Los apropiacionismos de “Todas las líneas rectas del círculo”

Con el título de Todas las líneas rectas del círculo se exhibe, en el Antiguo Palacio del Arzobispado en la Ciudad de México, una pequeña colectiva de pintura que, por la coherencia del planteamiento curatorial, permite y obliga la reflexión sobre una de las poéticas más atractivas y peligrosas del arte contemporáneo: los apropiacionismos
Exhibida en la Galería de Arte Contemporáneo y Diseño, en la ciudad de Puebla, y en la Bodega Galería Quetzalli, en la de Oaxaca, esta muestra, comisariada por Fernando Gálvez de Aguinaga, termina su itinerancia con algunas variantes provocadas por el éxito de los expositores A diferencia de las primeras versiones, en esta ocasión no se presenta la obra de Demián Flores, ya que, por alteraciones en la organización, ahora se encuentran en el Museo de Arte Contemporáneo de Sharjah, en los Emiratos Árabes Y, en el caso de Fidel Figueroa, la demanda comercial provocó que las obras originales fueran sustituidas por otras de más reciente factura
Los apropiacionismos consisten en la utilización y recreación de imágenes provenientes de la cultura visual de difusión masiva, de lo que el teórico francés Gilbert Cohen-Seat ha denominado como iconosfera Sin discriminaciones, los autores se apropian por igual de iconos pertenecientes a dimensiones artísticas o populares interviniéndolos y reintegrándolos en discursos propios que oscilan entre la simpleza y la complejidad conceptual
Aun cuando las referencias a la iconosfera se mantienen constantes desde la década de los años cincuenta del siglo XX, es hasta los años ochenta cuando se arraigan como una de las poéticas más recurrentes en la pintura contemporánea, tanto internacional como mexicana
Todas las líneas rectas del círculo es una muestra interesante no sólo porque presenta versiones actuales -obras de mediano formato realizadas entre 2001 y 2003- de artistas jóvenes pertenecientes a las generaciones nacidas entre 1964 y 1971, sino muy especialmente porque, sin proponérselo, delata la diferencia entre la simplicidad complaciente y la experimentación conceptual
En el primer rubro se encuentran, sin sorprender, Jesús Lugo y Armando Romero En estos autores, la maestría pictórica no logra disimular la inmediatez de las referencias En Lugo, los iconos más conocidos de Edouard Manet como El flautista y el pelotón del Fusilamiento de Maximiliano, comparten los paisajes -una mezcla de los espacios de Kiefer con pinceladas impresionistas de color expresionista- con los rostros de Bugs Bunny y El Pato Lucas En Romero, la presencia de Zurbarán se esconde entre rayones y manchas que remiten a muros deteriorados Desde mi punto de vista, en ambos predomina la seducción visual por sobre la profundidad conceptual
En el segundo rubro se cuentan Mauricio Cervantes y Fidel Figueroa, quienes, extrañamente, coinciden en su interés por la iconicidad medieval europea, la utilización del encausto y la forma de apropiación, la cual consiste en un proceso de deconstrucción que detona una creación distante y muy diferente de los referentes originales
Para realizar su obra, Cervantes se basa en una compleja imbricación de imágenes de manuscritos medievales españoles del siglo XII con texturas de los muros del convento de Actopan en Hidalgo A partir de la aplicación del encausto, deconstruye la existencia de los muros inventados, dejando al descubierto una historia textural que rasposamente remite a la gestualidad sígnica de las referencias primitivistas y geométricas del expresionismo abstracto de Rothko, Tomlin y Tápies
Por su parte, Figueroa decanta la estructura compositiva de la Maestá de Duccio di Buoninsegna (1308-1311), transformándola en signos personales de raigambre abstracto que sorprenden por el predominio del ritmo y de la suave y sensual textura del encausto
Entre ambas propuestas, Heriberto Quesnel, con su pulcro oficio pictórico, genera una incómoda tensión que todavía no se define abiertamente por la apropiación banal, pero que tampoco se sustenta en un concepto sólido
En conclusión, me parece que es conveniente reflexionar sobre el sentido de las apropiaciones, ya que la tan anunciada y fallida muerte de la pintura podría ubicarse ahora en la inocua repetición de la iconosfera

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