Periodistas en el terror

El dominio de los cárteles del narcotráfico en Nuevo Laredo ha llegado a tal grado que controlan la información difundida en los medios de comunicación Lo consiguen mediante la corrupción, la agresión o la intimidación a periodistas, por lo que estos profesionales realizan su trabajo en condiciones de auténtico terror
Nuevo Laredo, Tamps- “Me interceptaron cuando estaba a punto de subir a mi carro No puedo dar detalles, sólo te digo que me llevaron a un lugar, me bajaron los pantalones y me golpearon con unas tablas Desde entonces, cuido cada línea, cada palabra, cada nombre que escribo, porque temo que, a la otra, ya no la cuento”
Testimonios como éste, de periodistas que han sido tableados, “levantados” o amenazados son ya comunes en la frontera tamaulipeca y especialmente en esta ciudad, aunque no se denuncien públicamente
Y no se trata de reporteros que realizaban profundas investigaciones sobre los cárteles de la droga La mayoría de las agresiones fueron motivadas por un nombre escrito o por algún dato que dieron en la más sencilla y rutinaria nota, o simplemente por intimidar, para que editores, jefes de redacción y reporteros atiendan los llamados de los “jefes de la plaza” cuando marcan línea en la publicación de notas policiacas de cada medio de la frontera tamaulipeca
Por eso, como explican algunos de ellos, que fueron entrevistados bajo la condición del anonimato por el riesgo que corren sus vidas, desde Matamoros hasta Nuevo Laredo en los medios locales ni siquiera se menciona a los capos por sus nombres, aunque se tenga clara su relación con las múltiples ejecuciones y con la inseguridad que priva en esas ciudades Cuando llegan a hacerse referencias, es a través de cables de agencias nacionales o internacionales, pero se evita al máximo
El 30 de agosto de 2005, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y 40 periódicos del país firmaron la Declaración Hermosillo, en la que advierten que la desbordada violencia generada en el país por el crimen organizado no sólo ha colocado a México en el primer lugar del continente en cuanto al número de periodistas asesinados, sino que además está dañando el clima de libertades en el país, especialmente el de la libertad de expresión
Como parte de este frente de medios nacionales liderados por la SIP, los días 26 y 27 de enero se realizó en esta ciudad un seminario sobre la cobertura noticiosa de narcotráfico
El director de Libertad de Prensa de la SIP, Ricardo Trotti, dijo que la organización decidió que esta ciudad fuera la sede del encuentro, a pesar de que algunos plantearon que era como meterse “a la boca del lobo”, en solidaridad con el luto que priva en esta frontera Aquí se han registrado dos de los siete asesinatos contra periodistas en los últimos dos años: el del director editorial de El Mañana, Roberto Mora García, y el de la reportera radiofónica Guadalupe García Escamilla
En las exposiciones de este curso se habló de las medidas de seguridad que pueden tomar los reporteros para realizar trabajos relacionados con el narcotráfico, pero entre pasillos tanto expositores como periodistas tuvieron que reconocer que la situación es mucho más grave aún que en otras zonas del país donde también opera el crimen organizado
“Aquí ya no hay opción, ya no digamos para hacer investigaciones periodísticas sobre narcotráfico A veces una sencilla nota puede molestarlos y es motivo suficiente para que te ‘levanten’; estamos como secuestrados, y mientras que las autoridades no hagan su trabajo, a los periodistas no nos queda más que replegarnos, autocensurarnos, porque no hay nota que valga una vida”, explicó uno de los entrevistados
Por ello, en las conclusiones de este encuentro, la SIP y los medios de comunicación participantes, entre los que figuraban como organizadores El Mañana de Nuevo Laredo y El Imparcial de Hermosillo, ratificaron su preocupación por la incapacidad que han mostrado los diferentes niveles de gobierno ante el avance del crimen organizado en el país, y particularmente en Nuevo Laredo

Qué sí y qué no

Un hecho que ilustra las condiciones en que se ejerce el periodismo en esta frontera ocurrió apenas hace unos días Eleazar Treviño Morales, hermano de quien es señalado como “jefe de la plaza” en Nuevo Laredo, fue ejecutado el 18 de enero último por sicarios a las órdenes del cártel de Sinaloa
A todos los medios escritos y electrónicos les llegó entonces la orden: esa nota no se publica Y así fue: ni una línea de esta ejecución apareció en los medios locales al día siguiente Las amenazas llegaron incluso a la mesa de redacción de un periódico nacional que, por protección a su corresponsal, decidió no publicar
El asesinato de siete periodistas tamaulipecos desde el 2000 a la fecha no deja lugar a dudas sobre la situación, junto con las 47 denuncias de agresiones que tiene registradas el Centro de Estudios Fronterizos y de Promoción de los Derechos Humanos
Pero de acuerdo con diferentes editores, directivos, jefes de redacción y reporteros entrevistados en Matamoros, Reynosa y esta ciudad, en los últimos años la represión que ejerce el crimen organizado es mucho más grave y los casos de periodistas agredidos y amenazados son ya “incontables”
“Yo diría que la gran mayoría, si no es que todos los reporteros que cubren la fuente policiaca, han sido ‘levantados’ por lo menos una vez, y muchos golpeados Aquí no se trata ya sólo de amenazas, pero no hay denuncias, porque si alguien sabe que ni las autoridades federales ni las estatales y mucho menos las municipales son confiables, somos precisamente nosotros”, dice uno de los entrevistados
Pero también hay periodistas que trabajan para los narcotraficantes, aclara, pues reparten dinero y les “dan línea” al resto sobre el tratamiento que deben darle a algunas notas, a quién hay que proteger y a quién atacar
Igualmente, hay periodistas que son correos o enlaces entre los grupos delictivos y los medios: “Son los que advierten cuando una nota o foto no es publicable para que no se metan en problemas, y esto puede operar aun en los medios que están limpios”
De igual forma, están los periodistas que estiran la mano para recibir de 500 a 2 mil dólares mensuales, como hay quienes los aceptan obligados; “porque antes podías abstenerte de entrar en ese juego, tenías la opción, pero ahora ya no Llegan y te dicen: tienes que agarrar el dinero o atente a las consecuencias”
Los reporteros de nota blanca aún pueden mantenerse al margen de esto, pero hay algunos casos en los que hasta ellos son presionados Lo que dijeron los sicarios en el famoso “narcovideo” hecho público a finales del año pasado por el Dallas Morning News tiene bastante sentido entre los periodistas de Nuevo Laredo
La asesinada reportera Guadalupe García Escamilla es señalada como la que repartía dinero por parte del “jefe de la plaza”, mientras que Santiago Palmeros, un reportero radiofónico al que le “desaparecieron” una hija y una sobrina desde el 27 de noviembre de 2004, y que también es mencionado por los sicarios, es identificado como su sucesor
Un reportero de Reynosa asegura, en cambio, que es tal el clima de terror en la prensa de esa ciudad, que ya “ni siquiera” se reparte dinero “Ya no necesitan hacerlo, porque no hay quien se atreva a escribir algo que pueda incomodarlos Uno ya sabe lo que puede pasar”
La cobertura de ejecuciones, explica, se realiza sólo con la información “dura” que dan los comandantes de las corporaciones policiacas, que regularmente son nombre, edad y circunstancias del asesinato Los reporteros se abstienen de preguntar sobre el fondo de cada crimen, porque aparte de todo, desde hace años las fuentes policiacas tampoco dan más información
“No recuerdo cuándo fue que publicamos la última nota local y que mencionamos a Los Zetas Ridículamente, en cualquier parte del país vas a encontrar notas que hablan de ellos, menos aquí, donde operan tan seguido”, comenta un jefe de redacción
Periódicos como El Mañana de Nuevo Laredo han decidido enfrentar estas circunstancias con la publicación de contenidos “positivos” que contrarresten la narcocultura y el clima de violencia que ha marcado a esta ciudad en los últimos años

Campo de batalla

“Todas las noches, cuando salgo del periódico, puedo ver un vehículo que me sigue Tienen tanto tiempo de hacerlo que ya hasta se me hizo costumbre”, cuenta el directivo de un medio fronterizo
Otro reportero contó que ha sido “levantado” varias veces
“Antes, para revisar la redacción, leía dos o tres veces mis notas, ahora las vuelvo a leer hasta cinco o seis veces, porque temo que vaya dar un nombre, algo que no deba”, menciona
Otro de los entrevistados explica que difícilmente puede saber qué pueda provocar un ‘levantón’, porque a veces hasta en una nota blanca puede mencionarse a alguien que esté ligado con ellos “Tienen la piel muy sensible”, recalca
En Nuevo Laredo, comenta, las luces amarillas se encendieron con el asesinato de Roberto Mora, pero las rojas están encendidas desde que mataron a Guadalupe García Escamilla
Para los periodistas de Matamoros, el asesinato del columnista Francisco Arratia en 2004 tuvo un mensaje muy claro: sus manos fueron quebradas dedo por dedo y destrozadas con ácido
La diferencia entre el grado de represión que se ejerce en esta frontera y la que hay en otras partes del país, consideran, puede deberse al dominio que han logrado aquí Para nadie es un secreto que muchos giros negros son obligados a pagar cuotas “por protección”
Además, Nuevo Laredo es un campo de batalla, explica uno de los reporteros Aquí los sicarios andan drogados para vencer sus propios miedos, porque saben que a cualquier hora del día pueden toparse con un grupo contrario
Además existen varias pandillas de robacarros, pateros y secuestradores que ya fueron incorporados al cártel Igual, señalan, las múltiples ejecuciones han dividido a los mandos, por lo cual hay varios jefes “de bajo perfil” que ya no tienen los mismos códigos que sus antecesores
“Lo que estamos viviendo aquí, yo lo equiparo a lo que pasó en los años de la guerra sucia —relata una de las fuentes—, cuando se vivía un clima de terror Pero sólo hasta ahora se están contando las historias de lo que se vivió en ese entonces Así, creo que hasta dentro de unos 30 años vamos a poder contar a la luz pública lo que aquí estamos viviendo”
En la Declaración Hermosillo, la SIP y los medios de comunicación firmantes advirtieron que “cada voz silenciada de un periodista despoja a la sociedad de información clave para consolidar una nación más justa, más libre y verdaderamente democrática” Y anunciaron que trabajarán “juntos en contra el crimen”
En su reunió de Nuevo Laredo, también lanzaron un reclamo al Estado mexicano para que, con la participación de los tres poderes, “avance con mayor decisión en la procuración y administración de una justicia más expedita y eficaz, en la persecución de los crímenes contra periodistas, y en la creación de nuevas leyes que protejan las libertades de prensa y de expresión, como herramientas para el desarrollo de la sociedad” (Proceso 1527 / 5 de febrero de 2006)

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