¿democracia o ilegalidad?

¿Democracia o ilegalidad?
Javier Sicilia
Desde octubre de 2001, cuando el gobierno, en un acto digno de un régimen autoritario, expropió los ejidos de San Salvador Atenco para crear un nuevo aeropuerto en Texcoco —proyecto que sólo beneficiará a 5% de la población, despojará a los campesinos del trabajo y sus vínculos comunitarios para lanzarlos al empleo y al subempleo y continuará con el ya largo deterioro que vive el DF y el Estado de México—, los ejidatarios de San Salvador Atenco iniciaron su resistencia: marcharon con sus machetes —no armas, sino signos de sus herramientas de trabajo— e iniciaron el largo y farragoso camino de las demandas legales
Pasaron nueve meses de resistencia civil sin que nadie los atendiera —a los pobres, pese a la democracia y al acontecimiento guadalupano que la Iglesia ha vuelto a actualizar con la santificación de Juan Diego—, nadie los atiende Tuvieron que llegar al enfrentamiento con una policía que les salió al paso para impedirles su pleno derecho de interpelar al gobernador, incendiar patrullas, tomar rehenes, tener heridos y gritar que estaban dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias de la violencia, para que el gobierno decidiera hacer lo que desde octubre del año pasado debió haber hecho según su condición democrática: sentarse a dialogar, a escuchar el porqué casi 70% de los campesinos que sufrieron el decreto de expropiación no están dispuestos a entregar sus tierras y a negociar
Esta historia no es nueva Es hija del pasado autoritario y corrupto que arrastramos desde hace siglos y que ha caído como una herencia maldita sobre un gobierno cuyo sentido de la democracia parece reducirse al voto
En 1994, los indios de Chiapas, que llevaban siglos de pedir por todos los medios legales su reivindicación, tuvieron que levantarse en armas para ser escuchados y ganar un mínimo de la dignidad que les corresponde; ya en el régimen de Fox, tuvo que ser asesinada Digna Ochoa para que los campesinos Montiel y Cabrera, a quienes Digna, El Centro Agustín Pro, Amnistía Internacional y Greenpeace defendían, y sobre los que estaba más que demostrada su inocencia, fueran liberados —a ella aún no se le hace la justicia que le pertenece, y los funcionarios y miembros del Ejército que usaron la corrupción y la ilegalidad para mantener presos a Montiel y a Cabrera se encuentran aún libres— Este año, las normalistas de Amilizingo, en el estado de Morelos, que llevaban pidiendo por las vías legales un aumento a su presupuesto, tuvieron que incendiar patrullas y llegar a la ilegalidad de la violencia para que la proverbial sordera del gobierno de Estrada Cajigal se sentara con ellas a negociar y a darle salida a sus legítimas demandas Podría continuar con una enumeración que sobrepasaría las páginas de mi artículo Basten, sin embargo, estos ejemplos para mostrar un estado de cosas que niega y pone en peligro nuestra incipiente democracia
La ilegalidad y la violencia, lo sabemos por la historia, es siempre el último recurso ante la sordera y la ilegalidad con la que los gobiernos y los poderosos proceden; es la última instancia ante al hartazgo de no ser escuchado, es el grito de la desesperación frente a un Estado de derecho que es constantemente violado por las autoridades que dicen detentarlo; es el signo atroz de que la democracia, el poder del pueblo, ha sido violentado A nadie le gusta la violencia Los seres humanos necesitamos terribles y poderosas razones para decidirnos a levantar la mano contra otro Los atenquences tuvieron que pasar nueve meses de desprecios para que una provocación estúpida del gobernador Montiel hiciera que sus instrumentos de trabajo se volvieran por vez primera armas de defensa
El mensaje que en este sentido está mandando el gobierno es muy grave, es el mensaje de la sordera que abre la puerta a la ilegalidad Para que ustedes, pueblo, puedan ejercer la democracia —parece decir el gobierno—, para que puedan ser atendidos y reivindicados por las autoridades que eligieron, no basta la legalidad, la resistencia civil, las pruebas contundentes del atropello, a través de las instancias legales del gobierno; ustedes necesitan ponerse en estado de ilegalidad y de violencia; sólo así los escucharemos, hasta el día en que, por nuestra incapacidad para ejercer la democracia, no quede más remedio que la represión
En medio de los atropellos de los que constantemente es víctima la gente, de los focos de descontento que brotan por todas partes y que, atendiendo a la vía democrática que construimos, se canalizan infructuosamente por las vías legales y políticas, este mensaje puede llevar no sólo a la ingobernabilidad, sino a la insurrección entre los descontentos que día con día crecen y, luego, a lo que desde el 68 tanto hemos despreciado y tantos lamentos nos ha arrancado, la represión y el sufrimiento El origen de la tragedia, parafraseo a Camus, está en la sordera de los dioses, y los gobernantes de nuestro estado democrático han comenzado a creerse dioses
Al igual que los de Atenco, una gran mayoría de la ciudadanía de Cuernavaca llevamos, a través del Frente Ciudadano pro Defensa del Casino de la Selva, casi un año de resistencia para evitar que en ese predio se construya una megatienda perteneciente al grupo Costco y que en su lugar se haga un parque y un centro cultural Desde hace un mes, frente a la sordera de las autoridades, plantamos un campamento de resistencia en una de las entradas del antiguo hotel; desde hace casi un año hemos apelado a las instancias legales demostrando lo inviable del proyecto Costco en ese lugar y las ilegalidades, la barbarie y las irregularidades en las que han incurrido el gobierno y los empresarios que pretenden construir ahí: el predio fue vendido por parte de la Tesorería Federal a una tercera parte de su valor comercial; no se respetaron las obras artísticas que guardaba el recinto —la paraboloide del gran arquitecto Félix Candela y las obas pictóricas y escultóricas de Reyes Meza, González Camarena, Calder, Orozco Rivera, Francisco Icaza, entre otras, fueron destruidas casi en su totalidad—; el proyecto de impacto ambiental arrasará tres cuartas partes de los 471 árboles que habitan en el predio —muchos de ellos centenarios—, 274 especies no arbóreas y 46 plantas de especies diferentes de las que depende la existencia de por lo menos 100 especies de aves; generará un mayor caos vial, afectará a los locatarios del mercado municipal, a los productores campesinos que lo abastecen y a los pequeños comerciantes asentados en el área, y sepultará —los expertos del INHA lo saben— una memoria que data del preclásico
Pese a estas evidencias, que han sido documentadas y entregadas a las instancias legales, la sordera y la prepotencia de las autoridades y del grupo Costco siguen su marcha ¿Esperan que recibamos el mensaje que le mandaron a Atenco y a las Amilizingas para que las demandas de la ciudadanía de Cuernavaca sean escuchadas y aceptadas? Nosotros nos negamos Creemos aún en la legalidad, en la resistencia no-violenta y en la democracia, defendemos esa conquista que costó demasiada sangre en el pasado Pero el mensaje sigue ahí, y para los desesperados se levanta como una espantosa tentación y una horrible pesadilla
A menos que las autoridades escuchen y atiendan en el momento en que deben escuchar y atender, la democracia estará en riesgo y con ella la tentación de la violencia y sus nefastas consecuencia: la represión y la persecución de los inocentes
El gobierno debe entender que la verdadera generosidad hacia el porvenir, que es un atributo de las democracia, consiste en darle a los hombres en el presente y en su momento lo que corresponde a su historia y a sus vidas y sentarse a dialogar antes que la violencia estalle De lo contario, la dignidad y la justicia quedarán una vez más avergonzadas, y las conquistas que hace dos años logramos, sepultadas en la vacía retórica de la política
Además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos y evitar que Costco se instale en el Casino de la Selva y el aeropuerto en Atenco

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