PLATOS LASER: Mark Chapman, el asesino de Lennon

* Película sobre el matón
México, D F, 9 de diciembre (apro)- Pese a no conocerse aún el guión de la cinta Capítulo 27 de próximo rodaje y cuyo tema girará en torno a los motivos que tuvo Mark David Chapman para asesinar hace 25 años a John Lennon, es posible prever cuál será su contenido
Sobre la personalidad del criminal se han realizado programas documentales televisivos y libros Además, existen testimonios de Chapman ante la justicia norteamericana y otras reveladoras declaraciones desde aquel fatídico 8 de diciembre, así como un claro retrato suyo, delineado por el periodista Robert Rosen, quien estudió hasta el cansancio los diarios del artista entre 1975 y 1980, en la parte concluyente de su volumen Nowhere Man: Los días finales de John Lennon (Grijalbo)
Lennon fue “ajusticiado” en 1980 de cinco balazos por su alevoso fan Chapman, a la entrada de los edificios Dakota, cuando regresaba con Yoko al término de una grabación Según Rosen, la clave para comprender el por qué Chapman jaló del gatillo estriba en su primera declaración judicial (“por fama”); pero, asimismo, en un ejemplar que se le encontró: The Catcher in the Rye (“El guardián del centeno”), novela de J D Salinger de 1951, donde el matón “escribiría el capítulo faltante” con la sangre de Lennon, justo el famoso número 27, una metáfora del crimen
Lennon escogido
Bob Rosen explica en Nowhere Man que Chapman sabía bien lo que iba a cometer y cumplió su obsesión de aniquilar al ídolo ese día en Nueva York, planeando sus movimientos de manera premeditada con meses de antelación
“Para comprender las causas del asesinato, debemos irnos al oeste en el Océano Pacífico, a la isla volcánica llamada Oahu, lugar que ha escogido para vacacionar y dizque rehacer su vida gris, tras abandonar su empleo sin razón aparente Imaginemos a Mark David Chapman en Honolulu, Hawai, en marzo de 1980 cuando entra a la biblioteca pública con credencial de lector Ahí repasa una y mil veces The Catcher in the Rye, se identifica con el personaje Holden Caulfield de la novela como si fuera su propia biografía y hasta la recomienda a su esposa Gloria Abe, con quien vive aburrido en Hawai
“Una mañana, sus ojos descubren otro libro, John Lennon: A Day at a Time (“Un día a tiempo”) de Anthony Fawcett, quien fue asistente del músico en Nueva York hasta 1975, cuando Lennon decidió abandonar el rock y vivir en Manhattan Chapman está confundido, pues advierte las contradicciones de un genio que canta a la paz y a deshacerse de los bienes materiales, aunque lo envidia por llevar una existencia súper burguesa en Nueva York Las imágenes del astro se le quedan grabadas Hay ira en su cabeza y piensa que Lennon es la víctima ideal Porque, ¿no acaso decía su ídolo musical que cualquier joven dispuesto a llevar a cabo una meta precisa puede dominar el mundo? La oferta de Satanás lo tienta”
Chapman había llegado a Hawai en mayo de 1977, y todos sus intentos por trabajar exitosamente habían fracasado Inclusive, buscó suicidarse sin conseguirlo Había coleccionado pinturas de arte y, en 1980, debe vender uno de sus cuadros para sobrevivir Elige la placa dorada del surrealista Salvador Dalí en su poder La subasta por 5 mil dólares, y también solicita un préstamo a su madre, quien le envía desde Georgia otros 2 mil 500 Compra una litografía de Norman Rockwell, ‘Triple autorretrato’, que revende a un coleccionista en 7 mil 500 billetes verdes En su departamento de Honolulu, se la pasa oyendo discos de Lennon y Los Beatles Su esposa lo consuela, ya que así lo manda La Biblia y ella es creyente”
Dice Rosen:
“Sabe ya que él debe escribir el capítulo 27 faltante con la sangre de Lennon, y el 27 de octubre de 1980, Chapman entra a una tienda identificándose como guardaespaldas para comprar una pistola calibre 38, que le ofrece por 169 dólares el dueño, un tal Robin Ono (¿casualidad, sincronía?) al llenar un formulario de permiso para portar armas Entre las preguntas que responde está la de: ‘¿Ha sido usted hospitalizado por padecer enfermedades mentales?’ Chapman miente, pero obtiene el fogón y la licencia, ya que nadie se preocupa en investigar sus locuras pasadas
“El 29 de octubre sube a un avión rumbo a Nueva York, registrando su pistola con el equipaje de mano Tal como lo haría Holden Caulfield en la novela, se hospeda en un hotel lujoso, el Waldorf Astoria, y al tercer día, se muda al Olcott de la calle 72 que se halla a un paso de los edificios Dakota, donde viven Lennon, Yoko y su hijo Sean Se hace amigo del portero y vigila
“El dinero se le empieza a acabar y decide alquilar un cuarto barato en la Asociación Cristiana de Jóvenes, la YMCA, a unas siete cuadras de los Dakota Merodea a diario por el lugar, y el 5 de noviembre siente que tan pronto cuando vea a su presa deberá cazarla, pero al tratar de comprar balas expansivas, descubre que es ilegal hacerlo en Nueva York Regresa a la ciudad de Georgia para adquirir los cartuchos, gracias a su vieja amiga Dana Reeves, hija de un sheriff y diputado local, pretextando que es cuestión de seguridad personal, pues volverá a la violenta Nueva York y ya lo han asaltado allí, cerca de Central Park y los Dakota, quitándole su lana”
El 8 de noviembre, retorna con boleto de primera clase en vuelo a Nueva York, desde donde llama a su mujer Gloria y ésta le pide que vuelva Chapman le responde con una macabra idea:
–No me vas a creer, pero he estado a punto de matar a John Lennon
–Sí, claro que te creo, Mark Pero vente ya conmigo a Hawai ¿Te sucede algo?
Chapman le aclara que pretende dar un nuevo significado a su vida y es necesario estar solo Por aquellos días, la noticia neoyorquina más importante es que Lennon saca un nuevo disco con Yoko, Double Fantasy, tras un lustro de silencio, y Chapman compra la revista Squire, cuya portada destaca una gran foto del exBeatle anunciando el reportaje central con sensacionalismo Según Rosen, Chapman se fascina con la estampa de Squire, pues critica la soledad del roquero, quien resultaría, en realidad, un excéntrico millonario que ha traicionado los ideales de amor universal, los cuales alguna vez defendió en sus canciones Crece el rencor y Chapman visita por última ocasión a su esposa, quien algo intuye al despedirlo en el aeropuerto de Hawai:
–No vayas a cometer una tontería en Nueva York, Mark Busca a Dios
Diciembre en Maniatan
Dispuesto a ahorrar plata, Chapman arrenda una habitación en la YMCA donde comienza a oír voces extrañas y gemidos Primero se divierte pensando en que también el protagonista de Catcher in the Rye de la novela escuchaba, como él, los sensuales arrumacos de parejas amantes homosexuales fornicando en cuartos contiguos, pero una noche, molesto, huye al Hotel Sheraton
El 7 de diciembre, siente que la hora se aproxima Chapman se pregunta qué hubiera hecho su alter ego Holden si una orden divina lo incitara a emprender tan increíble acción, y opta por lo que ha leído en la novela: contrata telefónicamente los servicios sexuales de una prostituta en la sección amarilla del buró, sólo que, una vez en la cama con esa rubia voluptuosa, se niega a hacer el amor, tal como sucede con el protagonista de Salinger en sus andanzas por la gran manzana Años después, en 1992, Jack Jones publicaría su estudio Let me Take you Down: Inside the Mind of the Man Who Killed John Lennon (“Déjame conducirte a la mente del asesino de Lennon”), donde acota:
“La sexualidad de Chapman es enfermiza Se masturba y le gusta que lo toquen, pero no siente placer al efectuar el acto sexual”
Al amanecer del 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, la ramera es recompensada con grueso fajo de dólares y se va del Sheraton Chapman abre su Biblia en la sección del “Evangelio según San Juan” y añade con tinta a la palabra impresa Gospel of John, el apellido “Lennon”: El evangelio de san John Lennon Rosen describe:
“Se planta por los Dakota en espera de una señal Son las 8 en punto y minutos más tarde, la tiene a la vista Es la actriz Mia Farrow con sus hijos en persona que caminan rumbo a Central Park, la mera mamá de la cinta El bebé de Rosemary, filmada por Roman Polanski, quien para su película rodó el nacimiento de aquel engendro de Satanás en los mismísimos Dakota ¿Coincidencia, sincronía? La esposa de Polanski, Sharon Tate, sería asesinada por la secta de Charles Manson en 1968, quien alegó que una canción de Los Beatles contenida en el ‘Album Blanco’ aquel año lo había inspirado: Helter Skelter (“Relajo”) Se excita en el pensamiento de que él superará en fama a Manson y, ¿por qué no?, a Lee Harvey Oswald, acusado de liquidar al presidente John F Kennedy, que entrará de inmediato al libro de Record Guiness y quizás, algún día cuando haya cumplido los 20 años en la cárcel, algún director lleve a la pantalla su hazaña Hará historia, mejor que Jesse James, Al Capone, Jack El destripador, mejor que todos ellos juntos
“Chapman espera toda la tarde y, por fin, al ocaso, John y Yoko salen de los Dakota dirigiéndose a una limosina estacionada en la calle 72 Pero no lo piensa matar todavía Quiere que le firme la portada de su nuevo disco, Double Fantasy para mostrarlo a los cuates y a su esposa en Hawai Les demostraría que es alguien que vale la pena ser tomado en serio y cuatacho de Lennon, un ser humano digno de admiración Se acerca a John, quien garabatea la firma con todo y fecha, sin sospechar que ese supuesto fan le ha seguido los pasos durante dos meses”
–¿Es mi autógrafo todo lo que deseas? –inquiere Lennon
Paul Goresh, un fotógrafo amateur que, como Chapman, asediaba cotidianamente las huellas de Lennon en los Dakota, capta el momento a colores La gráfica sería foto de primera plana 24 horas más tarde, en el Daily News
–Señor Lennon, ¿no tendrá usted algún trabajo para mí en su oficina? –contesta Chapman, tartamudeando
–Manda tu currículum –dice Lennon y se mete a la limusina con Yoko, enfilando por la avenida Columbus hacia los estudios de grabación
–¡Metiste un golazo! –le comenta Goresh a Chapman y éste le ofrece 50 dólares por aquella fotografía
Goresh promete traerla a la mañana siguiente allí mismo, y se quedan platicando hasta que, harto, hacia las 8 de la noche, Goresh se despide Chapman insiste en que aguarden una hora más, mínimo, para que le tome una nueva foto al momento en que Lennon vuelva a los Dakota, los dos abrazados; pero el fotógrafo no cede, Lennon anda sin guaruras y puede disparar su cámara cualquier día puesto que los fans abundan como lapas Chapman se queda cerca del portón y platica con el cuidador del edificio gótico, quien ya lo conoce, ríen
Rosen escribe en Nowhere Man:
“A las 11 de la noche, Chapman observa que una limusina blanca se frena en los Dakota Sabe quiénes vienen dentro antes de verlos Se da cuenta que es el momento para que cumpla la profecía Emerge del arco entre las sombras, mira entrar a Yoko Ono y luego cruza la arcada John Lennon Entonces, saca su calibre 38, extiende el arma a cinco metros del blanco y clama:
“—Señor Lennon…
“Chapman dispara a la espalda y los brazos del músico quien gira descuidadamente, al tiempo que recibe cinco tiros El estruendo llena el ambiente y Chapman pierde su identidad, es una concha vacía cometiendo una suerte de ‘suicidio substituto’, como los psiquiatras pronto calificarán Y permanece esperando, entregado a la expectativa de esfumarse entre las páginas de The Catcher in the Rye, para ser el guardián del centeno de su propia generación Así escribe el capítulo 27 faltante, con la sangre derramada de Lennon a sus pies Empieza a besar la ansiada fama”
Tonada del verdugo
John Lennon logró dar unos cuantos pasos hacia el escritorio del policía guardián de los Dakota y ensangrentado, consiguió gritar antes de caer:
–¡Me balacearon!
Yoko se arrodilló para revivirlo y el guardián desarmó a Chapman, pateó la pistola lejos y le increpó:
–¿Sabes lo que hiciste?
–Acabo de balear a John Lennon –replicó el cínico verdugo
Tardó en acudir una patrulla y, al descubrir que Lennon agonizaba en el piso bajo los aullidos de Yoko, el oficial preguntó con desesperación:
–¿Sabe usted quién es? ¿Sabe su nombre?
Recibió un gruñido por respuesta A falta de ambulancia, lo metieron en el asiento trasero del auto, llegaron a una clínica cercana y media hora más tarde, Lennon había perdido un 80% de sangre y expiró Mark Chapman sería sentenciado a 20 años de prisión El 28 de junio de 1991, declararía en una entrevista:
“Cuando llegaron por mí, volteé a mi lado izquierdo y grité: ‘¡Mi libro, mi libro!’, pues en el suelo estaba mi ejemplar de The Catcher in the Rye, y fue el instante cuando el policía lo levantó Luego lo vi en una bolsa de plástico… Yo no quería lastimar a John Lennon, lo admiraba… En la patrulla les dije que yo era el guardián del centeno… Y cuando me preguntaron por qué lo hice, les dije que porque no me gustaba en lo que el mundo se había convertido”
El 3 de octubre del año 2000, Chapman solicitó su libertad condicional por buena conducta entre barrotes Interrogado por los jueces en la prisión de Attica, Nueva York, desglosó su cantata:
“Había volado a Nueva York meses antes para cometer el asesinato con absoluta premeditación en mi corazón, unos tres o cuatro meses antes… Yo me consideraba entonces un bueno para nada, y quizás la raíz del asunto sea una cuestión de carencia en mi autoestima Sentía que no valía nada y que si lo mataba, me convertiría en alguien valioso, lo cual no resultó ser cierto”
Además, afirmó que tenía en mente matar a otras personalidades de una lista que elaboró, “tres o cuatro” celebridades que despacharía “por vanidad y envidia ya que mi vida no tenía sentido”; había cometido el crimen “voluntariamente” y no apelaría la decisión del jurado
“Quiero aprovechar esta ocasión para disculparme con la señora Lennon He pensado cómo se sintió en su mente al estar allí esa noche, ver la sangre, oírla gritar, pasar la noche entera despierta con la música de Los Beatles sonando a través de su ventana del departamento Y me gustaría corregir algo al respecto
“He escuchado y no sé si sea verdadero o no, que ella siente que si salgo libre voy a intentar hacerle daño a ella y a sus hijos Esto no es cierto en modo alguno Nunca pensé en lastimarlos, ni pienso hacerlo No digo esto para zafarme, hablo con la verdad Ya no pienso así y se acabó, pero desafortunadamente se trataba de una sola persona Y hay algo más
“Ya no veo a John Lennon como una celebridad Entonces sí lo hacía, lo veía como un recorte de cartón en la portada de un disco Era yo muy joven y estúpido cuando me dejé atrapar por los medios, y los discos y la música Me he dado cuenta del hecho que John Lennon es una persona No tiene que ver con ser un Beatle, una celebridad, o que él sea famoso Respiraba y yo lo acribillé doblándole sus pies y no por ello siento que tenga el derecho de estar parado aquí, por mi propio pié, ustedes saben, no les pido nada Lo lamento”
Chapman no obtuvo su propósito y continúa purgando por el crimen; pero cada dos años apela Los psiquiatras llegaron a la misma conclusión: no está loco Sabía lo que hacía y mató a Lennon para ser famoso En palabras de Robert Rosen, merece cadena perpetua Apunta el autor de Nowhere Man:
“Por supuesto, la defensa de Chapman alega esquizofrenia, el dolor que padece un individuo mediocre Ninguna de las partes está familiarizada con la intrigante creencia de Yoko Ono, quien ha opinado sobre la reencarnación: ‘Tu hermano es la persona que asesinaste en tu vida anterior’ y tan es así, que a nadie se le ha ocurrido preguntarle a Chapman: ¿Esperas ser el hermano de John en tu próxima existencia?”
El fiscal acusador Allen Sullivan describe al asesino como un tipo que “jamás ha mostrado arrepentimiento real” y “sólo está interesado en él mismo, en su bienestar, lo que le afecta, aquello que le sea importante en el momento presente” No duda en señalar que Chapman mató a Lennon “por fama, para su propio engrandecimiento, para atraer la atención a sí mismo como si fuera un masaje a su egolatría” Y aporta su prueba: Chapman quería que el fotógrafo Paul Gosher, quien previamente había tomado la gráfica de Lennon firmando la copia del album Double Fantasy, esperara a que Lennon regresase a los Dakota de su sesión musical para fotografiar el crimen
A 25 años del suceso que conmocionó el mundo de la música, se explica que la mente de Chapman inspire ahora el argumento para una película en la que Lennon será figura secundaria Porque si se tratase de revelar cuánta soledad habitaba en el séptimo piso de los Dakota, como lo hizo Rosen en su recuento de los últimos cinco años a través de los diarios de Lennon en Nowhere Man, Yoko Ono movería su alta esfera de influencias para evitarlo a toda costa
No sólo es cuestión de preservar el mito gigantesco que hoy se llora
Yoko es la única heredera y, el año pasado, obtuvo 22 millones de dólares por el legado Lennon, quien es la tercera “celebridad muerta”, según cifras de la revista Forbes, superada por los 45 millones de Elvis Presley y los 35 de Charles M Schulz, creador de la caricatura Charlie Brown (“Carlitos”)
La gloria y la fama tienen su precio, pero cotizar a Lennon en números sería tan ridículo como redimir a su asesino en el cine Ojalá no suceda así con el guión de Capítulo 27, cuyo protagónico llevará Jared Leto como Chapman

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