Las ruinas de la PGR

Desacreditada, infiltrada por el narcotráfico, ineficaz, la Procuraduría General de la República ha preferido mantenerse como instrumento del gobierno federal para aniquilar enemigos políticos que contener su propia putrefacción interna Desenfocada de su alta meta -procurar justicia a los ciudadanos y las instituciones del país-, la institución se desmorona mientras la delincuencia avanza
A menudo distraída en asuntos penales de alto impacto político -como en el proceso contra el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador-, pero desarticulada y penetrada por el narcotráfico, la Procuraduría General de la República (PGR) enfrenta una descomposición interna que la mantiene incapacitada para enfrentar coordinadamente a la delincuencia organizada, que se ha disparado en todo el país
Estas son algunas de las conclusiones a las que llegan Samuel González Ruiz, Ernesto Mendieta Jiménez, Edgardo Buscaglia y Moisés Moreno Hernández en su libro El sistema de justicia penal y su reforma, teoría y práctica, un estudio en cuyo prólogo trabaja el doctor Sergio García Ramírez, que próximamente pondrá en circulación la editorial Fontamara
En entrevista por separado, Ernesto Mendieta, coautor del libro, afirma que la PGR enfrenta problemas en el combate a la delincuencia organizada por la desarticulación que existe en todas las instituciones responsables de su combate
Tres de los autores del libro fueron funcionarios de la PGR, por lo que conocen su funcionamiento:
González, profesor honorario de la cátedra de filosofía del derecho en la Universidad de Sevilla, España, fue titular de la antigua Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO) y coordinador de asesores de la PGR
Moreno, quien es doctor en derecho por la Universidad de Bonn, Alemania, fue subprocurador de Control de Procesos de la PGR durante la gestión de Jorge Madrazo
Por su parte, Mendieta, actualmente consultor en seguridad pública y privada, se desempeñó como fiscal antisecuestros de la UEDO y como director general del Instituto de la Policía Judicial Federal
Desarticulación
Precisamente Ernesto Mendieta, quien es miembro de un equipo de juristas que actualmente trabaja junto con el Centro de Investigación en Política Criminal (Cepolcrim) en un diagnóstico interno de la PGR, dice en entrevista que esta institución tiene un rezago de 20 años, “algo así como tres generaciones”, y es evidente que en dicho lapso fue desatendida
Su parálisis, explica, se refleja en la falta de articulación en su funcionamiento: “Cada área tiene planteados sus objetivos, pero son repetidos en otras y no existen procesos de interacción para trabajar integralmente”
Añade: “Existen carencias en los bancos de información y descoordinación en los operativos, porque en los procedimientos cada una de las áreas va por su propio objetivo, pero no se encuentran las interrelaciones necesarias entre ellas para lograr finalmente un resultado efectivo”
-¿Esto quiere decir que la PGR y el resto de las instituciones padecen una atrofia en su funcionamiento?
-Así es, porque las causas siguen siendo las mismas: instituciones que no han evolucionado aplicando metodología para enfrentar un problema complejo, como es el de la delincuencia organizada
El jurista y académico señala que, como consecuencia de esta disfuncionalidad, la PGR, las procuradurías de los estados y el resto de las dependencias responsables de la prevención y persecución de los delitos se han dedicado a “dar golpes espectaculares y han desatendido la permanencia de sus programas, si es que hubiera tal programa”
Con base en su experiencia y en la información de la que dispone, Mendieta afirma que los problemas más graves que enfrenta la PGR son la filtración de información sensible y la penetración del narcotráfico:
“Por supuesto que (la PGR) está infiltrada por el crimen organizado Se debe precisar que esa infiltración no es institucional y es entendida por la relación de algunos funcionarios con el narcotráfico”, reitera
-¿La PGR está penetrada en varias de sus áreas o en alguna específicamente?
-Considero que la infiltración no llega a estar presente por áreas, pero existen signos evidentes de que lo más común es el acercamiento o el trabajo de algunos funcionarios con células o con organizaciones completas de la delincuencia organizada
Mendieta Jiménez asegura que, sin coordinación interna ni externa, el sistema de inteligencia de la PGR está dañado, en tanto que sus métodos de selección de personal aún padecen deficiencias
Los aparatos de inteligencia tanto de la PGR como del Estado, abunda, están tan divididos que resultan ser un conjunto de piezas desarticuladas que trabajan en desorden E ilustra: la PGR, el Ejército, el Cisen, algunas procuradurías estatales y diversas corporaciones policiacas tienen sus propias entidades de inteligencia, pero no se coordinan entre ellas por falta de confianza interinstitucional
Amplía: “Aun dentro de las mismas instituciones, hay falta de confianza entre algunas áreas: no se intercambia información, y entonces no se conforma una inteligencia institucional” Tanto en el libro como en la entrevista, Mendieta Jiménez asegura que esa falta de articulación se debe a la inmadurez de las instituciones
Y en cuanto a la selección de personal, sostiene que uno de los más grandes problemas de la PGR es que hasta el momento no dispone de una policía confiable, a pesar de que la Agencia Federal de Investigación (AFI) sigue uno de los modelos más modernos que implantó el procurador Rafael Macedo de la Concha
Según Mendieta, la AFI no es confiable porque los intentos por modernizar a esta corporación se hicieron sobre el mismo molde que ya había contaminado la antigua Policía Judicial Federal
La falta de confianza interinstitucional, dice, es evidente cuando la PGR tiene que recurrir al Ejército para llevar a cabo operativos contra los narcotraficantes, pues es común que muchos policías federales protejan a los narcos a cambio de dinero
Al analizar las piezas que componen a la PGR, Mendieta señala que, salvo el trabajo de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), “al resto de la PGR no la veo”
“Incapacidad”
En las 629 páginas de El sistema de justicia penal y su reforma, teoría y práctica, Samuel González, Ernesto Mendieta, Edgardo Buscaglia y Moisés Moreno explican las graves deficiencias que obstaculizan las acciones contra la delincuencia organizada El mayor problema, explican, radica en la ausencia de una política integral y sistémica que permita a todas las piezas trabajar bajo un liderazgo definido
Puntualizan también que el trabajo en equipo escasea en la dependencia “y son muchas las obras dedicadas a intentar resolver los problemas de la coordinación”
Los autores analizan comparativamente los problemas de la justicia penal en 12 países -incluido México- y señalan que el fracaso en la procuración de justicia y en la persecución de los delitos se debe a la incapacidad de las instituciones para satisfacer las aspiraciones y exigencias de la sociedad
En consecuencia, la crisis del sistema de justicia penal y la ineficiencia en la investigación y persecución de los delitos se refleja cada vez con mayor claridad en los rezagos, la impunidad y la pérdida de credibilidad en las instituciones de procuración de justicia
No sólo eso: la falta de acciones correctivas, exponen los juristas, ha dado lugar al auge de la delincuencia organizada en sus modalidades de narcotráfico, robo de autos, lavado de dinero, contrabando y tráfico de armas, entre otros
De acuerdo con el libro, la PGR y el resto de las dependencias de seguridad también han manifestado su incapacidad para manejar el fenómeno del secuestro, lo cual ha multiplicado el número de casos en el país
En el apartado El secuestro en México, diagnóstico integral prospectivo, los investigadores señalan que “la falta de especialización de las autoridades para enfrentar el fenómeno de los secuestros es el factor causal más relevante de la incidencia que venimos padeciendo Se requiere de especialidad para enfrentar los secuestros y hoy las autoridades apenas intentan cumplir con lo mínimo indispensable para enfrentar sus responsabilidades”
Advierten: “Tal falta de atención especializada por los rezagos que en general padecen las instituciones de seguridad pública en el país tiene como efecto la creación de un campo fértil para la presencia y actuación de organizaciones grandes o pequeñas igualmente peligrosas La sociedad demanda con justeza la intervención decisiva del gobierno para ser liberada del secuestro que está padeciendo”
Lo grave, según el estudio, es el choque de los enfoques en materia de combate al crimen, donde las partes no se ponen de acuerdo: “Discurso esquizofrénico, demagógico o desconocer: el secretario de Seguridad Pública (federal) propuso e impulsó la federalización del secuestro para combatirlo desde el gobierno federal y así evitar las ventajas que tienen los secuestradores que trabajan en dos o en más entidades federativas y el Distrito Federal, considerando la intervención en la investigación y persecución de la Policía Federal Preventiva
“Por el contrario, el director de apoyo técnico de esa policía federal, dependiente de dicha secretaría, declara que padecen escasez de recursos humanos y que están rebasados en capacidad de respuesta para todos los frentes Por su parte, el titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR manifiesta que debe relegar la atención a casos de secuestros por la ingente necesidad de aplicación de recursos a la lucha contra el narco”, destacan los autores
Los juristas y académicos también centraron su atención en los riesgos que presenta la iniciativa del presidente Vicente Fox -con la que se pretende oralizar todo el proceso de la justicia penal federal y del fuero común-, anunciada el 1 de abril del año pasado, mediante la cual se pretende otorgar autonomía operativa a la policía sin regulación específica De aprobarse esa iniciativa, dicen los expertos, se incrementarán los índices delictivos y las violaciones a los derechos humanos l

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