La culpa no es sólo de los jugadores

Todavía no cesaba el barullo por el caso de los futbolistas dopados cuando estalló un nuevo escándalo: integrantes de la Selección Sub-22 fueron suspendidos y multados por meter mujeres en sus habitaciones de un hotel de Quito, Ecuador. Si bien este tipo de situaciones se deben a la inmadurez de los jóvenes que no tienen claro lo que es el profesionalismo en el deporte, afirma el especialista Roberto Gómez Junco, los dirigentes de la Femexfut no son ajenos al problema, pues, dice, no han asumido su responsabilidad para lograr que el futbol mexicano salga del tercermundismo.

Enfrascado en su enésimo escándalo, el futbol mexicano otra vez se exhibe ante el mundo, ahora por el desatino de ocho jugadores de la Selección Sub-22, quienes en plena concentración rumbo a la Copa América fueron separados del equipo por meter prostitutas en sus habitaciones.

Los protagonistas del episodio ocurrido el 24 y 25 de junio pasado en el hotel Quito, de la capital de Ecuador, son Jonathan dos Santos, del Barcelona B; Marco Fabián, de Chivas; Néstor Vidrio, del Atlas; Javier Cortés y David Cabrera, de Pumas; Néstor Calderón, del Toluca; Israel Jiménez, de Tigres, y Jorge Hernández, de Jaguares, quienes estarán suspendidos durante seis meses y serán multados con 50 mil pesos cada uno.

El incidente se dio a conocer cuando la Selección mayor festejaba su triunfo sobre Estados Unidos en la final de la Copa Oro; con el equipo Sub-17 calificado invicto a los octavos de final del Mundial; a unas horas del empate a un gol de la escuadra femenil con Inglaterra, también en Copa del Mundo, y cuatro días antes del arranque del torneo más importante del continente. Este hecho dio al traste con la preparación que inició desde marzo pasado el equipo que dirige Luis Fernando Tena.

En cuestión de minutos, la noticia acaparó los titulares de los diarios deportivos, incluso de los extranjeros, en los que se hizo escarnio de la conducta de los jugadores. “México: un escándalo con prostitutas aparta a Jonathan”, publicó el Diario AS de España. “Jonathan dos Santos se queda sin Copa América por un escándalo con prostitutas”, fustigó Mundo Deportivo de Barcelona. “¡Qué escándalo, manito!”, se burló Olé de Argentina. “México expulsa a ocho jugadores de Copa América por mala conducta”, sentenció La Hora de Ecuador.

En entrevista con Proceso, el analista Roberto Gómez Junco considera que el hecho de que un representativo nacional esté inmiscuido en una situación de esta naturaleza refleja las carencias del futbol mexicano que todavía muestra “rasgos tercermundistas” y es víctima de las omisiones o malas decisiones de sus dirigentes.

Y agrega: “Hay dos tipos de prestigio: el de la cancha y el que está fuera. En lo deportivo ha habido progreso, pues el prestigio de lo que se hace en la cancha es superior al que se tenía hace 30 años; no obstante, México todavía no puede codearse con grandes potencias. Lo que sucede fuera del terreno de juego me habla del mal manejo de los directivos. En gran parte no se progresa con la rapidez que se debería por sus malas decisiones. Sí se dan pasos en lo deportivo, pero por otro lado se sigue teniendo estos rasgos de futbol de tercer mundo”.

Considera que los ocho futbolistas fueron castigados correctamente porque una indisciplina así no se debe pasar por alto. Sin embargo, dice, esa conducta pone al desnudo que el jugador, por su inmadurez y falta de compromiso, necesita mayor vigilancia; asimismo, evidencia que los federativos se limitan a entregarles un reglamento y se desentienden de sus deberes.

“Sobre todo cuando ven que hay buenos resultados viene esta tendencia a eludir su responsabilidad, a decir: ‘esto no me compete porque ya están grandecitos’. Y no es así. El control en una concentración por supuesto que le corresponde al cuerpo técnico y a los dirigentes. Confío en el jugador, le dejo claras las reglas, pero también vigilo que las cumpla. Los futbolistas de todo el mundo saben que está mal meter una mujer al cuarto en la concentración previa a un partido, y sin embargo lo van a hacer si no revisas.

“Cuando las reglas se vulneran el principal responsable es el jugador, pero también hay una culpa que deben asumir quienes no ejercieron el control adecuado. Debe revisarse cada habitación para verificar que los jugadores estén tomando el descanso que necesitan. En lo operativo, eso le corresponde al cuerpo técnico. También en la medida en que convenzas a un futbolista de cómo debe comportarse el trabajo se facilita. El técnico o el dirigente ya saben a qué jugador deben y a cual no deben controlar porque es responsable.”

–¿Luis Fernando Tena puede excusarse con el argumento de que ignoraba lo que hacían los jugadores mientras él dormía?

–No, porque antes de dormir tiene que cerciorarse de que todos ya están dormidos o a punto de hacerlo. El entrenador por lo general no lleva a cabo el control; hay gente del cuerpo técnico que se encarga de pasar a cada habitación y ver que los jugadores cumplan las reglas. No hay que decirle a Tena que se vaya, pero sí hay una responsabilidad que debe asumir. Y que sepa que la próxima vez que en una concentración sus jugadores metan mujeres a las habitaciones le va a costar el cargo, porque la disciplina se le salió de las manos.

El sainete de Monterrey

 

El analista de Televisa Deportes y del diario Reforma comenta que los federativos no han cumplido con la tarea de tomar medidas de seguridad adecuadas en los hoteles donde se concentra una Selección nacional. Asegura que deben hablar con los encargados de los establecimientos para que ubiquen a los jugadores en áreas donde nadie pueda acceder a sus cuartos y que cuenten con vigilancia las 24 horas.

Con este tipo de acciones se reducen los riesgos de que los jugadores protagonicen escándalos como el ocurrido en septiembre de 2010, cuando después de un partido ante Colombia un grupo de 13 jugadores (Rafael Márquez, Héctor Moreno, Guillermo Ochoa, Enrique Esqueda, Efraín Juárez, Pablo Barrera, Javier Hernández, Gerardo Torrado, Carlos Salcido, Francisco Javier Rodríguez, Andrés Guardado, Carlos Vela y Giovani dos Santos) organizaron una fiesta en el hotel de concentración en Monterrey en la que participaron trabajadoras sexuales y al menos un travesti.

El entonces director de la Comisión de Selecciones Nacionales, Néstor de la Torre, anunció que todos serían multados con 50 mil pesos, en tanto que Vela y Juárez además serían suspendidos durante seis meses de la Selección nacional.

En respuesta a los castigos, los seleccionados enviaron una carta a los jerarcas de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), Justino Compeán y Decio de María, a quienes solicitaron no ser convocados mientras De la Torre estuviera al frente.

En la misiva, los jugadores se quejaron de trato “hosco y prepotente” por parte de De la Torre y se manifestaron en contra del afán de protagonismo del dirigente.

“Es imposible que el ingeniero Néstor de la Torre no se diera cuenta del evento, que cabe hacer mención y resaltar lo llevamos a cabo después de que se rompiera la concentración”, alegaron los seleccionados.

La queja derivó en la renuncia del directivo. “Querían (Compeán y De María) que pidiera una disculpa públicamente por aplicar un reglamento, lo cual no estuve dispuesto a llevar a cabo. Estoy consciente de que este tipo de orden debe regir en este tipo de empresas. No he buscado la disciplina como capricho, sino como un generador de cambio de hábitos y de costumbres. Y en el intento de que el reglamento se respete y se aplique me queda claro que algunos se han incomodado por la resistencia natural, especialmente cuando existen zonas de confort muy arraigadas”, explicó el directivo, quien el 8 de noviembre de 2010 fue reemplazado por Héctor González Iñárritu.

Ahora, ante el episodio de Quito, De la Torre declaró brevemente a una televisora: “se confirma que yo tenía la razón”.

–¿Por qué a los jugadores de la Sub-22 les pareció fácil violar el reglamento sin reparar en las consecuencias? –se le pregunta a Gómez Junco.

–Son inconscientes, muy inmaduros, muy jóvenes. Les falta educación y profesionalismo; no entienden cabalmente el compromiso que tienen. Se les hace fácil porque muchas veces han vulnerado otras medidas. Esto sucede en los equipos de futbol mucho más de lo que nos imaginamos, el problema aquí es que los cacharon. No es que hayan cometido una falta en la que nadie más incurra, sino que los descubrieron. Hay un precedente muy cercano con la Selección mayor y aun así están dispuestos a correr riesgos y a pasar por alto las reglas.

“A los futbolistas mexicanos le falta mucho por progresar, y mientras no sean capaces de entender esa responsabilidad tiene que haber alguien que los controle. En el mundo ideal sería: ‘aquí están las reglas y ya sabes a lo que te atienes’, pero en el futbol mexicano no es así el asunto. Es fundamental que desde fuerzas básicas en los clubes se trabaje de forma permanente en educar a los jugadores formando personas y no sólo futbolistas; es algo que nunca debe quedar de lado.”

Exjugador de Tigres y Chivas, Gómez Junco refiere que las indisciplinas que los jugadores cometen cuando están concentrados con la Selección nacional obedecen también a que aun sin tener méritos suficientes cualquiera es convocado. Como es algo que resulta tan fácil, afirma, no respetan la camiseta verde.

“En la medida en que abaratas la playera nacional te arriesgas a cosas como éstas. Cuando el privilegio es mayor y es más difícil llegar, el jugador valorará lo que le costó y no lo va a desperdiciar porque se quiere divertir en una madrugada. Ejemplo: en la Copa Oro se produjo algo que no habíamos visto en mucho tiempo, el técnico repitió una alineación cuatro veces.

“Así se le da valor a una camiseta. Mandas el mensaje: ‘eres titular, no cualquiera es seleccionado, estos son mis 11 mejores’. Imagínate el compromiso. ‘No soy un seleccionado cualquiera. José Manuel de la Torre dice que soy uno de los mejores futbolistas o el mejor en mi posición’. Te puedo asegurar que a cualquiera de ellos le llevas una mujer un día antes del juego ante Estados Unidos y no le hubiera abierto la puerta.”

 

El dinero, lo que importa

 

El especialista cuestiona la manera en que se pretendió ocultar el asunto de los dos jugadores dopados en la Copa Confederaciones 2005 (Salvador Carmona y Aarón Galindo); asimismo, critica la forma en que sacaron en plena Copa Oro a los cinco que dieron positivo por clembuterol porque hasta entonces tuvieron los resultados de los controles antidopaje y la manera en que los 13 involucrados en la fiesta de Monterrey fueron castigados.

Aunque está convencido de que debe existir transparencia, el analista lamenta cómo actúan los federativos, quienes deben reflexionar hasta qué punto deben divulgar lo que pasa en el seno de las selecciones nacionales para evitar que los jugadores sean exhibidos.

“Por supuesto que no se trata de ocultar nada, pero en el afán de ser más transparentes los dirigentes, a los que se les ha cuestionado tantas veces y con muchísima razón, se han confundido y no han sabido manejar algunos asuntos, como el del clembuterol, porque presentan a cinco jugadores como dopados sin tener aún las pruebas (la confirmación del resultado adverso a través de la muestra B), pero lo hacen porque ya estaban jugando el torneo.

“Quizás espantados con los malos manejos de tanto tiempo, los directivos se han querido ir al otro extremo. Dizque haciéndose los muy transparentes no distinguen en donde está la línea de lo que se debe manejar en lo interno y lo que de inmediato debe ser divulgado. Piensan ‘para que no me reclamen por qué no digo las cosas ahora le informo a todos con quién se acostó cada jugador’. Es muy peligroso traspasar esa línea porque no está definido en qué momento ya se están metiendo en la vida privada de los futbolistas.”

–Después de tantos yerros, ¿llegó el momento de llamar a cuentas a Compeán y a De María? ¿Necesita la Femexfut un cambio en la dirigencia?

–Ellos establecen reglas desde arriba y hay otros que son los responsables de cumplirlas. No caigo en el exceso de pensar que Decio debía revisar las habitaciones para que los jugadores no metieran mujeres. A veces podemos exagerar en lo que le corresponde hacer a cada dirigente. Pueden argumentar que las faltas no las cometieron ellos y que bastante hacen con ser transparentes como no lo fueron en el pasado. Son elementos puestos por los dueños, que lo que quieren ver es dinero y nada más. Mientras ellos entreguen cuentas generosas, lo demás será lo de menos.

“Como el criterio sigue siendo lo económico, tú me sigues dando lana y sigues al frente. Las cuentas no son futbolísticas porque saben que a la gente el fracaso de cualquier Mundial se le olvida de inmediato. Con esta Copa Oro, ¿quién se acuerda de lo que México dejó de hacer en Sudáfrica? Es la gallina de los balones de oro que es explotada al máximo, el globo tricolor que se infla muy fácil.”

–En ese sentido, ¿la repetición de estos episodios negros no les importa?

–La preocupación es económica, no porque piensen en la imagen o en qué van a decir de nuestro futbol. Escándalos como éstos los inquietan y cuando pueden los ocultan porque hay una tendencia tradicional, dentro y fuera del futbol, de no limpiar lo que está sucio, sino esconderlo. Cuando los resuelven saben que la gente tiene muy poca memoria y seguirá consumiendo el producto más bondadoso llamado Selección Mexicana.

Gómez Junco señala que luego de lo que Israel Jiménez escribió en su cuenta de Twitter, con lo que dejó entrever que hay otros jugadores responsables y que algunos inocentes fueron castigados, la Femexfut debe investigar a conciencia quiénes estuvieron involucrados y si hay más culpables, ser justos y también sancionarlos.

Por otro lado, refiere que federativos y directivos deben dejar de improvisar cómo aplican los castigos, pues se nota que todavía no hay un criterio determinado para las indisciplinas que puedan cometerse, además de que hay que debatir si las visitas conyugales deben o no permitirse en las concentraciones largas y la forma en que se puede ayudar a los jugadores a sentirse a gusto y no como si estuvieran en un monasterio.

“¿Qué tan bien o mal le hace a un futbolista unos días antes de un torneo tener relaciones sexuales? Es debatible que venga la esposa o la novia. La selección de Holanda causó furor cuando dijo ‘bienvenidas la mujeres a la concentración’. Combinar control y flexibilidad porque una concentración larga es agotadora. El futbolista mexicano no está preparado como otros para esas largas concentraciones.

“Ese fue el gran problema de la selección de Aguirre: tener a los jugadores 60 días en un monasterio a tal grado que dicen ‘ya quiero que llegue el Mundial y que se acabe’. Son seres humanos que extrañan a su familia, a sus esposas, a los hijos, a las novias y hasta la comida de la ciudad donde viven. Eso hay que entenderlo, como técnico y como dirigente, llegar a acuerdos y ya con este entendido entonces vigilar que las reglas se cumplan a plenitud.”

 

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