Afganistán: Del camino de la seda a la ruta del opio

México, D F, 3 de abril (apro)- En Afganistán, los talibanes financiaron sus guerras con la venta de goma de opio, indispensable para la elaboración de heroína Tras la invasión de los norteamericanos y sus aliados en 2001, el régimen talibán cayó Con la instauración de un gobierno provisional impuesto desde Washington, la producción de amapola en Afganistán, en lugar de disminuir, se multiplicó por 20, según cálculos de la Oficina contra la Droga y el Crimen (ONUDC) de la Organización de las Naciones Unidas
Raúl Fajardo, maestro universitario y periodista mexicano conocedor del Asia Central, dice a Apro
“Después de la liberación de Afganistán y la derrota de los talibanes, Estados Unidos y sus aliados sólo logran controlar Kabul, la capital, y el resto del país queda en manos de los `señores de la guerra` (caiques locales, líderes tribales no necesariamente talibanes)
“A las tropas de ocupación, el tráfico de opio los tiene sin cuidado; sus prioridades son otras No sienten que su tarea sea luchar contra el narco De hecho parece que, por lograr una cierta gobernabilidad, se hacen de la vista gorda ante los negocios de los sembradores de amapola El resto del país está controlado por los `señores de la guerra` que, a su vez, son los señores de tráfico de goma de opio, y ni locos se meten con ellos Dejar cultivar, dejar pasar, y todos contentos El país continúa en guerra y bajo la ocupación militar extranjera, lo que impide poner en práctica programas de cultivos alternativos, hacer funcionar la industria, el comercio y otros sectores Además, la ayuda prometida por la comunidad internacional apenas llega a Kabul y hasta ahora no se ha traducido en la creación de puestos de trabajo, programas para la reconstrucción del devastado país, ni en medidas que mejoren la vida de la población El cultivo de la amapola es fácil y más redituable”
Medicina
El opio se conoce en Afganistán desde hace siglos Se le utilizó como analgésico contra dolores fuertes y gripes Los curanderos mezclaban hojas de amapola con leche de cabra para calmar la tos o tranquilizar a los enfermos Cuentan que algunas mujeres preparaban una infusión para que los bebés durmieran profundamente mientras ellas trabajaban en el campo o tejiendo alfombras
Al opio nadie le hacía caso hasta que llegaron los ingleses y Afganistán pasó a ser parte de su imperio Es hasta la década de los sesentas del siglo XX cuando se comercializó con países vecinos a precios muy bajos, pero en los ochentas y noventas el panorama cambió Los talibanes aprendieron que la venta del opio a Occidente es un buen negocio, y de ahí obtuvieron grandes recursos para financiar la guerra en contra de la ocupación de las tropas rusas (1979-1989)
Después del retiro soviético, el país perdió los subsidios de Moscú y no recibió ayuda de Washington ni de nadie Llegó entonces la guerra civil Los jefes tribales se enfrentaron entre sí y se financiaron con la venta de opio Los talibanes lograron hacerse del poder El Departamento de Estado norteamericano calculó que los talibanes consiguieron 50 millones de dólares anualmente con el tráfico de amapola, dinero que usaron para comprar armas
La CIA estaba al tanto del trueque, opio por armas, y de hecho ayudó a los mujaidines en la contienda contra los rusos
Fajardo apunta: “Fue muy similar a la operación de los Contras en Nicaragua, donde una de sus fuentes de ingreso fue el narcotráfico
“En 1994, los talibanes no sólo expulsaron a los rusos, sino que tomaron el poder Los talibanes son extremadamente religiosos Creen en una de las variantes más duras del Islam, que veda absolutamente el alcohol, el tabaco o cualquier tipo de enervantes El nuevo gobierno decretó una prohibición oficial para la siembra de amapola El negocio se redujo a 185 toneladas de opio, pero siguió
“Tras el derrocamiento de los talibanes y la llegada de las tropas de ocupación, principalmente norteamericanas, Afganistán se convirtió en el primer proveedor mundial de opio con el 90% de la producción El presidente Hamid Karzai designó para importantes cargos políticos y militares a varios conocidos “señores de la guerra”
–¿Quiénes compraban la goma de opio? –se le pregunta a Fajardo
–Todo apunta hacia Pakistán, en concreto a las comunidades de la frontera que se dedican al comercio y al tráfico de todo tipo de cosas: seda, te, armas y un largo etcétera
“El opio está siguiendo el camino que, en la antigüedad, fue el de la seda, que llevaba tanto la codiciada tela como te, canela, especias y hasta leyendas (como los cuentos que conforman Las mil y una noches) desde China hasta Europa pasando por Asia Central; caminos en los que, en la antigüedad, se encontraban Oriente y Occidente; es decir, el mundo cristiano con el islámico
“El comercio de la goma de opio, al principio, fue a muy pequeña escala, pero conforme crecía la guerra contra los rusos también lo hacía el tráfico de amapola Para los piadosos talibanes eso no representaba ningún problema de conciencia, seguramente porque, en ese entonces, no eran consumidores”, señala
“Durante el tiempo que estuve en Afganistán, cuando preguntaba sobre el alcohol o el tabaco, reaccionaban indignados a mis preguntas blasfemas y me respondían impacientes `¡No, eso es pecado!` No tenían ningún remordimiento en surtir goma a los laboratorios de Pakistán (parece que también la llevaron a Irán, aunque allá el narcotráfico se castiga con la pena capital) Además, las plantaciones de amapola quedaban en el camino Antes no se producía heroína en territorio afgano, ahora sí
“Hay algo que no debemos olvidar: Pakistán es una armería impresionante Todo mundo produce armas y todo mundo trafica En esos países todos andan armados Me impresionó mucho en Afganistán ver a los hombres (allá desde los 13 años de edad ya eres hombre) con armas, por lo menos una pistola, un rifle de arcabuz o una kalashnikoff Yo les preguntaba si era debido a la guerra `¡No, así andamos siempre, es lo normal!`, me respondieron”
Los vendedores de armas
Es claro que muchos intermediarios de la droga sirvieron como enlace y contacto para que los talibanes recibieran ayuda de la CIA en la época soviética Hubo infinidad de operaciones encubiertas, en la que se trocaron armas por drogas con la venia norteamericana
Los intermediarios en el negocio del opio son precisamente los vendedores de armas Esto fue el detonador para la explotación masiva de la amapola en el periodo de los talibanes
Fajardo rememora: “En Tayikistán, en 2001, un colega periodista me hablaba de su preocupación por los talibanes Yo pensaba que le angustiaba que el conflicto armado en Afganistán pudiera cruzar la frontera a su país, pero mi amigo me sacó de error y me dijo: `Acabamos de salir de una guerra civil estúpida que duró cinco años (de 1992 a 1997), y que dejó miles de muertos Ahora nadie quiere más guerra Ese no es el problema, sino que la heroína nos va a comer`”
Agrega: “En mi ignorancia, le respondí: ¿pero cuál heroína, si los talibanes ni alcohol toman?”
Y señala: “Con la caída de la URSS también se derrumbaron creencias y valores que dejaron a la gente sin fe en el futuro El vacío fue inmenso y se dio también a nivel personal y existencial Además había una tremenda crisis económica en zonas de conflicto bélico en las exrepúblicas soviéticas del sur Aquello fue el caldo de cultivo perfecto para el uso de drogas En algunas exrepúblicas soviéticas se bebía más que en la misma Rusia; en otras, nadie tocaba el alcohol, como es el caso de Tayikistán Paradójicamente, es precisamente allí donde pegó más duro el consumo de heroína”

Los sueños de opio
Durante el régimen talibán se hizo una legislación a favor de los sembradores, a los que se les permitió cultivar amapola a cambio del pago de un impuesto en efectivo o en especie al gobierno Según los cálculos de la Oficina contra la Droga y el Crimen (ONUDC) de la ONU, en 2001 en Afganistán se producían 185 toneladas de goma de opio, y para el 2003 ya eran 3,600 toneladas
–¿Quiénes son los sembradores de amapola?
Fajardo responde:
“Los que controlan la producción son los jefes de los clanes Hay un mapa étnico y uno tribal Cada región, cada montaña, tiene un cacique, y en él reside el verdadero poder Ellos son los traficantes El gobierno de Kabul les pide favores y permisos El poder real lo tienen los señores locales La Alianza del Norte era un frente común de todos contra los talibanes, pero cada miembro representaba a su clan Cuando los talibanes cayeron, hubo un reparto del poder entre los productores de opio De 32 provincias, en 28 se cultiva amapola Antes, los talibanes tenían el control absoluto, ya no Gobiernos van y vienen, pero ellos permanecen Si no estudiamos esos clanes jamás entenderemos a Afganistán
“En el narcotráfico están implicados todo tipo de funcionarios, de todos los niveles; desde los jefes militares, hasta los responsables administrativos La gran tragedia para el sufrido país es que la goma de opio se compra muy barato, y a los campesinos apenas les deja algo para sobrevivir Antes sembraban algodón y trigo, pero cuando recibieron un poco más de dinero por la amapola (de tres a 10 dólares de jornal), cambiaron de cultivo Es mentira que el cultivo de plantas con las que se producen enervantes, deje un beneficio económico al país Lo que produce es atraso y dependencia hacia la droga y no se desarrolla otra cosa
“Afganistán ya es un mono exportador de amapola Las verdaderas fortunas se quedan en manos de los intermediarios y de los que transforman la goma de opio en heroína, así como los distribuidores en Europa y Estados Unidos, el principal consumidor del mundo La droga de desecho es la que se queda en la región y es la que más dañina Para colmo, el narco también es un elemento de desestabilización, que se encarga de que esas castigadas tierras no tengan paz”
Agrega: “Para los funcionarios del gobierno de Karzai, el dinero puede ser el motor de la resurgencia talibán, como se evidencia en los continuos ataques en el sur, y son una amenaza directa al maltrecho gobierno de Kabul A falta de instituciones sólidas, el dinero del opio es el que rige al país”
La propuesta de la FAO
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) tiene una propuesta concreta para erradicar el opio en Afganistán: potenciar la agricultura La FAO solicitó 60 millones de dólares para proyectos destinados al sector agrario en las zonas de amapola
En Afganistán, el 80% de la población depende de la agricultura, pero la producción y el tráfico de opio constituyen un tercio del Producto Interno Bruto del país La Oficina de Drogas de la ONU calcula que el opio contribuyó al PIB con 2,800 millones de dólares Otras fuentes afirman que el dinero del opio constituye la mitad del PIB

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