Fuentes Molinar no debió criticar los libros de historia: Josefina Vázquez

MÉXICO, D.F., 1 de junio (apro).- Luego del escándalo provocado por la implementación de los nuevos libros de texto gratuito en agosto de 2009, la historiadora Josefina Zoraida Vázquez –quien en aquel entonces era coordinadora del Consejo Consultivo Interinstitucional de Historia que revisaba los programas de la Secretaría de Educación Pública (SEP)–, se quedó con la espinita de aclarar lo sucedido con la reforma educativa pretendida por Felipe Calderón, y de revisar y corregir las fallas de los libros.

Un par de años tuvieron que pasar, uno de ellos por los festejos del Bicentenario, para que la investigadora de El Colegio de México se sentara a escribir un texto en el cual señala no sólo las razones por las cuales su cometido no logró cumplirse y los libros se mantienen tal cual.

En ese breve escrito, enviado por ella a Proceso (y que se publicó en dos partes en un diario capitalino), reflexiona también acerca de cómo ha venido degradándose el sistema educativo nacional y del papel que ha tenido en ello el presidencialismo (aunque no alude para nada al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezado por Elba Esther Gordillo).

Y hace un reclamo puntual a Olac Fuentes Molinar, catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional, quien fuera subsecretario de Educación Básica y Normal durante la gestión del presidente Ernesto Zedillo porque fue quien comenzó una severa crítica a los libros de 2009, al entregar a varios medios de comunicación un análisis en el cual señaló que eran una muestra más “de las limitaciones de quienes gestionan la educación”.

El investigador dijo que la reforma de los programas de estudio impulsada desde el gobierno foxista era “caótica” y “un gran error”, pues carecía de “fundamentación pedagógica”, advirtió que había en los contenidos una orientación enciclopédica y los libros eran resultado de un proceso “improvisado y sin coherencia interna”. Añadió tajante:

“No podemos obviar de dónde surge esta reforma improvisada sin competencia técnica y esto no es más que consecuencia de que el gobierno de la República le entregó a un grupo político, en particular a un personaje (Gordillo), la rectoría de la educación en el país.”

Las críticas se multiplicaron porque se integraba la Historia de México a la Historia Universal, recuerda Zoraida Vázquez para revirar ahora a Fuentes Molinar:

“En realidad era el menos indicado para presentar tal queja. Desde hacía décadas, el 3° y 4° se dedicaban a Historia de México y 5° y 6° a Historia Universal, el primero de la Prehistoria al siglo XVIII y el segundo de la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa a nuestros días. Esta secuencia se rompió cuando en 1992 se desplazaron los libros vigentes, declarando que los tres años impartirían sólo Historia de México con un libro coordinado por conocidos historiadores y cuya renovación causó un escándalo mayúsculo que llevó a cancelarlo.”

Evoca que el escritor Felipe Garrido redactó un libro de Historia de México para 4º grado y el de Historia Universal para 5º, pero el de 6º que tendría que llegar hasta la contemporaneidad jamás apareció:

“Personalmente me dirigí al secretario del subsecretario Fuentes para señalar el faltante y la necesidad de elaborarlo o en su defecto republicar el anterior. No se hizo nada y hasta el 2009 los alumnos de 6° año continuaron sin aprender nada sobre el mundo contemporáneo. La crítica del doctor Olac Fuentes desató el escándalo y, por mi vieja preocupación por el tema, algunos  periodistas me empezaron a llamar… llegué a comprometerme con los periodistas de Proceso (30 de agosto de 2009) y de La Jornada (27 de agosto de 2009 y 24 de julio de 2010) a que se corregirían los errores.”

Pero, lamenta finalmente, los libros no se corrigieron y “el escándalo significó la suspensión de los consejos interinstitucionales donde se reunían especialistas de instancias como la UNAM, El Colegio de México, los institutos de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, el Nacional de Antropología e Historia, la UPN, y la Academia de Ciencias, entre otras, pero a cuyas reuniones el subsecretario, que se supone las presidiría, apareció sólo en la primera vez.

La educación hoy, acusa la especialista en historia del siglo XIX e historia de la educación en México, es una desilusión. El magisterio dejó de ser un apostolado, cuando antes tener el certificado de sexto grado  garantizaba una formación básica, pero sólida, en materias como español, aritmética, historia, geografía y ciencias naturales y “un civismo como práctica constante”, a cuya carencia hoy atribuyen varios especialistas la escalada de violencia.

Con tantos “cortes y pegotes”, los libros y programas perdieron su coherencia aunque estuvieron vigentes por dos décadas “hasta que las autoridades de la SEP se contagiaron del ‘back to the basics’ norteamericano de los años noventa”.

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