las ejecuciones internas de la guerrilla

Las Ejecuciones internas de la guerrilla
Pascal Beltrán del Río
Las posibles guerras intestinas de los grupos levantados en armas fueron usadas con frecuencia para justificar las desapariciones durante los años setenta Es el caso del guerrillero apodado Julio, cuya eventual ejecución es atribuida por su hermano a una orden de Ignacio Salas Obregón, el fundador de la Liga 23 de Septiembre
Julio forma parte de otra camada de desaparecidos de la guerra sucia: la de los presuntamente ajusticiados por la misma guerrilla A diferencia de lo que sucedió con Ignacio Salas Obregón y otros guerrilleros de la década de los setenta, cuya desaparición a manos de la policía política está ampliamente documentada (Proceso 1320), la ausencia de Jesús Manuel Gámez se atribuye a sus propios compañeros de la Liga Comunista 23 de Septiembre, organización de que la que era el segundo en jerarquía, detrás de Salas Obregón
Al menos eso cree su hermano, Eleazar Gámez Rascón, quien reclama para aquél la iniciativa de unidad guerrillera que culminó en la fundación de la Liga, en marzo de 1973, y que comúnmente se atribuye a Raúl Ramos Zavala, muerto en 1972, y a su sucesor, Salas Obregón
Gámez Rascón se comunicó la semana pasada con este reportero, desde La Paz, Baja California Sur, movido por el reportaje que publicó Proceso sobre la vida de Ignacio Salas Obregón, Oseas, y la presentación de una denuncia por su desaparición, ante la Fiscalía Especializada que investiga los hechos de la guerra sucia
Sin noticias de su hermano desde la Navidad de 1973, Gámez Rascón presume que fue ajusticiado por la propia Liga, probablemente en el primer trimestre de 1974, y dice que detrás de este hecho pudieron haber estado Salas Obregón y el también dirigente guerrillero Rodolfo Gómez García, El Viejo
Las guerras intestinas de las organizaciones armadas de los setenta han sido usadas muchas veces como pretexto por las autoridades civiles y militares para justificar la desaparición de decenas de guerrilleros y luchadores sociales, e incluso de personas sin actividad política
Por ejemplo, en el informe sobre desapariciones que presentó en vísperas de la primera visita del Papa a México, en 1979, el entonces procurador Óscar Flores Sánchez aseguró que varios de los nombres en la lista de desaparecidos presentada por el comité de Rosario Ibarra de Piedra correspondían a guerrilleros que habían muerto por ajusticiamientos o en riñas entre las mismas organizaciones armadas y/o habían sido enterrados clandestinamente por sus propios compañeros (Proceso 117)
El informe de Flores Sánchez ha sido desmentido desde entonces, con base en datos proporcionados por familiares y amigos de los desaparecidos, quienes, como en el caso de Salas Obregón, han conseguido ubicar su último paradero conocido en manos de cuerpos policiacos y militares Recientemente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos realizó una investigación sobre estas desapariciones y concluyó que la responsabilidad estatal quedó acreditada en 275 casos
En el de Manuel Gámez, sin embargo, no existen datos semejantes, y, desde hace años, exmiembros de la Liga sostienen que a Julio lo mandaron matar miembros de la propia organización armada
La desaparición de Manuel no fue casual, tuvo que ver con que no compartía la línea militarista de la dirección de la Liga, que había sido secuestrada por Oseas, afirma Gámez Rascón
Exdiputado local por el extinto Partido Socialista Unificado de México y exdirigente del Partido Democrático Sudcaliforniano, una organización política estatal, Gámez Rascón informa que viajará próximamente a la Ciudad de México para presentar una denuncia penal por la desaparición de su hermano
Tanto en el caso de Salas Obregón como de mi hermano, se tiene que llegar a la verdad, afirma
Tejedor de alianzas
Jesús Manuel Gámez nació el 6 de septiembre de 1944 en Tarachi, una pequeña población de la sierra sonorense, en el municipio de Arivechi
Último de siete hermanos, Gámez se trasladó con su familia a Ciudad Obregón, a donde llegó en 1946
Mi padre era ranchero, y en 1952 nos fuimos al Valle del Yaqui a trabajar como peones agrícolas, cuenta Eleazar Gámez Rascón Manuel se quedó en Ciudad Obregón, al cuidado de una familia, para terminar la primaria De hecho, Manuel fue el único de sus hermanos que pudo estudiar Al terminar la preparatoria partió a Guadalajara, donde se inscribió en la carrera de ingeniería química de la universidad local
En 1967, Sonora se calentó con la elección de gobernador, en la que contendía como candidato del PRI el cacique Faustino Félix Serna, repudiado por amplios sectores de la población La oposición era particularmente beligerante en Ciudad Obregón, de cuyo municipio, Cajeme, Félix Serna había sido presidente
Eleazar Gámez participó en ese movimiento de protesta, en el que hizo relación con dirigentes campesinos del Valle del Yaqui que, al mismo tiempo, estaban vinculados con Óscar González Eguiarte Éste había recogido los restos del movimiento guerrillero de Arturo Gámiz, que, en 1965, intentó tomar el cuartel de Madera, en la sierra de Chihuahua Los sobrevivientes de esa experiencia guerrillera crearon el Movimiento 23 de Septiembre, tomando el nombre de la fecha del fallido ataque
En 1967, Manuel Gámez se incorporó a los movimientos políticos en el Valle del Yaqui, en los que ya destacaba su hermano
Al año siguiente, Óscar González cayó en manos del Ejército que, de acuerdo con algunas versiones, lo asesinó con sus seguidores en el poblado de Tezopaco, a unos 60 kilómetros de Ciudad Obregón
Cuando muere Óscar, la gente del Valle me ve como un sustituto para continuar la lucha, y en ese proceso se incorpora mi hermano, relata Gámez Rascón Y establecimos contacto con estudiantes y maestros del Tecnológico de Ciudad Obregón, como Manuel Amarillas, que era presidente de la federación de estudiantes, y con otros que después se irían, igual que nosotros, a la lucha armada
Mediante contactos del Movimiento 23 de Septiembre en la Ciudad de México —relata Eleazar—, los hermanos Gámez entraron en contacto con Salvador Gaytán, uno de los sobrevivientes del ataque al cuartel Madera, quien vivía prácticamente exiliado en la capital
Hacia finales de 1970, Gaytán conoce a Fabricio Gómez Souza, dirigente del Movimiento de Acción Revolucionaria, relata Fernando Pineda, exmiembro del MAR, quien acaba de escribir un libro sobre la vida de esa organización guerrillera Gómez Souza y otros 52 mexicanos habían recibido entrenamiento en Corea del Norte y estaban de regreso en el país para poner en práctica sus habilidades guerrilleras
El MAR y el Movimiento 23 de Septiembre entran en un proceso de fusión, que se interrumpe por la acción de la policía En marzo de 1971 caen varios miembros del MAR en Xalapa, así como los negociadores de la alianza, en Acapulco Entre los detenidos están Ramón Ramos Mogrovejo (Miguel) y Jesús Gutiérrez Sierra (Abel), quienes habían sido compañeros de Manuel Gámez en un círculo de estudios en Guadalajara
Restablecidas las negociaciones, se llega a la creación de un nuevo grupo, el Movimiento de Acción Revolucionaria 23 de Septiembre En la dirección participan seis miembros del MAR y tres del M-23: Manuel Gámez, Rodolfo Gómez García —condiscípulo de Manuel, en la Universidad de Guadalajara, quien sería conocido como Fito o El Viejo en la guerrilla— y Fernando Salinas Mora, Richard, en cuya casa, en Guadalajara, se fundaría la Liga Comunista 23 de Septiembre
A finales de 1971, la nueva organización entra en contacto con Los Procesos, como se conocía al grupo surgido de entre la disidencia de la Juventud Comunista que encabezaba el economista Raúl Ramos Zavala Para entonces, a ese grupo ya se habían sumado varios jóvenes cristianos formados en Monterrey, entre los que destacaba Ignacio Salas Obregón
En entrevista, Fernando Pineda dice que la relación se estableció inicialmente en Chihuahua, estado del que eran originarios guerrilleros de distintas organizaciones armadas
Muerto Ramos Zavala en febrero de 1972, las pláticas para una alianza quedan a cargo de Salas Obregón, por parte de Los Procesos, y de José García Wenceslao, Sam, un normalista oaxaqueño que había ido a Corea del Norte con el grupo del MAR y que se convertiría en el único indígena que formó parte de la coordinadora nacional de la Liga
Relata Pineda: Al darse cuenta El Sam de que Salas Obregón tenía una preparación teórica muy elevada, decide invitar a Julio a las negociaciones
Eleazar Gámez afirma que su hermano tenía un sólido conocimiento del marxismo Y apunta: Salas Obregón también lo tenía La diferencia con mi hermano es que él también había leído a Lenin, y por eso entendía que no se deben pelear batallas que no se pueden ganar
Agrega: Julio fue el verdadero tejedor de las alianzas que concluyeron en la formación de la Liga Y no sólo por sus capacidades personales, sino por la solidez del Movimiento 23 de Septiembre que, por si fuera poco, le dio el nombre a la organización
Disputas internas
Eleazar y Manuel Gámez se encontraron por última vez en Los Mochis, Sinaloa, en la Navidad de 1973
De ahí, yo me fui a la sierra de Chihuahua, a continuar con el trabajo de organización que teníamos allí, e inmediatamente empecé a sentir un ambiente raro, relata Eleazar, quien en la Liga era conocido como Andrés Era como si estuviera marginado Entonces bajé de la sierra y me puse a buscar a mi hermano Recorrí todo el país sin dar con él y sin poder contactar a nadie de la organización
Las diferencias entre Ignacio Salas Obregón y Manuel Gámez habían aflorado poco después de la fundación de la Liga, en marzo de 1973, coinciden distintas versiones, recogidas en decenas de entrevistas con exmiembros de la guerrilla
Mi hermano no compartía la línea militarista de algunos miembros de la dirección, afirma Eleazar Gámez, quien participó en la mayor expropiación realizada por la Liga, el asalto a las oficinas de la empresa IEM, que dejó un botín de 2 millones de pesos Por ejemplo, Julio no estuvo de acuerdo con la política de matar policías Así que cuando vino la etapa del deslinde, mi hermano fue tachado de ‘demócrata’
Gustavo Hirales, actualmente asesor de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue el miembro de la dirección que más compartía las posiciones de Julio
En su libro La Liga Comunista 23 de Septiembre Orígenes y naufragio, Hirales describe: La presencia de ciertas divergencias teóricas y políticas, por las proporciones que alcanzaban, prefiguraban ya la lucha abierta y la posibilidad de la escisión El hecho de que formábamos, con Julio, la dirección de la oposición interna, con todo lo relativo al término en esas condiciones: oposición a un conjunto de posiciones tenidas hasta ese momento por buenas y, al mismo tiempo, oposición a quienes representaban o defendían aquéllas
Las diferencias arreciaron en medio de la persecución policiaca contra la Liga, a raíz del asesinato de los empresarios Eugenio Garza Sada y Fernando Aranguren, en septiembre y octubre de 1973 Fue cuando se desató en la organización la paranoia y el deslinde de posiciones
En su novela histórica Memoria de la guerra de los justos, Hirales agrega que las aficiones sentimentales de Julio pudieron haberlo distanciado aún más de Salas Obregón, quien conducía a la Liga guiado por una férrea moral
—¿Qué le pasó a Julio? —se le pregunta
—Cuando yo caigo en la cárcel (julio de 1973), Oseas y Julio estaban vivos, así que sólo sé de oídas, por lo que me han contado, por lo que he podido reconstruir, qué fue lo que pasó entre ambos
Lo que me dicen es que Oseas y otros miembros de la dirección tenían la impresión de que Julio era policía o, por lo menos, que era políticamente incorrecto Una persona, cuyo nombre me voy a reservar pero que es miembro del PRD y actualmente ocupa una posición importante en un gobierno estatal, me dijo que él estaba a cargo del comando que iba a liquidar a Julio Que la operación no se pudo llevar a cabo, pero que Oseas había dado la orden de que lo mataran
Jesús Morales Hernández, exmiembro del Frente Estudiantil Revolucionario de Guadalajara y de la Liga, confirma: A Julio lo acusaban de ser policía No me consta que así fuera, pero ésa era la impresión que había entre varios de la Liga
Conocido como El Momia en la guerrilla, Morales Hernández cuenta que sí existió una política de ejecuciones en la Liga, en el período que siguió al asesinato de Garza Sada y Aranguren
Relata: Un día le pregunté al Tom de Analco (Tomás Lizárraga Tirado, un guerrillero con fama de sanguinario) qué había pasado con el compañero Pacholo, como le decíamos a Alberto Ramírez Flores Y me dijo, entre risas, que Pacholo y su esposa estaban ‘viendo crecer los rábanos’ Al Tom le habían ordenado que los eliminara por haber liberado a Duncan Phillips (cónsul honorario de Gran Bretaña, que fue secuestrado en Guadalajara con Aranguren) Y es que tenían la orden matarlo y no la cumplieron Eso les costó la vida
Un exmiembro de la Liga que pide no ser identificado cuenta la siguiente historia: La orden de matar a Julio se la dieron a Rodolfo Gómez García, El Viejo Se trataba de que Gómez García probara su compromiso con la organización, matando nada menos que a su condiscípulo El Viejo volvió de la misión con la pistola de Julio Desde entonces surgieron dos versiones: Que El Viejo había matado a su amigo o que lo había dejado ir
A finales de abril de 1974, una decena de guerrilleros de la Liga fue citada por Salas Obregón para discutir los efectos que los secuestros de personajes prominentes habían causado en la organización Dos miembros de la dirección nacional, Ignacio Olivares Torres y Salvador Corral García, habían sido capturados y torturados hasta la muerte, y sus cuerpos, tirados cerca de las casas de Aranguren y Garza Sada
Olivia y Ramiro, quienes prefieren no ser citados por sus nombres reales, estaban en la casa de seguridad en la que se esperaba la llegada de Salas Obregón, la noche del 24 de abril A cargo de la casa estaba Gómez García De acuerdo con Olivia y Ramiro, El Viejo no hacía otra cosa que estar acostado, leyendo el Qué hacer de Lenin; no hablaba con nadie Coincide la versión de ambos, en entrevistas por separado: El Viejo estaba deprimido por lo que había tenido que hacer: matar a Julio
Esa noche, Salas Obregón no llegó a la casa de seguridad, en Valle de Ceylán, Estado de México A unos metros de la entrada de la casa, poco después de estacionar su auto, se enfrentó con la policía municipal de Tlalnepantla y fue detenido Puesto en manos de la Dirección Federal de Seguridad, se convirtió en uno de los desaparecidos de la guerra sucia
De El Viejo casi nada se volvió a saber en la Liga Se esfumó y no buscó más a sus excompañeros
Dice Eleazar Gámez: Yo no tengo elementos para acusar a Oseas ni a El Viejo de la desaparición de mi hermano Lo que digo es que debe investigarse qué pasó en estos casos Y parte de la dilucidación de estos hechos debe ser la reconstrucción puntual de la historia de la guerrilla de los años sesenta y setenta

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