Listos para la guerra

WASHINGTON – Mientras la comunidad internacional intenta diplomáticamente convencer a Estados Unidos para que no ataque a Irak, los expertos consideran que el 1 de febrero el Pentágono tendrá listos más de 150 mil soldados y miles de bombas y misiles para iniciar la guerra, sólo en espera de la orden del presidente Bush
Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, firmó el 11 de enero la más reciente orden para enviar 62 mil soldados a bases militares en la región del Golfo Pérsico Esta cifra se suma a los 65 mil efectivos que, el 25 de diciembre, recibieron una orden similar y a los 25 mil que ya estaban repartidos en países como Kuwait, Qatar, Bahrein, Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, sin contar con otros 90 mil que podrían unírseles en pleno desarrollo de la guerra
“Si la guerra comienza el 1 de febrero, con una masiva operación terrestre y un poderoso bombardeo por aire, tierra y mar, podría terminar a más tardar a finales de ese mes”, dice a Proceso el general retirado Barry McCaffrey
El general habla con conocimiento Veterano de la guerra de Vietnam, jefe del Comando Sur y “zar” antidrogas durante la administración de Bill Clinton, McCaffrey fue uno de los primeros en entrar a Irak en 1991, durante la Guerra del Golfo Iba al frente de la División 24 de Infantería del Ejército de Estados Unidos
“El Ejército iraquí podría quedar derrotado en 21 días, porque la fuerza militar de Estados Unidos es inmensamente más poderosa que en 1991 Ahora sería una lucha sangrienta con muchas bajas para Irak y pocas para las tropas de Estados Unidos, porque el Pentágono se apoyaría en un ataque rápido, brutal y muy bien determinado”, pronostica McCaffrey, quien se ufana de estar muy bien enterado de lo que se está planeando en Washington para la segunda Guerra del Golfo Pérsico: “Me mantengo en contacto constante con miembros del Consejo de Seguridad Nacional y del Consejo de Guerra” de la Casa Blanca, comenta
Bush y los estrategas del Pentágono tienen mucha prisa en colocar a todas sus piezas sobre el tablero del ajedrez bélico, afirman los expertos Y es que, aseguran, las circunstancias políticas y de ataque obligarían a Estados Unidos a actuar con “celeridad” y “altísima efectividad” en caso de que decida una acción unilateral, por fuera del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
Estados Unidos acepta que 250 mil soldados es la cifra ideal que tiene prevista para la invasión terrestre a Irak Su estrategia de ataque prevé un número mínimo de bajas, situación que dependerá estrictamente de la protección que las tropas terrestres reciban de las bombas y misiles que dispararán aviones, buques y baterías terrestres, explica a Proceso Robert A Pape, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago, considerado en los círculos académicos y periodísticos estadunidenses como uno de los mejores conocedores del verdadero poder de los aviones del Pentágono
“El poder de las tropas terrestres está muy desequilibrado con el poder aéreo () El secreto está en las bombas y misiles de precisión guiados por láser, tecnología con la que cuentan todos los aviones, principalmente los caza F-16 y los bombarderos B-2 y B-52 Para ser exitosos en la guerra contra Irak, será necesario disparar muchas bombas con precisión exacta”, dice Pape, cuyo penúltimo libro se titula Bombardeando para ganar: poderío aéreo y coerción en una guerra (Cornell 1996)
El plan de ataque del Pentágono consiste en una invasión terrestre resguardada por aire, mar y tierra Participarían 100 mil soldados del Ejército repartidos en tres o cuatro divisiones poderosamente armadas Además de una división aire-tierra, otra división especial de marines, así como el apoyo de las Fuerzas de Operaciones Especiales Los coordinadores y analistas del Pentágono estarían en el Comando Central en Qatar, bajo el mando del general Tommy Franks
McCaffrey comenta que aún no se tiene definido el número exacto de soldados que participarán en el ataque Sin embargo, dice que cuatro divisiones del Ejército realizan ya ejercicios de avanzada, incluidas la División Mecanizada aire-tierra, la Primera de Infantería y la Primera de Caballería con unidades que cuentan con cientos de tanques, helicópteros de ataque, de asalto y de transporte
La Tercera División de Infantería y la Primera División de la Fuerza de Expedición de los Marines recibieron en la segunda semana de enero la orden de traslado al Golfo Pérsico En Kuwait ya se encuentran cuatro brigadas de la Tercera División de Infantería y se entrenan mil efectivos de las Fuerzas Especiales de los Marines
En el escenario de guerra considerado por el Pentágono, los soldados que entrarían por tierra a Irak estarían apoyados por tanques de la clase Abrams M1A1 y T-72, los vehículos de ataque Bradley, los Paladin Howitzers y los Sistemas Múltiples de Lanzamiento de Misiles: los misiles Hellfire de precisión guiados con sistema láser, disparados desde los helicópteros de la clase Apache y Blackhawk, y los misiles Patriota que saldrían de los buques de guerra y portaviones Para mover a las tropas de asalto, están listos los helicópteros de transporte Chinook
El general McCaffrey —quien tiene un hijo en una de las divisiones de Infantería del Ejército— sostiene que las tropas iraquíes no podrán resistir mucho tiempo al ataque estadunidense Sin embargo, expone algunas reservas: “Los 100 mil miembros de la Guardia Republicana pelearán férreamente Y creo que esta vez podrían usar armas químicas para atacar a la tropas terrestres y podrían lanzar misiles Scud con cabezas biológicamente cargadas contra Israel y las bases militares en Kuwait”
Señala que “en el peor de los escenarios, los enfrentamientos terrestres durarían 21 días, si no es que antes los iraquíes se rinden por sufrir muchas bajas () Los 400 mil soldados del Ejército Regular de Irak serán los primeros en rendirse ante la inmensa y masiva campaña de bombardeos”
Pape coincide con este escenario y señala el punto débil de las fuerzas de Hussein: su incapacidad para derribar a los aviones estadunidenses, aun a los construidos en la década de los años cincuenta y que siguen en circulación, como los bombarderos de la clase B-52 Así, sostiene, es casi imposible que las tropas iraquíes puedan derribar a los caza Stealth B-2, indetectables por los radares y que han sido modernizados
“Es muy difícil adivinar de qué manera peleará Hussein Si mantiene la guerra en campo abierto, ésta podría durar de uno a dos meses Pero si la lleva a las ciudades, es muy difícil predecir el fin Lo más rápido y preferible sería matar a Hussein o lograr su reemplazo en los primeros ataques Entre más sangrienta sea la guerra (a corto plazo), menos fuerza usaremos, pero si no lo hacemos así, será más sangriento el dilema”, remata el profesor de ciencias políticas
La Fuerza Aérea tiene la misión de ganar la guerra en el menor tiempo posible En buena medida, del éxito aéreo depende el evitar bajas de las tropas en tierra Entre mayores sean éstas, aumentarán las críticas al presidente Bush, lo que implica un peligro político para sus aspiraciones de reelección Así, el Ejército estadunidense planea desplegar todos sus recursos aéreos: aviones caza de la clase F-14, F-15, F-16, F-18; los Prowler EA-6B; los bombarderos B-2 y B-52; los espías U-2; los Predador dirigidos por control remoto todos armados con bombas o misiles de precisión guiados por láser y bajo la coordinación de aviones Awacs, equipados con bases satelitales Además, los KC-135 se encargarán de abastecerlos de combustible en el aire
El general McCaffrey afirma que habrá guerra Está convencido de que Hussein tiene armas de destrucción masiva, aunque todavía no las hayan podido localizar los miembros de la Comisión de Identificación, Monitoreo y Verificación de la ONU (UNMOVIC) y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que dirigen Hans Blix y Mohamed El Baradei, respectivamente
“El 1 de febrero, estarán listas las tropas para entrar en acción El interrogante es si la acción militar logrará 100% del apoyo de la comunidad internacional Estoy seguro de que si los inspectores de armas ofrecen dinero y green cards (tarjetas verdes de residencia legal en Estados Unidos) a los científicos de Irak, sabremos dónde están las armas Luego, en 60 días, los tendremos en los diferentes canales de televisión dando detalles de los programas armamentistas de Hussein”, señala McCaffrey
Y añade: “Los retos son políticos y diplomáticos, no económicos ni militares”
Con base en su experiencia en las guerras de Vietnam y del Golfo Pérsico, el general retirado considera que un buen primer resultado en Irak sería vencer en los primeros siete o 10 días a los 15 mil soldados de la Guardia Republicana, encargada exclusivamente de la seguridad personal de Hussein y de la vigilancia de sus decenas de palacios presidenciales
Luego, “que Saddam y 100 de sus colaboradores más cercanos salieran para el exilio y entraran las fuerzas de la coalición de países aliados a preparar el terreno para la transición y formación de un nuevo gobierno O que una de las primera bajas fuera el líder iraquí”
McCaffrey considera improbable, aunque no imposible, que Hussein lleve el conflicto a ciudades como Bagdad Ello obligaría a los soldados estadunidenses a buscar a los efectivos iraquíes en viviendas y edificios Los enfrentamientos serían sumamente sangrientos
McCaffrey recuerda: “En 1991, entré con mis tropas por la zona Este de Irak; a unos 400 kilometros de Basra Antes de que comenzara la batalla de mi regimiento, el secretario de Defensa (Dick Cheney, ahora vicepresidente) me dijo que posiblemente mi grupo sufriría la baja de entre 500 y 2 mil soldados Murieron ocho soldados y fueron heridos 36 Los iraquíes fueron incapaces de doblegar a nuestras tropas que combinaron la fuerza y eficacia de los ataques rápidos con las memorables operaciones nocturnas”

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