Chile: La crisis del salmón

Valparaíso, 29 de octubre(apro) – “La salmonicultura chilena más que una actividad económica, es un industria de destrucción masiva, puesto que sus daños sólo pueden ser comparados con los que provocaría una guerra”, afirmó Cosme Caracciolo, presidente de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach)
Caracciolo basó sus palabras en los hechos: Existe un enorme daño ambiental que la industria del salmón está provocando en los canales y fiordos del sur de Chile, y que tienen en los pescadores artesanales a sus principales víctimas
En entrevista con Apro, Caracciolo aseguró que todo el mar interior de Chilé (Décima Región) está contaminado con productos químicos, orgánicos o biológicos derivados de la producción de salmones Señaló también que “al menos 50% de los bancos naturales de recursos bentónicos (que habitan en el fondo marino) han sido destruidos por el accionar de la salmonicultura”
Lo anterior es bastante grave si se considera que 70% de los productos del mar que se consumen en Chile se extraen del mencionado mar interior
Esta devastación tiene varias causas: el excesivo uso de materias orgánicas, como fecas y alimento no digeridos, en el cultivo de salmónidos; la contaminación química derivada del uso indiscriminado de antibióticos, pesticidas, funguicidas, antiparasitarios y otras sustancias químicas –algunas no biodegradables–; el daño provocado por los millones de salmones que cada año se escapan y que consumen todo lo que pueden a su paso; y el vaciado de residuos industriales líquidos en el mar
Antibióticos
En Chile no existe ninguna norma que regule las cantidades ni las formas de aplicación de antibióticos en los centros de cultivo del salmón, más allá del requerimiento que se usen químicos aceptados en el país Esta situación ha hecho posible que las dosis aplicadas de antibióticos sean 2 mil 800 veces mayores a las permitidas en Noruega, según dijo a Héctor Kol a la agencia Apro
Este biólogo ha trabajado en temas relacionados con la salmonicultura durante 25 años, primero instalando centros de cultivo para salmoneras y luego oponiéndose a los efectos de esta industria
Muestra como prueba de sus afirmaciones respecto del uso de antibióticos, un estudio que él dirigió por encargo de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach), en el que se analizan los antibióticos usados en 16 centros de engorda de salmones del estuario de Reloncaví Parte de este trabajo se sustenta en la información presentada a la autoridad medioambiental por las propias empresas salmoneras
La empresa Trusal, por ejemplo, declaró que en su centro de engorda de salmones Punta Tres Cruces, según consta en la página 6, de su declaración de impacto ambiental, ocupó 789 kilos de antibióticos “O sea, sólo uno de los 500 centros de cultivo existentes en Chile ocupa más antibióticos que todo lo que usa el conjunto de la industria de Noruega”, señaló Kol
“En Noruega, para producir una tonelada de salmón, se ocupa un gramo de antibiótico En Chile, para la misma producción, 28 kilos”, agrega
Noruega es la primera productora mundial de salmones
Kol aseguró que el excesivo uso de antibióticos realizado por la salmonicultura chilena es un riesgo para la salud mundial Explica que al consumir salmones –y otros productos– con altas concentraciones de antibióticos, las bacterias se hacen cada vez más resistentes a los medicamentos Debido a esto, los seres humanos tienen que aumentar la dosis de tratamiento contra enfermedades de origen bacteriano Y, a veces, ni con ello, se alcanzan los resultados esperados “Cuando uno come salmones chilenos, está también consumiendo antibióticos”, afirma
Los efectos nocivos de esta industria no acaban aquí Para producir un kilo de salmón chileno, se ocupan entre 5 y 10 kilos de peces silvestres que son transformados en harina de pescado para el consumo de salmones Estos recursos son extraídos en su totalidad del mar de Chile Es decir para alimentar las cerca de 800 mil toneladas anuales de salmón que anualmente produce esta industria –que por su alta mortalidad se reducen a 600 mil–, se extraen alrededor de 5 millones de toneladas de sardinas, jureles y anchovetas
Esto, además de producir una enorme disminución de la biomasa marina, genera una merma ostensible en la cantidad de pescados disponible en la dieta de la población chilena Con los pescados destinados a alimentar los salmones, alcanzaría para que cada chileno comiera casi 300 kilos de pescados al año
El invento de Pinochet
A mediados de la década de 1970, cuando gobernaba el dictador Augusto Pinochet, la economía chilena se orientaba sin oposición posible por los principios neoliberales impuestos por los Chicago Boys Debido a los bajos precios del cobre y a la necesidad de generar utilidades para los grupos económicos que surgían al amparo de la burocracia estatal, Pinochet decidió impulsar la industria del salmón
En 1975 se instalaron los primeros centros de cultivo en Chile Pero no fue sino hasta los ochenta cuando definitivamente se asentó la salmonicultura como una industria con pretensiones mayores
Al insertar este pez en Chile, no se tomaron los resguardos adecuados con el fin de asegurar que su introducción fuera compatible con los ecosistemas “Ni si quiera se realizaron estudios de impacto ambiental antes de entregar concesiones de agua”, según expresó Kol
La adaptación de los salmones a los nuevos ecosistemas no ha sido fácil: numerosas plagas y epidemias han asediado a esta industria desde que se instaló en el país En la actualidad éstas han adquirido dimensiones bíblicas Entre ellas destaca la de piojos de mar y la anemia infecciosa del salmón (ISA), que están asolando a esta industria
La situación es extremadamente grave, puesto que las bacterias, insectos y virus que atacan a este pez se han vuelto inmunes a todos los químicos conocidos De esta forma, la salmonicultura chilena, que creció a una tasa promedio de 70 por ciento anual durante dos décadas hasta el 2005, año en que exportó mil 800 millones de dólares, hace dos años que no crece Esto, debido a las inmensas mortalidades que tiene Y, a pesar del importante aumento en los centros de cultivos
El 2004 comenzó a ser percibida en los canales de Chilé una plaga de piojos de mar (Caligus sp) Ni el gobierno ni los industriales tomaron medidas Se limitaron a aplicar mayores cargas de pesticidas Sin embargo, el verano pasado el Caligus dejó de ser un piojo molesto para convertirse en una grave amenaza Buzos salmoneros del estuario del Reloncaví pudieron ver nubes de éstos haciendo añicos los salmones
La plaga se expandió debido a un aumento de las temperaturas del agua, la que alcanzó extraordinarios 21 grados Celsius Esto, junto con la disminución del viento, generó las circunstancias propicias para la reproducción del Caligus Se sumó a esto el nulo efecto que en la actualidad tienen sobre él los más modernos pesticidas Las razones: el hacinamiento al que se somete a los salmones y el muy mal manejo que se ha hecho en Chile de pesticidas, al igual como ha ocurrido con funguicidas, antiparasitarios y antibióticos
El Caligus –crustáceo copépodo del tamaño de medio grano de arroz— llena de heridas a los salmones los que se estresan y debilitan A través de las heridas, se les introduce el temido virus ISA Este es una especie de sida de los salmones, que no tiene cura conocida: se ha hecho resistente a los antibióticos más modernos Esto implica que no hay ninguno de éstos que pueda vencerlo
El Caligus y el ISA se han expandido desde Puerto Montt hasta Castro Esto ha determinado el abandono de numerosos centros de engorda de salmones, el primero de éstos fue el reportado en Hornopirén en junio de 2006 La Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE), informó en agosto pasado que más de 1 millón de salmones chilenos han sido eliminados con el fin de combatir el ISA
Las empresas salmoneras que hasta el momento han intentado bajarle el perfil a la crisis ya comienzan a reconocer sus efectos El pasado miércoles 17 de octubre, la empresa noruega Marine Harvest –la mayor productora de salmones del mundo– recortó sus proyecciones mundiales de producción de 380 mil toneladas a 340 mil “principalmente como resultado de una complicada situación biológica en Chile”, afirmó esta compañía en un comunicado emitido en Oslo Esta empresa tenía pronosticado aumentar 10 por ciento su producción en 2007
Según Kol y la bióloga de la Universidad Austral, Sandra Bravo, la única solución posible para esta industria en Chile es que los cultivos se trasladen hacia aguas no contaminadas “Es imposible limpiar las aguas en poco tiempo y lo único factible para hacer respirar por un tiempo más a la salmonicultura chilena es que emigre a las zonas más australes de Chile, que son las de aguas más puras por lo vírgenes”, señaló Kol Pero estima que esto sería “un desastre”
“Ahora que la Décima Región está quedando completamente contaminada e inservible, quieren migrar a la Undécima Región de Aysén –más al sur que la Décima– para hacer dinero fácil a costa de la destrucción de los ecosistemas”, denunció
Todos los especialistas en la materia señalan que la producción en aguas puras duraría muy poco tiempo y rápidamente se reproducirían las mismas plagas y epidemias que ahora le afectan
El gobierno está apoyando la pretensión de las empresas salmoneras de instalarse en el más sureño mar de Aysén Ello es fuertemente resistido por los pescadores de las regiones que se verían afectadas
La presidenta Michelle Bachelet envió al Congreso el 12 junio pasado un proyecto –con carácter de urgente– que reduce al mínimo las exigencias a la industria salmonera para facilitar su expansión a Aysén La iniciativa se encuentra momentáneamente detenida debido a las reservas de parlamentarios de diversas bancadas
La crisis se internacionaliza
La forma en la que se produce salmón en Chile quedó al descubierto debido a que se han encontrado de manera reciente numerosas cargas contaminadas
En diciembre pasado, la Agencia de Estándares Alimentarios del Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés) anunció la detección de residuos del funguicida cristal violeta en brochetas producidas con salmón chileno por la transnacional FINDUS El cristal violeta es un químico cancerígeno prohibido por todos los países de la Unión Europea La autoridad sanitaria inglesa ordenó la destrucción de 6 millones de cajas de este producto para evitar una intoxicación masiva
En febrero de 2007 se encontró en Canadá un cargamento contaminado con niveles superiores a los permitidos del benzoato de emamectina Este pesticida se aplica para detener el Caligus Las salmoneras que operan en Chile se vieron forzadas –a partir de esta detección– a suspender su aplicación Ello ha tenido como efecto una mayor expansión de la plaga de piojos sobre los salmones chilenos
El 26 de septiembre pasado, la Oficina de Sanidad de Alimentos de Taiwán confirmó que 523 kilogramos de salmón chileno importados por la compañía Costco Kaohsiung estaban contaminados con verde malaquita Este químico, producto de la fisiología del pez, se transforma en leucomalaquita, que es un potente cancerígeno
Chile prohibió el 2004 el uso del verde malaquita; pero el reciente hallazgo “demuestra que las autoridades ambientales y sanitarias chilenas no tienen ningún control sobre los procesos productivos de la industria salmonera, y que ésta no tienen escrúpulos al utilizar cualquier producto químico para combatir las enfermedades que ella misma genera con su mal manejo ambiental y productivo”, afirmó Kol
Ante la crisis provocada por el ISA, la autoridad medioambiental emitió en agosto pasado un instructivo que autoriza convertir en harina de pescado las mortalidades de salmones contaminados con el citado virus La resolución 1670 titulada Medidas de contingencia ante brotes y sospecha de ISA, perteneciente a la Unidad de Acuicultura del Servicio Nacional de Pesca, fechada el pasado 7 de agosto de 2007, dice: “Se deberá establecer lugares únicos de retiro de mortalidades La totalidad de la mortalidad debe ser destinada a plantas reductoras autorizadas”
Las plantas reductoras son las que fabrican aceite y harina de pescado Estos productos son destinados esencialmente al consumo de salmones
La planta reductora de Pacific Star en Quellón es una de las más utilizadas por diferentes empresas salmoneras para convertir en alimento las mortalidades, que por distintas causas, se registran en la industria salmonera Y lo hace desde mucho antes que comenzara la plaga de piojos y la epidemia de ISA Esto es reconocido por la propia empresa salmonera en declaraciones de impacto ambiental y es, a su vez, refrendado por la propia autoridad medioambiental en sus resoluciones aprobatorias
La Resolución de Calificación Ambiental 784/2004, emitida por la Comisión Regional de Medio Ambiente de la Décima Región, que autoriza el proyecto Centro de Engorda de Salmonideos Punta Iglesia de Cochamó, establece la autorización sanitaria para que se convierta en alimento para salmones los mismos salmones muertos En su punto “E”, referido al tratamiento de mortalidades, señala:
“Los peces (muertos) serán depositados en bins cerrados en forma hermética y retirados para su traslado y disposición final en la planta reductora y de tratamiento de Pacific Star”
Cosme Caracciolo señaló que las plagas asociadas al salmón, son “inevitables” debido a que –según su parecer– esta especie “no es apta para los ecosistemas existentes en Chile”; y estimó que la industria del salmón “es incompatible con la pesca artesanal y con la preservación del medio ambiente” Debido a lo anterior, su sector está solicitando al gobierno una moratoria a la expansión salmonera
El economista y exdirector de Fundación Oceana Marcel Claude, dijo a Apro que la industria del salmón genera “una importante pérdida de recursos para Chile” Basa su apreciación en el hecho que ésta “provoca una gran contaminación de agua, recurso por el que las salmoneras no pagan nada”
Otro de los costos que, según este especialista, tiene que pagar Chile por producir salmones tiene que ver con “la desaparición de un sector productivo tradicional en Chile, como es la pesca artesanal, que es el que lleva el pescado a la mesa del consumidor chileno”
Explica: “A los pescadores les han quitado importantes áreas de pesca que han sido asignadas a la industria salmonera para que desarrolle sus cultivos
“Los pescadores artesanales –señaló Claude– se han visto obligados por las salmoneras a migrar a sus plantas y centros de cultivos donde se pagan salarios indignos y donde existe un alto grado de explotación de la mano de obra”

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