La mayoría de la población se resiste a la adopción entre parejas gay

MÉXICO, D.F., 17 de mayo (apro).- Aunque el porcentaje de tolerancia a la diversidad sexual se elevó ligeramente en el país en las últimas décadas, la mayoría de los mexicanos aún se resiste a aceptar el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar hijos, según se desprende de la Encuesta Nacional sobre Discriminación, elaborada por el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Conapred).
    Según la encuesta difundida en el marco del Día Mundial contra la Homofobia el rechazo a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar hijos se registra en todos los grupos de edades incluidos en el muestreo:
    Seis de cada diez jóvenes entre 12 y 29 años de edad (60%) están en contra de la adopción entre parejas de hombres, mientras que ocho de cada 10 personas mayores de 50 años (80%) opinan lo mismo. Situación similar se registra en los rangos de entre 30 a 49 años.
    Hay una ligera diferencia respecto a la adopción entre parejas de mujeres, pero los porcentajes son casi los mismos (60% en el caso del grupo de 12 a 29 años, y 70% para los mayores de 50), Incluso este rechazo con porcentajes iguales se registra en la Ciudad de México, donde el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo es legal.
    Guadalajara es la ciudad menos tolerante para aceptar las adopciones gay, seguida de Torreón, Querétaro, Puebla, Tlaxcala y León; mientras que las más flexibles son, en primer lugar, Juárez, Tijuana, Distrito Federal y Monterrey.
    Por otra parte, en todos los grupos encuestados la mayoría expresó su respeto hacia las preferencias sexuales. Sin embargo, el porcentaje es mayor entre los más jóvenes y va disminuyendo a medida que aumenta el rango de edad.
    Así, encontramos que en el rango de entre 12 y 17 años, el respeto a las preferencias es de 79.4%; en el de mayores de 60 años, el índice baja a 64%.
    Sin embargo, los porcentajes presentan variaciones en cuanto a la posibilidad de convivir en el mismo techo con una persona homosexual: Entre la población de 18 a 49 años de edad, se registra una aceptación que disminuye a medida que se tiene más años, es decir, en el rango de 18 a 29, el índice es de 62.8%; en los de 30 a 39, de 57.7%, y en el de 40 a 49 años, de 52.7.
    Porcentajes negativos se observan en el rango de población de 12 a 17 años de edad, con 50.2% por ciento que se oponen a vivir en el mismo techo con un homosexual, y de 60.2% entre las personas mayores de 60.
    La encuesta también revela que la diversidad sexual es más respetada entre los grupos con mayor poder adquisitivo y con mayor nivel de estudios.
    Por ejemplo, siete de cada diez personas de nivel económico alto y medio alto estarían dispuestos a vivir en la misma casa con personas homosexuales; y cinco de cada diez personas de nivel económico muy bajo no estarían dispuestas a hacerlo.
    En cuanto al nivel de escolaridad se indica que quienes cuentan con menos estudios son más intolerantes hacia las personas homosexuales: seis de cada diez sin escolaridad no estarían dispuestos a permitir que en su casa vivieran personas homosexuales.
Entre la población con nivel primaria, son cinco de cada diez personas se oponen a esa convivencia; con secundaria, cuatro de cada diez; con bachillerato y licenciatura, tres de cada diez, y con posgrado únicamente dos de cada diez.
Los estados más tolerantes a este respecto son Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, mientras que los menos flexibles son Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro.
Donde sí hay una brecha generacional es en cuanto a la opinión sobre qué tan positivo es que la sociedad esté integrada por personas con diferentes orientaciones y preferencias sexuales.
Entre las personas mayores de 40 años, tres de cada diez consideran que es negativo o muy negativo que la sociedad esté compuesta por personas con diferentes orientaciones o preferencias sexuales.
Esa cifra es inversamente proporcional al grupo entre 18 y 39 años ya que tres de cada diez lo consideran que la diversidad es positiva.
De la misma manera, cuatro de cada diez personas sin escolaridad consideran negativo que la sociedad esté compuesta por personas con diferentes orientaciones o preferencias sexuales. El mismo porcentaje de personas con educación universitaria considera que es positivo.
Entra las personas que no son heterosexuales, una de cada dos personas lesbianas, homosexuales o bisexuales considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación, seguido de la falta de aceptación, crítica y burlas.
Quienes han decidido revelar su orientación o preferencia sexual, la mayoría lo han comunicado a su madre o amigos (siete de cada 10) mientras que seis de 10 se lo han dicho a su padre y a la gente con quienes trabajan o estudian. Y sólo cuatro de cada diez lo han comunicado a su comunidad religiosa o congregación.
Finalmente, entre los grupos de población más intolerantes a la población no heterosexual son, en primer lugar, la policía, seguida de la gente de su iglesia o congregación. En contraste, con la gente que convive mejor es con sus amigos, su familia  y los servicios de salud.
De acuerdo con el informe, “cada vez más personas ‘salen del clóset’ y cada vez lo hacen más jóvenes (la edad promedio en que descubren su orientación heterosexual, bisexual u homosexual es alrededor de los 10 años); hoy por hoy estas personas son más visibles, y con su testimonio están rompiendo paradigmas”, dice el informe.
En ese sentido, Ricardo Bucio, presidente del Conapred  hizo un llamado en el informe a “no tolerar el trato injusto, inmerecido e inconstitucional para nadie”.
Cada 17 de mayo, desde 2004, se celebra el Día Internacional contra la homofobia con la idea de conmemorar que ese mismo día pero de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

Marchan gay en Chiapas
Por otra parte, unas 300 personas, entre activistas, promotores y defensores de la diversidad sexual, gay, lesbianas, travestis y otros, marcharon en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para exigir respeto, tolerancia e igualdad ante las leyes.
    En el marco del Día Mundial contra la Homofobia, con pancartas y consignas, la comunidad lésbico, gay y transgénero de la capital del estado marchó por la principal avenida de Tuxtla Gutiérrez hasta llegar a la plaza central entre la catedral de San Marcos y el palacio del Poder Legislativo.
    Alejandro Rivera Marroquín y Arturo Vázquez Razo, miembros del Colectivo de Atención para la Salud Integral de la Familia (Cifam) señalaron que si bien se ha avanzado en el respeto y la tolerancia a las personas con preferencias homosexuales todavía existe la discriminación hacia la diversidad sexual.

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