltura del trote; la pata delantera izquierda es muy gruesa, rígida y sin forma; el jinete está caricaturizado en lugar de dignificado; el atuendo del jinete y la silla utilizada no concuerdan; falta coordinación entre figura humana y animal”
El autor de la escultura fue el español Luis Antonio Sanguino, a quien se trajo López Portillo de su legendario viaje a Caparroso, tierra de sus ancestros
Mientras tanto, surgen voces que reclaman que también sea removida la estatua de Fidel Velázquez, ubicada en la avenida que lleva su nombre, pues es tan estorbosa como la de López Portillo El escultor Guillermo McLean, quien tiene su taller a una cuadra de esa estatua, dice que “Fidel sólo está complicando la vialidad, además de que no se ve; de sur a norte, la tapa un árbol, y en sentido contrario sólo se le ve el trasero, así que más vale moverla de ahí”
Por lo pronto, la estatua de Fidel sufre toda clase de vandalismos; el jueves 22, se advertía en el pedestal un cartón de cerveza Carta Blanca, como una especie de ofrenda al líder de los trabajadores cetemistas
—Ojalá y Hinojosa quite la estatua de Fidel, a él le toca, pues está en su municipio—, recomienda el alcalde Núñez Ramos

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