“¿POR QUE ALMOLOYA?”: RAZONES, GESTACION Y REGLAMENTO; “NO NOS EQUIVOCAMOS”, DICE PABLO DE TAVIRA

“¿POR QUE ALMOLOYA?”: RAZONES, GESTACION Y REGLAMENTO; “NO NOS EQUIVOCAMOS”, DICE PABLO DE TAVIRA
Sonia Morales y Carlos Puig
Ahora impugnados por considerar que violan los derechos humanos de los internos, los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos), más conocidos como penales de alta seguridad, fueron planeados desde el gobierno de Miguel de la Madrid, con el propósito de confinar en ellos a personas ya sentenciadas, consideradas peligrosas y que gozaban de privilegios en otros reclusorios
El proyecto original, elaborado en 1987, consistía en construir cinco centros mediante la cooperación entre la Federación y los gobiernos estatales
En su libro ¿Por qué Almoloya? —que será presentado el próximo jueves 8—, Juan Pablo de Tavira, el primer director de ese centro, explica que se trataba de cárceles para sentenciados que fueran considerados —de acuerdo con lo establecido por los estudiosos e investigadores— de alta peligrosidad: los relacionados con delitos contra la salud, los que hubieran intentado fugarse o aquellos que crearan conflictos graves en el penal donde se encontraran También se buscaba acabar con privilegios
Escribe De Tavira: “Caro Quintero vivió en el Reclusorio Norte con todos los lujos: varias celdas alfombradas para su uso personal, jardín, jacuzzi, comedor, gimnasio, etcétera; portaba joyas y millones de pesos, con los cuales compraba todo; organizaba fiestas con alcohol y droga, ante la complacencia de los directores generales, desde (Antonio) Sánchez Galindo hasta el general Salinas Magaña”
De Tavira da a conocer cómo se realizó el primer centro, el de Almoloya de Juárez El gobierno del Estado de México entregó 15 hectáreas Siendo secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, se integraron varias comisiones, encabezadas por el subsecretario Emilio Rabasa, en las que participaron José Newman Valenzuela, Jorge Grawe, José Luis Musi, Laura Madrazo y el propio De Tavira, asesorados por gente “de trayectoria brillante que aportó ideas valiosas”
También se formó una comisión para elaborar el Reglamento de los Centros Federales —que se publicó en el Diario Oficial de la Federación en agosto de 1991— y los cinco instructivos que lo complementaron La comisión era presidida por De Tavira
El Instituto Nacional de Ciencias Penales se encargó de la selección y capacitación del personal, y en mayo de 1991 “nos entregaron la obra mediante acta que firmamos el contador público Ponce Coronado como representante y oficial mayor de la Secretaría de Gobernación; el autor como director del Cefereso, y el ingeniero Félix Pérez Montaño, por el grupo ICA
“De mayo a noviembre se llevaron a cabo simulacros de mitin, de resistencia organizada y tentativas de fuga Se construyó y condicionó el centro de apoyo a la seguridad externa, una idea novedosa en las prisiones de toda América; así como un centro de capacitación con todo lo necesario: gimnasio, campo de tiro, doyang de artes marciales, pista de reacción, campos deportivos, aulas escolares y sección canina, que resultó un ejemplo de carácter mundial”
Posteriormente, el gobierno de Jalisco donó los terrenos para el penal en Puente Grande, que se construyó entre 1990 y 1993, al mismo tiempo se erigía el de Matamoros, Tamaulipas, entre 1992 y 1994, que todavía no funciona
Los problemas en Almoloya comenzaron en 1992, debido a que fue necesario trasladar ahí a narcotraficantes considerados de alta peligrosidad, a pesar de que no estaban sentenciados Entonces, en agosto de 1992, se publicaron las reformas al reglamento para poder recibir a personas sujetas a proceso
Según señala el investigador Armando Torres Sasia, en el libro El programa de los nuevos centros federales de reclusión, editado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, los reclusorios de alta seguridad fueron creados como respuesta del gobierno mexicano “a las exigencias de los Estados Unidos en torno al problema del narcotráfico”
Así, fueron trasladados a Almoloya Miguel Angel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Oliverio Chávez Araujo
Poco después se conocieron los primeros detalles sobre las condiciones en que vivían los internos de Almoloya: En octubre de 1992, el llamado Comité Ciudadano Plural de la Procuraduría General de la República, integrado por asambleístas y exasambleístas del DF, y encabezado por José Angel Conchello, visitó el reclusorio
Según contaron los integrantes del comité al reportero Raúl Monge, lo que más les llamó la atención fueron los complejos “sistemas de seguridad y lo frío del lugar, tanto como la estructura misma del inmueble Todo es de cemento Los internos prácticamente no tienen privacía En monitores son observados todos sus movimientos dentro del penal Una puerta no puede permanecer abierta más de 30 segundos Cuando ocurre, inmediatamente suenan alarmas” (Proceso 832)
En entrevista con Proceso, De Tavira reconoce la existencia de cámaras de video en las celdas, como en la de Mario Aburto Martínez —sentenciado a 45 años por el homicidio de Luis Donaldo Colosio—:
“Esas cámaras las diseñé yo Creo que actualmente ya no usan tanto las cámaras en Almoloya Había monitores exactamente antes de entrar a la sección de segregación, y un guardia estaba viendo lo que hacía todo mundo Incluso veíamos a Aburto hasta ir al baño”
Actual director general de Normatividad de la Procuraduría General de la República (PGR), De Tavira explica el funcionamiento de Almoloya:
“Los módulos estaban manejados así: los módulos primero, segundo, tercero y cuarto son de alta seguridad, para internos de alto riesgo Para fijar la peligrosidad tuvimos sesiones larguísimas de consejo Para los primeros ingresos revisamos los expedientes de los reclusos de todos los estados Luego, los módulos cinco, seis, siete, ocho y nueve son de media peligrosidad Los de alta, en mi tiempo, tenían que comer en su celda —ahora me dicen que eso no existe—; no podían ir a talleres Los talleres y las actividades educativas se desarrollaban dentro de los propios módulos Solamente los de medio riesgo pueden ir a talleres
“Los niveles de tránsito en el interior de la prisión eran muy importantes Hay una escala, en tres niveles: en el nivel alto o primer nivel, solamente pueden transitar miembros del cuerpo de seguridad, porque son los que llegan a las tres torres desde las cuales se visualiza todo el penal Las familias de los internos entran por el nivel intermedio, y son conducidas exclusivamente al área de visitas, sean íntimas o familiares El tercer nivel corresponde a los lugares por donde pueden transitar los reos”
Con la llegada de internos no sentenciados tuvieron que cambiar varias cosas en Almoloya, pues debía recibir no sólo a los familiares, sino también a abogados defensores, jueces y empleados del juzgado A pesar de que la Constitución señala que los procesos penales deben ser públicos, sólo con permiso especial pueden entrar los periodistas
Además, los abogados defensores comenzaron a quejarse por las revisiones a que son sometidos y por la falta de privacidad en las entrevistas con sus clientes Incluso, los documentos que les llevaban para informarles de sus procesos o para firma eran revisados por las autoridades del penal, que se quedaban con copia de ellos (Proceso 922)
Hubo que readaptar una parte del edificio administrativo y construir locutorios de visita
Se le pregunta a De Tavira si el hecho de que haya procesados no le resta disciplina al penal Responde:
“Ahí el criterio que funciona es la peligrosidad Me preguntaban el otro día si eran conceptos subjetivos u objetivos; yo creo que es objetivo En un análisis objetivo la cosa es clara: La mecánica del delito es la que indica el grado de peligrosidad En el caso de Raúl Salinas de Gortari, está claro que es objetivo, no es subjetivo El daño patrimonial a la nación es objetivo En el caso de Aburto, también es objetivo, homicidio, magnicidio El caso de los asesinos de José Francisco Ruiz Massieu no es subjetivo, es objetivo
“El proyecto de Almoloya no se equivocó El proyecto no se equivocó, yo lo defiendo”
En su libro, De Tavira resalta lo que considera “aspectos novedosos del Reglamento de los Centros Federales: los internos sólo puedan transitar en áreas específicas; que no haya comunicación entre internos de diferentes dormitorio; no tienen acceso a áreas de oficina, cocinas, servicios generales o mantenimiento
“Además, los familiares no puedan introducir alimentos o bebidas ni ningún otro objeto para los internos; la Administración del Centro les suministrará todo lo necesario También queda prohibida la introducción de dinero y prendas de vestir; en el Centro no circula aquél y la administración dotará de lo necesario
“El dinero será manejado por una institución bancaria; el producto de su trabajo y los depósitos que realice la familia le serán entregados a través del banco Por ningún motivo podrá tener en su poder dinero o valores dentro del penal
“Tampoco podrán tener comisiones ni puestos de mando de naturaleza alguna Todas las actividades de limpieza, cocina, administrativas y de mantenimiento las realizará el personal del Centro, quedando estrictamente prohibidos los privilegios, lujos y ventajas para internos de alto poder económico”
Concluye: “Este reglamento no es un retroceso, no es ‘una vuelta atrás’, como algunos lo han calificado, sino una respuesta congruente con la realidad que vive nuestro país”

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