El luchador, el padre que todos queremos

México, D F, 10 de octubre (apro)- Russel Crowe vuelve a maravillar en su papel de héroe despojado de todo ego, como hizo en Gladiador o Capitán de mar y tierra
El luchador (Cinderella Man, EU, 2005) es la historia del boxeador Jim Braddock (Russel Crowe), de su caída y su posterior ascenso al éxito En la cinta muestra su integridad y su amor como padre, temple y coraje Braddock, quien realmente existió, es un boxeador prometedor que, luego de la gran depresión, pierde su negocio principal (un sitio de taxis), mientras que su gran pasión (el boxeo) se va a pique
Braddock debe vivir en una humilde casa, casi hecha de cartón Es un obrero, cuyo trabajo eventual le da apenas para comer Su premura económica le había obligado a boxear en malas condiciones, lo que propicio que su nivel bajara hasta que fue necesario retirarle el permiso
Pero siempre hay una “segunda oportunidad”, así que, un día, el manager de Braddock, Joe Gould (Paul Giamtti, con una interpretación mejor o igual que en su papel desempeñado en “Entre copas”), se le aparece para invitarlo a pelear contra el retador al título mundial, una pelea que sólo servirá para que el retador caliente antes de la pelea
La bolsa, de 250 dólares, hace que Braddock acepte sin chistar, lo que sólo será el comienzo de una serie de victorias que llevarán al protagonista a enfrentarse al campeón mundial, un sujeto rudísimo que mató en el ring a dos contrincantes
La dirección de Ron Howard es buena: las emociones se acumulan poco a poco, de tal suerte que, al final, sufrimos como sufre la fiel y amorosa esposa de Braddock Nos mordemos las uñas y, prácticamente, rogamos para que Braddock –o el hombre cenicienta, como le apodaron, debido a que, de la noche a la mañana, se convirtió en un fenómeno– salga ileso, gane o no
Lo anterior permite que esto no sea un Rocky o un Million Dollar Baby, además de que la cinta está basada en una historia real Braddock lucha por sacar adelante a su familia (quién sabe qué tanto se apegue esto a la figura histórica), amenazada con desintegrarse debido a la depresión económica La imagen del padre amoroso lleva al salvaje boxeador a planos más decorosos que la búsqueda del éxito o al deseo personal de huir de una realidad social deplorable Aunque existe la constante, como en las otras dos películas, del “boxeo como el único medio de movilidad social”

Comentar este artículo