Cancún, prostitución e impunidad

Cancún, Q R, 15 de enero (apro)- Reforma publicó un reportaje denominado “Regentea exespía prostitución VIP”, en que detalla que el exagente de inteligencia argentino Raúl Martins Coggiola domina la trata de mujeres en esta ciudad turística y Playa del Carmen, gracias a una red de protección de funcionarios, habría denunciado su exabogado Claudio Lifschitz
Sin embargo, la novedad en el caso de este oscuro personaje no es su pasado vinculado a la dictadura argentina de mediados de los setenta y principios de los ochenta, ni mucho menos sus antecedentes de torturador o la sospechosa muerte de su primera esposa o el regenteo de mujeres extranjeras en pleno corazón de Cancún
En todo caso, la sorpresa es que, a pesar que todos esos datos son conocidos prácticamente desde hace años, Raúl Martins Coggiola, alias “Aristóbulo Manghi”, mantiene en operaciones, sin ningún escollo legal o de algún otro tipo, el conocido negocio The One, en Punta Cancún, la zona más turística y sórdida de la zona hotelera
Si hay una palabra que describe a cabalidad a este empresario argentino es, precisamente, impunidad
El negocio se encuentra en el llamado “Callejón de los Milagros”, en plena zona hotelera, en que un ejército de “jaladores” invita a los turistas a pasar a ese table dance, para disfrutar –dice la propaganda–, “de una experiencia incomparable”
El folleto muestra las fotografías de mujeres semidesnudas colocadas en un fondo bucólico, difuminado, y en la publicidad se oferta una bebida gratuita con la primera copa
Adentro, una centena de jóvenes mujeres, con evidencias irrefutables de haber pasado por más de una cirugía estética, se contonean en los pasillos, entre las mesas, en un local presidido por una tarima en forma de pasarela y coronada por un tubo anclado de techo a piso, del que sostiene la economía de meseros, garroteros, barman’s y demás empleados administrativos del negocio, incluidas las edecanes
Martins, dicen algunos asiduos, suele atender personalmente a invitados especiales, a quienes agasaja con caras botellas de coñac o güisqui, y desde luego con la grata compañía de sus empleadas, todas, o bien la mayoría, extranjeras
Hay argentinas, principalmente, pero también algunas brasileñas, venezolanas y paraguayas
Pasado oscuro
Martins Coggiola es un notable empresario en este puerto, donde opera The One desde hace varios años Sus paisanos aseguran que, con bajo el alias de “Aristóbulo Manghi”, fue integrante de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), de 1976 a 1987
Su paso por la corporación dejó huellas difíciles de borrar sobre todo para las víctimas de la represión durante la dictadura del general Jorge Rafael Videla

Un exagente pensionado

En su edición del 16 de diciembre de 2001, El Clarín informó que Martins Coggiola no ha dejado de ser empleado de la Side y se mantiene en la nómina de pensionados
En el reportaje de la periodista Virginia Missi, publicado en la sección Sociedad, se lee que Raúl Martins entró a la Side el primero de noviembre de 1974, en que adoptó una nueva identidad: “Aristóbulo Manghi” Según los registros, se retiró del organismo el primero de octubre de 1987 “Actualmente cobra una jubilación de 88 pesos”
“Durante un tiempo fue profesor de historia –dice Missi– Estuvo casado con Norma Ester Oviedo, también empleada de la Side La mujer murió hace unos años asfixiada por un escape de gas y aún hoy existe un expediente –radicado en el Juzgado de Alberto Baños–, para aclarar algunos puntos oscuros de ese hecho
“Desde mediados de los noventa, la justicia lo investiga como supuesto propietario de una serie de locales donde ejercía (sic) la prostitución de lujo…
“Tiene una única condena de dos años y medio de prisión en suspenso, por la retención indebida de una camioneta Ese expediente lo presentó el abogado Roberto Marconi, quien había ocupado el cargo de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de Buenos Aires”
Un club de espías”
En Página 12, en su edición del 13 de febrero de 2002, el mismo diario reveló otros detalles, en un reportaje bajo la firma de Eduardo Taglinferro Se le tituló: “Un club de espías prósperos con negocios sucios”
Dice en su parte medular:
“Raúl Martins… fue señalado como el propietario de varios puti-clubs, algunos con cierta fama, como el The One, Veo-veo y Top Secret Martins había ingresado a la Side en 1974, de la mano de José López Rega, el monje negro que, respaldado por las ciencias ocultas y la Logia Masónica P-2, fundó la temible Alianza Anticomunista Argentina (AAA), avanzada de la represión legal posteriormente perfeccionada por la dictadura militar
“Un testigo habría señalado que el juez Oyarbide recibía dinero de Martins a cambio de protección para sus locales nocturnos Locales que le otorgaban ganancias que rondaban los 6,000 y los 7,000 pesos por noche… raro vouyerismo que suele acompañar a los espías, el boliche The One tendría instalado un sistema de televisión donde se filmaban los encuentros sexuales de sus visitantes Los videos de esos encuentros tenían claro destino: extorsionar a los clientes”
De Argentina a Cancún
Fue a mediados del 2004 en que se reveló la presencia de Martins en Cancún
La zona hotelera local ha venido sufriendo un deterioro paulatino que alarma a los prestadores de servicios turísticos Lo que antes fue una zona de tiendas comerciales de lujo y discotecas, es ahora el centro de actividades ligadas a negocios como la prostitución o a la venta de drogas
Abelardo Vara Rivero, expresidente de la Asociación de Hoteles, difundió entonces un estudio donde describe que la zona más turística del bulevar Kukulcán se ha llenado de bares con table dances y sitios en que se expenden drogas
El negocio de Martins –que se encuentra en la Plaza Party Center– mantiene el nombre de The One, precisamente como el regenteó en su natal Buenos Aires
Es uno de los pocos sitios de table dance que goza de los privilegios en la zona hotelera, contraviniendo un añejo acuerdo del cabildo de la ciudad, en que se establece que ese tipo de “giros negros” sólo podrían funcionar a las afueras de la ciudad –específicamente en el complejo denominado “Plaza 21″, cuya construcción fue alentada por el gobierno municipal en 1996
Sus locales cuentan con espacios privados en que se ejerce la prostitución de forma encubierta
Y, a pesar de todos los antecedentes, The One sigue operando

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