Museo Amparo, tres mil años de producción artística

MÉXICO, D.F.- (apro).- Cuando el próximo 2012 se cumpla el 150 aniversario de la heroica batalla del 5 de mayo –en la cual los soldados mexicanos, al mando del general Ignacio Zaragoza, derrotaron al ejército francés, comandado por el general Laurencez, en los fuertes de Loreto y Guadalupe– la reapertura del remodelado Museo Amparo será parte de las conmemoraciones.

Al menos así lo prevén tanto las autoridades del propio museo y de la Fundación Amparo, como del gobierno de Puebla, y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que comparten los gastos del proyecto de remodelación y rehabilitación del recinto ubicado en el centro histórico, en el antiguo Hospital de San Juan de Letrán, iniciado a principios de este año.

Se invertirán aproximadamente 200 millones de pesos, de los cuales cinco millones son aportados por el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas; 20 millones por el Conaculta, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y la Dirección de Vinculación Cultural, y la mayor cantidad será entregada por la Fundación Amparo, presidida por José Antonio Alonso Espinosa.

Creada en 1991 por Manuel Espinosa Yglesias, entonces presidente y director general del grupo Bancomer, en memoria de su esposa Amparo Rugarcía, la Fundación Amparo estableció el museo con el mismo nombre en febrero de 1991. Fue inaugurado en esa fecha por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Para Alonso Espinosa, la remodelación emprendida con motivo del veinte aniversario del museo será a su vez un nuevo homenaje a su madre Ángeles Epinosa Yglesias, hija de Manuel Espinosa Yglesias y Amparo Rugarcía, quien participó en la instauración del recinto.

 

Treinta siglos

El Museo Amparo ocupa un conjunto de edificios coloniales de los siglos XVI y XVII, en la calle 2 Sur, los inmuebles fueron adquiridos y remodelados por la Fundación. Se cuenta en la página web del museo que su construcción se inició en el siglo XVI, con el propósito de ofrecer a la población un lugar para la atención médica.

En 1642 el obispo Juan de Palafox y Mendoza convirtió a este hospital en el Colegio de la Purísima Concepción, conocido también como Colegio de Niñas Vírgenes y hacia 1676 el obispo de Santa Cruz estableció en estos edificios tres colegios para niñas pobres. Los inmuebles funcionaron también en épocas posteriores como “Depósito de casadas o Recogimiento de mujeres casadas”, esto es, mujeres que por diversas causas habían quedado solas, pero querían llevar una vida honorable.

Tras las Leyes de Reforma con las cuales se desamortizaron los bienes de la Iglesia, se construyeron ahí casas habitación y desde 1871 fue la casa de Vicente Espinosa Bandini, abuelo de Manuel Espinosa Yglesias. El edificio de la calle de 7 Oriente, que alberga otra parte del museo, también tuvo usos distintos: Tras ser Colegio de Vírgenes, fue Escuela Normal Católica para Profesoras, asilo de ancianos en el gobierno de Lázaro Cárdenas y en 1990 se rehabilitó para integrarse como Centro Museográfico al Amparo.

Por último, el Colegio de San José de Gracia que había estado cerrado tras las Leyes de Reforma, fue Convictorio Angelopolitano para niños, Seminario Conciliar Palafoxiano, entre otros usos clericales. En 1935 fue parte del Colegio Lafragua y a finales del siglo XX fue rescatado por el Museo Amparo para que albergara su colección de arte prehispánico.

Aunque el nuevo proyecto de remodelación, diseñado por el despacho TEN Arquitectos, dirigido por Enrique Norten, inició a principios de este año, fue hasta el mes de abril cuando se realizó la ceremonia de colocación de la “primera piedra”.

Ahí se destacó que este museo es el único en el país donde se presentan en sus diferentes salas de exposición tres mil años de producción artística continua de México: Desde la época precolombina hasta el arte de nuestros días, pasando por el periodo virreinal.

Según su director Rodrigo Martínez, extitular del Museo Rufino Tamayo de Arte Internacional de la Ciudad de México, en el último año recibió 80 mil visitantes, y 12 mil en sus talleres y diplomados. Y en lo que va de este año, “a pesar de estar en obras desde enero” la cifra de asistencia se superó en 20% con respecto al año anterior.

La colección de arte prehispánico cuenta con más de dos mil obras que  datan del periodo preclásico (2500 a.C. – 300 d.C.) al posclásico (900 d.C. -1521 d.C.), y  que ocupan en la actualidad siete salas del museo. Según información del propio museo, se trata de la “colección más importante (de arte prehispánico) albergada en un museo privado en México”.

El acervo virreinal fue formado por la propia Ángeles Espinosa Rugarcía. Hay pintura sobre todo de representaciones religiosas, escultura policromada y estofada, pero hay también artesanía, arte decorativo como escribanas, sillas, mesas, arcones tallados y decorados con incrustaciones de concha, carey o hueso, cerámica y orfebrería.

Martínez destaca que las salas coloniales “son una especie de museo de sitio”, en tanto una de las casas del museo fue donde vivieron los antecesores del actual presidente de la Fundación Amparo. Parte de la colección virreinal –dice la información del museo– está dispuesta en un ambiente hogareño y aprovechando los espacios familiares de esta antigua casa poblana”.

 

El proyecto

A decir de Antonio Crestani, director de Vinculación del Conaculta, el museo “es un ejemplo de éxito” y de cooperación entre tres distintas instancias preocupadas por apoyar el desarrollo de “esta casa de la memoria, porque, aclara, los museos son las casas de la memoria”, particularmente en el momento en el cual hay mucha violencia y el antídoto contra ella es la cultura.

Se pretende que tras esta remodelación, que convertirá al Amparo en un museo “de clase mundial” y en icono de la ciudad de Puebla, que la gente llegue a decir –explicó Crestani– “voy a Puebla porque quiero ir al Museo Amparo”.

El proyecto despejará algunos espacios con la eliminación de ciertos muros, a fin de hacer salas de exhibición más grandes. Cuestionado al respecto, el arquitecto Alberto Laris, de TEN Arquitectos, asegura que se cuenta con las licencias del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dado que son recintos declarados patrimonio nacional. Además están en el Centro Histórico de Puebla, declarado patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Asegura que Norten obtuvo este proyecto por concurso, y es además un arquitecto que tiene oficinas en México  y Estados Unidos, con proyectos por todo el mundo, y garantiza que se respetará lo que haya que mantenerse integrándolo con la actualización, acorde con los reglamentos y normas vigentes.

Habrá zonas donde solamente se dará mantenimiento y se actualizará la infraestructura con nuevo aire acondicionado, iluminación, alarmas, detección de incendio, cisternas, baños con acceso para personas  con capacidades diferentes. Es el caso de las salas donde se alberga la colección colonial.

Pero en otras áreas la intervención será mayor. Se pretende construir en la parte superior del recinto, una estructura de vidrio transparente para albergar una cafetería, una sala de estar y una terraza con una vista “espectacular a la ciudad de Puebla. Dice Martínez:

“El proyecto del despacho de TEN Arquitectos, será sobre el vestíbulo y las salas temporales en la parte trasera del mismo. La idea fue liberar la intervención que se hizo en los noventa para dar lugar a un espacio más iluminado y agregar tres salas nuevas con dimensiones más acordes a exposiciones de arte contemporáneo, también para dar acceso al público desde la calle tanto a la biblioteca del museo como a las aulas donde se imparten diversos talleres.”

Las bodegas “que, aunque no se ven tienen tanta importancia como las salas de exposición”, serán acondicionadas y ampliadas para conservar la obra en condiciones óptimas. Y todas las salas de exhibición serán actualizadas con nuevos equipos de aire acondicionado e iluminación para estar al día “y cumplir con los estándares internacionales”, a fin de que el Museo Amparo esté en la posibilidad de aceptar cualquier proyecto de exhibición proveniente de cualquier país del mundo.

Cabe señalar que mientras se realiza la remodelación del recinto, el Museo Amparo mantiene sus puertas abiertas en sus horarios habituales, tanto en sus exposiciones permanentes como temporales. El próximo 31 de julio inaugurará una intervención del artista colombiano Felipe Arturo (1979), en el Patio Geométrico.

 

 

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