La Sedena sabía de la existencia de la guerrilla chiapaneca desde 1985 (Segunda y última parte)

* Presentó Onésimo Hidalgo su libro Tras los pasos de una guerra inconclusa: 12 años de militarización en Chiapas
Isaín Mandujano/apro
Tuxtla Gutiérrez, Chis , 20 de marzo (apro)– La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no descubrió al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en mayo de 1993, a raíz de los enfrentamientos de Corralchen; desde cinco años antes tenía las primeras evidencias de que fuerzas guerrilleras operaban en la Selva Lacandona, sostiene en su libro Tras los pasos de una guerra inconclusa: 12 años de militarización en Chiapas el investigador Onésimo Hidalgo, del Centro de Investigaciones, Económicas y Políticas (CIEPAC)
Aunque en esta segunda parte de la entrevista, el autor de este análisis aclara que, en rigor, la semilla del EZLN se sembró el 17 de noviembre de 1985 y la encabezaba Fernando Yáñez, el comandante Germán El Ejército Mexicano descubrió los primeros campos de adiestramiento de la guerrilla en la Selva Lacandona, esto fue en la región de Las Cañadas
Sin abundar en detalles, agrega que desde los ochenta el Ejército, al fragor de los combates entre la guerrilla y el Ejército guatemalteco, intentaba a toda costa que Chiapas se convirtiera en refugio de los rebeldes del vecino país
Los soldados destacamentados recorrían diversos municipios de Chiapas para rastrear presencia de grupos armadas, a la par que intentaban evitar que la guerrilla guatemaltecas “contaminara” Chiapas donde las comunidades indígenas vivían los mismo escenarios de pobreza y marginación, explica Hidalgo
El Ejército recorría las comunidades encalvadas en la Selva de Guadalupe Tepeyac, Gabino Vázquez, 20 de noviembre, Plan de Ayala, en el municipio de Las Margaritas; las comunidades de Quintana Roo, El Calvario y Los moyos en el municipio de Sabanilla; Las Cañadas y la Selva Lacandona de Ocosingo; las regiones de Tila, Palenque, Marqués de Comillas, Altamirano, San Andrés Larrainzar, San Cristóbal de Las Casas, Venustiano Carranza y otros
En todos estos lugares, detalla el investigador, el Ejército llegaba e instalaba antenas rastreadoras de señales de radio–comunicación u otros sonidos que detectaran los disparos de armas de fuego
Además, discreta o abiertamente, interrogaban a la población sobre presencia de guerrilleros Así fue como el 22 de mayo de 1993 dieron con una columna de guerrilleros en la Sierra de Corralchén, cerca de la comunidad El Carmen Pataté, municipio de Ocosingo Y que tras un enfrentamiento que dejó un saldo de dos soldados y un insurgente muertos, finalmente dieron la retirada
En el marco de las reuniones preparatorias de “La Otra Campaña” en agosto pasado, el subcomandante Marcos reconoció que en ese campamento ya se encontraban preparando el levantamiento armado de 1994 y que el Ejército los descubrió, por lo que tuvieron que replegarse hacia la comunidad de San Miguel, para reorganizarse su agenda, explica Hidalgo
Aunque esta fase no pudo ocultarse a la opinión pública, esa no fue la primera evidencia que obtuvieron los militares De manera clandestina aceptan que descubrieron un campamento guerrillero cinco años antes de los enfrentamientos de Corralchén
Enésimo Hidalgo recorrió durante cuatro años las comunidades de la Selva para documentar su trabajo y observó de cerca el proceso de militarización y paramilitarización en la entidad, aspectos que se desconocen fuera de las localidades
Recopiló información con los habitantes de Taniperlas, sede del municipio autónomo Ricardo Flores Magón, quienes le relataron que, antes del levantamiento armado, ocurrió un hecho importante en las inmediaciones del territorio de la comunidad San Francisco, enclavado en las Cañadas, municipio de Ocosingo
“A finales de 1988 elementos del Ejército Mexicano descubrieron un campo de entrenamiento guerrillero, encontrando casquillos y árboles agujereados, con armas de alto calibre Se trataba de un entrenamiento zapatista, pero oficialmente se silenció este hallazgo”, apunta el investigador del CIEPAC
Dice que el Ejército contaba con suficiente información sobre las actividades de la incipiente guerrilla en 1992, cuando indígenas tzotziles organizados de forma independiente inauguraron su clínica de salud en la comunidad de Oventic, municipio de San Andrés En esa ocasión fueron desplegados cientos de soldados para acordonar la región, en una maniobra de rastreo, para obtener detalles del cómo operaba el EZLN
No sólo se mantuvieron a una prudente distancia, vigilando todos los movimientos de quienes entraban a Oventic, sino que filtraron agentes de inteligencia militar entre la multitud
“Por supuesto que sabían a quien vigilaban y de quien se trataba Lo que trataban de hacer los militares era de enterarse de todo lo que tuviera que ver con al guerrilla y mostrarse ante ellos para advertir que ya los rebeldes habían sido descubiertos
“Lo que trataba también el Ejército Mexicano era de ubicar la organización de la fuerza armada, su estructura organizativa, sus mandos y sus dirigentes en cada una de las regiones, el armamento que tenían y cuáles eran realmente sus territorios y los despliegues sobre ellos y principalmente buscaban descubrir cuáles eran los planes operativos del EZLN”, apunta Hidalgo
A estos hechos, continúa, se agrega la muerte, en marzo de 1993, de dos militares: uno de la Fuerza Aérea y otro de la Policía Militar, ejecutados e incinerados por indígenas en San Isidro Ocotal, municipio de San Cristóbal de Las Casas Los altos mandos militares conocían la existencia de los rebeldes, pero prefirieron difundir otra versión
Indica Hidalgo que, además de estas evidencias, todavía el 20 de noviembre de 1993 el Ejército Mexicano, en un afán de demostración pública realizó un inusual despliegue en Tuxtla y en San Cristóbal, que incluyó movilización de tropas, vehículos y armamento de todo tipo
“Pretendió demostrar a la guerrilla fantasma a lo que se enfrentaría en caso de que se levantaran en armas En esa ocasión el desfile dejó de ser tradicionalmente deportivo, pues se trataba de amenazar y hacer retroceder a la guerrilla Una guerrilla que no era tan fantasmagórica, pues ya le había causado algunas bajas y heridos”, precisa
El EZLN hoy…
Hoy, a 12 años de aquel levantamiento armado, Hidalgo asegura que el gobierno federal ha entendido ya que el EZLN no esta en la lógica militar
“Esto no quiere decir que no se puedan defender o que no tengan armas Para el EZLN las armas son como el mecanismo de autodefensa, pero la lógica del grupo insurgente es cómo incidir en la vida política del país y lograr transformarla”, explica
Para el autor de Tras los pasos de una guerra inconclusa: 12 años de militarización en Chiapas es claro, a pesar de que los militares afirman haber abandonado algunas posiciones militares En realidad las tropas “se siguen manteniendo como fuerza de contención Aquí la guerra continúa por otros medios Las causas que dieron origen al conflicto armado no están resueltas, eso es lo que está en fondo de la discusión”
Este gobierno ha estado trabajó en la lógica de contención, Por ejemplo, su comisionado para la paz, Luís H Álvarez, sólo se ha dedicado a implementar proyectos y programas para quitar la bandera al EZLN y frenar su crecimiento
Sin embargo, agrega Hidalgo, el huracán Stan sacó a relucir la presencia zapatista en otras regiones no registradas “Se vio que el EZLN ha crecido en regiones de la costa y en la sierra”
“Hoy el EZLN ha avanzado en otras circunstancias, en otros territorios y con otros medios diferentes a la vía armada El gobierno federal, para contener esta avanzada estableció una política de contención a través de los grupos paramilitares y su bandera de la lucha por la tierra”, concluye

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