Fanny Rabel y la ciudad devoradora

* Acción de la Fundación Matías Romero para derrumbar su edificio
* Interviene Bellas Artes para apoyarla
México, D F, 26 de abril (apro)- Aunque la ausencia de memoria prácticamente se ha apoderado de ella, Fanny Rabel conserva intacta su relación con el entorno de su casa y su estudio, y permanece tan lúcida como siempre
El departamento que habita desde hace más de cincuenta años en la tranquila calle de Martínez de Castro 6, en la delegación San Miguel Chapultepec, es un oasis en medio de grandes avenidas que circundan la manzana y la separan del viejo bosque emblemático de la ciudad A lo largo de cinco décadas una naturaleza de plantas y enredaderas sembrada por la artista ha ido apoderándose de barandales, pasillos, rincones, patios y azoteas, desde la puerta de salida del departamento hasta el acceso a su estudio, al cual se llega por una escalera volada
Y ha sido aquí donde Rabel ha construido lo mejor de su obra de caballete, pues no hay que olvidar que gran parte de su trabajo es muralístico De hecho, con Arnold Belkin y José Hernández Delgadillo integró la generación más joven del muralismo social
En septiembre de 1984, durante el I Foro de Arte Público, participó con un par de cuartillas Ahí leyó:
“Vivimos en un país al que cupo la magna tarea, tras el triunfo de la Revolución, de revivir la antigua tradición del muralismo y convertirla en un brillante exponente del arte contemporáneo al servicio de una causa progresista Esta herencia, que fue uno de los pilares de la reafirmación de una cultura nacional, es la que tratamos de llevar dignamente adelante No es fácil ser hijos y nietos de los grandes maestros que reabrieron esa fundamental vía hacia un arte público No es fácil cargar con el peso de sus imponentes personalidades Ellos vivieron su momento histórico con toda conciencia, pero no hubieran cumplido cabalmente esa función de no haber conjuntado a su talento la enrome capacidad creativa y de entrega que demostraron en su trayectoria
“Se dice que cada generación de artistas debe matar a sus padres; que debe independizarse y crear sus propios valores Pero nosotros no pudimos matar a nuestros maestros porque no se trataba tan sólo de un mundo estético, de estilos y valores formales; nosotros vimos y seguimos en ellos a hombres que fueron nuestros hermanos, con quienes compartimos ideales y luchas humanas en las que creímos firmemente, y porque teníamos la convicción de que el arte puede ser un arma más en las manos de un pueblo No pretendemos suplir los valores estéticos por valores éticos, ni intentamos con el muralismo cubrir la batalla por la justicia social Mucho menos queremos una retórica en technicolor, demagógica y lambiscona Tampoco negamos el arte como un valor en sí mismo, sin implicaciones de otra índole; sabemos que esa es una de sus más bellas manifestaciones, la más depurada; pero no la única, no mientras el hombre sufra y sea humillado en una sociedad injusta y arbitraria”
Discípula de Frida Kahlo junto con Arturo García Bustos, Guillermo Monroy y Arturo Estrada, Rabel puede ser considerada, tanto en la vida como en la pintura, pionera del ecologismo, crítica furibunda de la alteración desmedida de la ciudad, acérrima enemiga de la tecnocracia y el mercantilismo y luchadora incansable por la comunicación humana
Ya en 1979 retrató con pincel hostil a la capital mexicana como una urbe devoradora Tituló la treintena de cuadros en el Salón de la Plástica Mexicana como “Réquiem para una ciudad”, y la dividió en tres temas: La incomunicación; el tráfico; el esmog y la basura En un texto que la acompañó escribió la artista:
“…donde los árboles sembrados no sean una engañosa escenografía efímera y donde las extensiones de parque y áreas verdes no estén racionalmente descifradas y manejadas por caprichos sexenales O puedo sustraerme a la opinión de que día a día se hace más difícil vivir, más escaso un reír y más imposible amar”
De no ser por las sombras que cubren su memoria, podría pensarse que Fanny escribió esas líneas hoy, enterada de que una fundación “filantrópica”, la Matías Romero, quiere lanzarla de su departamento de la San Miguel Chapultepec, donde sus cuadros adheridos a las paredes y sus plantas casi enraizadas en su vida cotidiana la asen al presente con una fuerza vital que no se agota jamás en la conversación
En realidad, ella no lo sabe
* * *
–¿A quién quieren lanzar? –pregunta ingenua cuando escucha que sus hijos Abel y Paloma platican con funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes, enviados por su director Saúl Juárez para ver la manera de evitar que Fanny abandone su hábitat
–A ti mamá, pero no lo vamos a permitir
–¿A mí? ¿Y dónde me voy a ir?
–No, no te vas a ir de aquí
–Entonces, ¿tomamos el aperitivo? –dice la artista y va directo al mueble de donde extrae algunos vasos y botellas
El reportero la aborda:
–¿Por qué se vino a vivir aquí?
–Qué, ¿no le gusta mi casa? –responde con humor
Todos los diálogos con ella son así Nunca se pierde La ironía, la agilidad mental la caracterizan
–¿Por qué la pintura y no el teatro? –se le pregunta, ya que sus padres llegaron de Polonia con su hermana Malka y con ella de niñitas, y ésta se dedicó a la crítica teatral
–No tenía aptitudes teatrales, era a todo dar, pero no era lo mío En cambio la pintura la tenía muy definida Me hace gracia que desde chamaca quería pintar
Abel, actor como su hermana Paloma, muestra un cuadro que jamás ha sido expuesto: un retrato que Rabel le hizo a Frida Kahlo Se trata de un dibujo clásico, espléndido, a lápiz donde Frida lleva un rebozo El cuadro formará parte, en septiembre, de la exposición que el Museo-Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo presentará para conmemorar el medio siglo del fallecimiento de la artista de Coyoacán
“Frida les encargó a los cuatro Fridos que le hicieran un retrato y realizaran un autorretrato –informa a esta agencia Magdalena Zavala, directora del recinto– De los cuatro retratos y de los cuatro autorretratos, sólo aparecieron los de Fanny Así que ahí estarán”
En su autorretrato Rabel aparece idéntica a como es hoy su hija Paloma
* * *
En la cocina, mientras tanto, trabaja Petra
En 1954 Petra Arzate Fuentes fue enviada por unos parientes a este edificio que la Fundación Matías Romero ha amenazado con destruir para vender como terreno Tenía 13 años, “Abel acababa de cumplir tres y Palomita tenía año y tres meses” Fanny Rabel debió tener 32 Desde entonces Petra no salió de ese departamento más que para ir al mercado, a llevar a los niños a la escuela, a pasear los domingos y a visitar su pueblo, San Martín Toltepec, de vez en vez En alguna ocasión el marido de Fanny, Jaime Woolrich, eminente urólogo ya fallecido, la hizo ir con la familia a Tepoztlán e incluso a Acapulco
Petra tiene un hijo, Héctor, de 30 años Ahí nació y ahí vive Son de la familia
“A ti nunca te va a faltar nada”, le dijo el doctor Woolrich cuando nació Héctor
Ella lo recuerda con gran cariño Ahora ya no habita el cuarto de servicio conjunto al estudio de Fanny, sino que duermen en la misma recámara
“Mientras ella esté, yo estaré –cuenta– Cuando le digo que me voy a ir con mi hijo, dice ‘no, porque me muero’ Además, Paloma no me dejaría ir Dice que me está muy agradecida porque le aguanto sus manías a Fanny”
Evoca que una vez la artista la empleó de modelo:
“Me puso acostada, con los brazos así (los cruza), en ‘Nuestra tierra’ Puso un zarape, me acostó y me dibujó”
–De todo lo que vivió aquí, ¿qué es lo que más recuerda?
–He estado muy contenta en esta casa En esta calle todos me conocen He estado muy contenta con Fanny Es como mi mamá Hasta la mía se enceló y me dijo que ya tenía otra mamá
–Si se tuvieran que ir de aquí, ¿le dolería?
–Sí, estoy muy hallada aquí

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