El último ortodoxo del presidencialismo

La verdad o las aproximaciones a la verdad no le interesan en lo mínimo a Echeverría Creyente ortodoxo del presidencialismo, Echeverría no se distancia a golpes de sarcasmo o de ironía de la tradición que lo hizo posible (no es lo suyo), ni concibe la autocrítica Vive para escuchar elogios, promete, viaja a Buenos Aires acompañado de 100 intelectuales y artistas, se cree poseedor de los secretos del gobierno, participa en reuniones interminables, cree que su voluntad es ley y considera su visión del presidencialismo un bien exportable, al grado de querer arreglar por su cuenta y por sí solo el envío de un mediador, no solicitado, al conflicto árabe-israelí Pero la iniciativa privada lo pone sobre aviso: su imperio no es absoluto
En política, lo repite Jesús Reyes Heroles siguiendo a Díaz Mirón, la forma es fondo Y en la década de 1970, la forma de la modernización afecta al presidencialismo, que intensifica las concesiones a quienes no le reconocen su proyecto “progresista” Para llevar al país a la tecnología y a la sociedad de consumo, se renuncia a la cultura de la Revolución Mexicana; y en ese “fuero interno”, que es determinación pública, se considera rentable la corrupción, a fin de cuentas “sólo otro método de acumulación” Si en la etapa revolucionaria la corrupción es motivo de escándalo social y humorístico (el valor cómico del verbo “carrancear”, por los robos de los carrancistas), en el largo período que arranca con el alemanismo, la corrupción es la segunda épica capitalista ¿Quién pierde el tiempo creando un imperio industrial desde una tienda modesta, si lo puede hacer en seis años desde el acceso incontrolado al presupuesto?
El presidencialismo potencia la impunidad ¿A quién le informa, en rigor, el Señor presidente? Ni a la opinión pública ni al Congreso de la Unión ni a los medios Y el desarrollo de la prensa pasa por la necesidad de tomar muy en serio al Presidente de la República, por ser urgente la reconciliación nacional después del 2 de octubre Mientras, Echeverría despliega su avidez por la amistad, la compañía y la colaboración de los intelectuales públicos, según su creencia, “licencias de manejo” político Nombra a Carlos Fuentes embajador en Francia, a Rosario Castellanos embajadora en Israel, a Víctor Flores Olea embajador ante la URSS, a Enrique González Pedrero director de Canal 13 Pronto se disipa el beneficio de la duda: no hay tal cosa como la “Apertura Democrática” y el autoritarismo es radical, así se conceda la existencia un tanto precaria de la crítica (acto de generosidad de un régimen con apenas 42 o 43 años en el poder) y se hostigue a la prensa con métodos un tanto más sutiles que las cárceles, las golpizas o las desapariciones de antaño (esta cortesía sólo es válida en la capital) La crítica avanza y en Excélsior, el diario del sexenio, se impulsa el reportaje de investigación y las crónicas mordaces, y se incorporan a las páginas editoriales intelectuales críticos, Daniel Cosío Villegas, el más destacado (Julio Scherer García, desde el 31 de agosto de 1968, es director de Excélsior)
Desde la prensa, se defiende el acercamiento presidencial a los sectores contestatarios o que podrían serlo El escritor Salvador Reyes Nevares escribe en 1972:
El presidente Echeverría no ha sido tolerante Esta expresión es pálida y alude más a una abstención que a una acción Ha sido un activo promotor y suscitador de la crítica, lo que equivale a decir que ha puesto en práctica el meollo de la doctrina de la democracia y ha dado a los intelectuales el lugar exacto -el más alto- que les corresponde
Tenemos entonces un cuadro en el que todo gesto de reticencia de los intelectuales podría resultar por lo menos excesivo Se les invita a participar con todos sus atributos, sin que se les insinúe siquiera que tengan que renunciar a uno solo de ellos El presidente profesa un respeto absoluto a la inteligencia, porque él es uno de sus depositarios (en 1934-1986 El Papel Diario de PIPSA, México, 1989)
La emergencia de grupos guerrilleros (el más notorio: la Liga 23 de Septiembre), integrados por jóvenes, muchos de ellos universitarios, desata la Guerra Sucia Los guerrilleros matan policías y el gobierno responde Tortura y asesina a lo que arresta, “desaparece”, instaura el terrorismo de Estado En 1973, el asesinato del gran industrial de Monterrey Eugenio Garza Sada provoca un enfrentamiento severo entre los empresarios y Echeverría A Garza Sada lo matan los de la Liga 23 de Septiembre en un intento de secuestro Echeverría asiste al entierro multitudinario, y allí, bajo la lluvia y durante 40 minutos, Ricardo Margáin Zozaya, presidente del Consejo Consultivo del Grupo Monterrey, lee el discurso que inicia el cambio radical en el modo de dirigirse al presidente de la República Margáin le achaca al gobierno la responsabilidad del asesinato:
sólo puede actuar impunemente cuando se ha perdido el respeto a la autoridad; cuando el Estado deja de mantener el orden público; cuando no tan sólo se deja que tengan libre cauce las más negativas ideologías, sino que además se les permite que cosechen sus frutos negativos de odio, destrucción y muerte; cuando se ha propiciado desde el poder, a base de declaraciones y discursos, el ataque reiterado al sector privado, sin otra finalidad aparente que fomentar la división entre las clases sociales
Televisa transmite íntegra la andanada Desde las primeras frases de Margáin Zozaya, la Dirección de Comunicación de la Presidencia exige la suspensión del programa Televisa no accede a las demandas y la “zona encantada” del presidencialismo queda rota sin remedio, aunque durante un tiempo sólo la derecha aprovecha las libertades inevitables A la izquierda se le sigue aplicando la censura
Si 1971 es el año de la duda sobre las capacidades de Echeverría, el resto de su gobierno es vertiginoso, por lo menos desde el autoencomio Hay, con todo, logro y acciones de solidaridad internacional Por ejemplo: recibir a los exiliados de Argentina y Chile y apoyar al presidente Salvador Allende Pero el comportamiento esencial es y sólo puede ser muy autoritario
El golpe a “Excélsior”
Si Díaz Ordaz encarna la ira del Padre de la Nación ofendido porque “les di la mano a los estudiantes y me la dejaron tendida en el vacío”, Echeverría quiere convertir su rigidez en el gran espejismo Por eso se indigna progresivamente con el perfil crítico de Excélsior Le molestan los artículos de disentimiento, el inicio de los reportajes de investigación, la actitud de Scherer No es de extrañar, se ha formado en la obediencia y no ha entendido en lo mínimo los significados del 68 El empresario Juan Sánchez Navarro promueve un boicot de anunciantes, y muy en su papel de redentor profesional Echeverría ofrece remediar el conflicto Pero conciliar los extremos resulta imposible, Scherer quiere dirigir Excélsior, y Echeverría, maestro de la intriga a la moda (es decir, un exitoso delator de sus propias maniobras), da la orden y se desencadena la “acción rápida” de 1976: el 10 de junio se invade el fraccionamiento Paseos de Taxqueña, desarrollo urbanístico promovido por Excélsior sobre terrenos adquiridos legalmente por su cooperativa en 1959, y la invasión la encabeza el diputado priista Humberto Serrano, con sus agraristas de encargo En los días siguientes, se acrecientan las maniobras en el Consejo de Vigilancia del diario; promesas y “compensaciones” a los enemigos de Scherer; campañas difamatorias en radio y televisión, y también en la mayoría de los diarios capitalinos, sobre todo los muy oficialistas
Scherer no cede y se produce el golpe a Excélsior El 8 de julio de 1976, un grupo de la Cooperativa interpreta el papel de turba linchadora, eleva a los altares de la dirección del diario y del desprestigio adjunto al director de la Extra, Regino Díaz Redondo, y le da la oportunidad a Echeverría de fingir inocencia, su rol más constante y, por desgracia para su récord escénico, menos convincente Se expulsa de Excélsior a Scherer y su grupo, y el momento es definitorio Octavio Paz y el Consejo de Redacción de Plural, la revista cultural de Excélsior, renuncian porque la salida de Scherer y su grupo “significa la transformación de ese diario en una bocina de amplificación de los aplausos y los elogios a los poderosos” Plural continúa dirigida por Jaime Labastida
A partir del golpe a Excélsior, desde la perspectiva de los lectores, la especie que emerge con brío, la protección evidente del gobierno a una publicación resulta el beso de la muerte
La lucha por la voz pública
La respuesta de los agraviados por Echeverría es muy rápida El 19 de julio, más de 2 mil personas se reúnen en un hotel, sin necesidad de otra convocatoria que la red de avisos de persona a persona Se lanza el proyecto de una revista, Proceso, y de una agencia informativa Comunicación e Información, SA de CV (CISA) El director de Siempre!, José Pagés Llergo, le presta oficinas al grupo, más de mil personas adquieren acciones de la empresa, se efectúa una gran subasta de arte El 6 de noviembre de 1976, aparece Proceso y el editorial es una síntesis de lo ocurrido y un programa de acción:
Este semanario nace de la contradicción entre el afán de someter a los escritores públicos y la decisión de éstos de ejercer su libertad, su dignidad Estas prendas valen en tanto posibiliten el que a través de ellas se expresen los que no pueden hacerlo de otro modo () En sí mismo, Proceso es un acto de confianza en la capacidad de nuestra sociedad de madurar como nación Agobiados por signos en contrario, lo peor que puede ocurrir a los mexicanos es desesperar de las posibilidades democráticas de proclamar su nombre y el de sus autores Proceso ejercerá su actividad crítica sin sumarse a tal desahogo Por lo demás, sería un ínfimo propósito el aparecer sólo para combatir a un gobierno que vive sus últimas horas

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