González Calderoni, libre; fallan PGR y Gobernación

Los testigos se retractan, y denuncian presiones de Carpizo
McAllen, Texas – La libertad bajo fianza concedida aquí en diciembre de 1994 a Guillermo González Calderoni, excomandante de la Policía Judicial Federal (PJF), reclamado por la justicia mexicana por los delitos de tortura y abuso de autoridad, dejó al descubierto la forma en que la Procuraduría General de la República (PGR), en tiempos de Jorge Carpizo, integró las averiguaciones: los testigos de cargo se retractaron y, bajo juramento, ante la Corte, dijeron haber sido presionados para declarar contra el acusado
Al valorar el testimonio de los testigos que se retractaron sin que el fiscal Michael McCormick pudiera hacer algo, el juez Peter E Ormsby fijó una fianza de un millón de dólares al acusado en la audiencia del jueves 1º de diciembre de 1994
Esto acabó con el optimismo del gobierno mexicano, que a través de Manuel Tello, entonces secretario de Relaciones Exteriores, advirtió el 22 de septiembre, tres días después de que el exfuncionario había sido detenido:
“Guillermo González Calderoni será extraditado a México, así se acuerde de lo que se tenga que acordar” Un día antes, cuando era conducido por policías estadunidenses a la penitenciaría, el excomandante había dicho a los reporteros: “Que sigan solicitando mi extradición, y voy ha hablar Ya me estoy acordando de muchas cosas”
El jueves 1º, cuando le tocó hablar, González Calderoni no se dirigió al juez, sino a Jaime González Carrancá, representante de la PGR en esta ciudad, presente en la audiencia: “Usted lo sabe muy bien, licenciado, que en los años en que se me acusa de haber cometido los delitos –enero de 1990– yo ya no era un policía que realizaba mi trabajo en la calle; ocupaba cargos administrativos Mi trabajo era viajar a Centro y Sudamérica, y aquí, a Estados Unidos, para reforzar la lucha contra el narcotráfico” El funcionario mexicano permaneció inmóvil
Antes de que el excomandante de la PGR retara a González Carrancá ante la Corte, durante dos días comparecieron los testigos, cuyas declaraciones habían sido entregadas al fiscal McCormick al inicio del juicio, según quedó asentado en el expediente M-94-017, que se empezó a integrar el 15 de septiembre de 1994
Esos testigos, quienes según el expediente enviado por México inculpaban al expolicía, fueron presentados por el defensor Tony Canales, y declararon bajo juramento que habían sido presionados para acusar a González Calderoni
El primero en declarar fue Felipe de Jesús Victoria Zepeda, quien dijo ser periodista y escritor
–¿Usted conoce a este señor que esta aquí y se acaba de poner de pie, que se llama Guillermo González Calderoni?
–No señor, es la primera vez que lo veo
–¿Por qué está usted aquí?
–Vine porque me enteré por medio de una nota en el periódico El Financiero que era testigo de cargo en el juicio del señor Guillermo González Calderoni y que me tenía que presentar el día 30 de noviembre
Felipe de Jesús Victoria Zepeda dijo que ya había viajado a McAllen el 5 de octubre, “porque los de la PGR me dijeron que viniera a ver unas personas detenidas aquí, que tienen que ver con una denuncia de tortura que yo presenté en enero de 1990″
Aclaró que el 14 de enero de 1990 agentes de la Policía Judicial Federal lo detuvieron en la Ciudad de México y lo llevaron al edificio de la calle de López, y “ahí me torturaron por órdenes de una persona a quien le llamaban comandante Calderoni”
Pero ante las preguntas del defensor, no reconoció a ese “Calderoni” como la misma persona que estaba en la Corte
Se le preguntó sobre uno de sus libros, en el que afirma que quien lo torturó fue Guillermo González Calderoni:
–Bueno, es que el libro es una novela; el personaje al que torturaron ahí se llama Fernando de Vick, y el torturador es el comandante Calderoni
Pero en su libro El imperio de la impunidad, en el que ciertamente se menciona el caso de un tal Fernando de Jesús Vick, torturado por Calderoni, en la introducción se afirma que es un “testimonio serio, veraz e impactante” En ninguna parte se habla de que sea una novela
Después de Victoria Zepeda, pasaron al banquillo de testigos dos personas, las cuales, a pesar de testimonios firmados en el expediente enviado por el gobierno mexicano en su solicitud de extradición, afirman que González Calderoni las torturó En el juicio se retractaron y acusaron a funcionarios de la Procuraduría de haber “echado tinta” a sus declaraciones, con tal de implicar al excomandante
Marco Antonio Hernández Rosas, comandante de la Policía de Caminos, y María Laura Sánchez Islas, secretaria, dijeron no conocer a González Calderoni y ambos acusaron al mismo funcionario de la PGR de inventar sus declaraciones, como lo explicó Hernández:
“Sólo me dijeron que le firmara y que con eso se iban a acabar todos mis problemas”
–¿Quién le dijo que firmara y cuándo firmó?
–Fue el 13 de julio de 1993 El que me dijo que lo hiciera fue el licenciado Jorge García Zavala Díaz, quien me dijo que eran indicaciones del secretario de Gobernación, Jorge Carpizo
Dijo Sánchez Islas: “Lo que está escrito ahí yo no lo dije”
–¿Quién fue el que le dio los documentos para firmar?
–Fue el licenciado Jorge García Zavala Díaz, el 8 de julio de 1993; fue a mi casa junto con dos personas más y una secretaria, que llevaba máquina de escribir, y ahí me preguntó; contestaba, pero él decía lo que se pusiera Al final, me dijo a mí y a mi mamá que firmáramos; no me dejó leer el documento ni me entregó ninguna copia Después, los primeros días de octubre, me fueron a buscar a la casa para decirme que, de parte del secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, me tenía que presentar a esa Secretaría Fui y me llevaron al octavo piso; ahí me vi con el señor Víctor Corzo, director jurídico de Gobernación, quien me dijo que viniera a Estados Unidos a decir que yo vi a Guillermo González Calderoni, en el edificio de López, torturar a los detenidos
En el mismo tenor declararon José Ruiz Velazco, funcionario del municipio de Ecatepec, y Héctor Berrellez, agente de la DEA, director de la Operación Leyenda, encargada de solucionar el caso Camarena, quien había hablado con Victoria Zepeda haciéndose pasar como productor cinematográfico, para obtener información sobre la corrupción en la PGR
Luego de escuchar durante dos días los argumentos de la defensa, que con los testigos desvaneció los cargos presentados por el fiscal McCormick, el juez Peter E Ormsby dictó la libertad bajo fianza de Guillermo González Calderoni, el jueves 1º
La fianza fue fijada en un millón de dólares, con facilidades para pagar: 75,000 dólares en efectivo y el resto en propiedades Al conocer la decisión, el fiscal apeló; sin embargo, esta moción no afectó la decisión del juez, pues según Manuel Edgar López, exvicepresidente de la Federación Nacional de Colegios de Abogados Mexicanos, presente en el juicio como asesor de la defensa, “irremediablemente González Calderoni quedará libre de todo cargo en Estados Unidos y nunca será extraditado a México debido a que todos los testigos que había en su contra se retractaron”
El juez Ormsby se reservó el derecho de dar el fallo definitivo hasta en tanto se desahogaran todos los recursos de la parte acusadora
(Proceso No 944 / 5 de diciembre de 1994)

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