Ejecutan en Texas a Humberto Leal; protesta México

Humberto Leal, el mexicano condenado. Foto: AP
Humberto Leal, el mexicano condenado.
Foto: AP

MÉXICO, D.F. (apro).- Después de 16 años en prisión e infructuosos intentos por que se le conmutara la pena capital por cadena perpetua, el gobierno de Texas consumó la ejecución del mexicano Humberto Leal García, por el asesinato de una adolescente, en 1994.

Leal García es el quinto mexicano ejecutado en el estado de Texas en los últimos 11 años.

La Suprema Corte de Justicia estadunidense desoyó los llamados del gobierno mexicano y del presidente Barack Obama, así como de otros países e instancias internacionales como la ONU, y los influyentes diarios The New York Times y The Washington Post que cuestionaron la sentencia debido a que a Leal García se le negó su derecho de asistencia consular establecido en la Convención de Viena.

Tampoco escuchó la petición de la Casa Blanca, que advirtió a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos sobre las posibles implicaciones que tendría esta decisión para los presos estadunidenses en otros países.

El martes pasado los siete integrantes de la Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Texas votaron en contra de recomendar al gobernador Rick Perry, posponer la ejecución o conmutar la sentencia.

Antes de la hora fijada, el máximo tribunal estadunidense se negó a posponer la ejecución.

La defensa de Leal, encabezada por la abogada Sandra Babcock, esperaba escuchar al gobernador de Texas, Rick Perry, otorgar una suspensión de la ejecución por 30 días, pero eso no sucedió.

A las 18:21 horas Leal García, de 38 años, originario de Monterrey, Nuevo León, recibió una inyección letal en la prisión de Huntsville, Texas, delante de su hermana Mary, uno de sus abogados y tres amigos, quienes fungieron como sus testigos. Pollo frito, tacos de carne asada con pico de gallo y Coca-Cola fue lo último que comió.

Por la mañana recibió la visita de algunos familiares, entre ellos la de su hermana, en una sala especial con cristales blindados, en el “pabellón de la muerte” de la prisión texana, donde estuvo recluido desde 1995.

Se le autorizó hacer llamadas telefónicas desde la sala y estuvo acompañado por un consejero espiritual.

Gobierno mexicano emite “enérgica protesta”

A través de una nota de protesta, el gobierno mexicano reclamó en los términos “más enérgicos” al Departamento de Estado la muerte del reo y la violación al derecho internacional que “sienta un precedente negativo” para el resto de los mexicanos incluidos en el fallo Avena-50 y para los derechos de los que puedan ser detenidos en eses país”.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) sostuvo que la ejecución de Leal García, a pesar de todas las gestiones para evidenciar la violación a sus garantías en el derecho internacional, “es un claro desacato” al fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Arturo Sarukhan, embajador de México en Estados Unidos también condenó la ejecución de Leal a través de su cuenta en Twitter: “Deploramos la decisión de Texas de ignorar el derecho internacional y las apelaciones del gobierno federal estadunidense.”

Ahí mismo indicó que la ejecución viola el fallo Avena de la Corte Internacional de Justicia en 2008 y peticiones de México, organismos de derechos humanos y la comunidad internacional pata detener la ejecución y revisar el veredicto.

En su edición de este jueves, el diario The New York Times calificó como una “injusticia” que la Suprema Corte de Estados Unidos permitiera la ejecución de Leal García, al no emitir un fallo que pospondría temporalmente el cumplimiento de la pena capital.

Dicho fallo, de haberse dado, se habría basado en una tarea pendiente del Congreso estadunidense que debe discutir si obliga a las cortes estatales a cumplir con la resolución de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya.

La CIJ consideró en 2004 que el juicio contra 51 mexicanos detenidos en Texas violó sus derechos consulares al no dar aviso a las autoridades mexicanas de su detención.

Antes de Leal, fueron ejecutados en la prisión de Hunstville: Miguel Ángel Flores Rangel, el 9 de noviembre de 200; Javier Suárez Medina, el 14 de agosto del 2002; Ángel Maturino Reséndiz –“El asesino de los rieles” acusado de haber cometido por lo menos 15–, el 27 de junio del 2006; y José Ernesto Medellín, el 5 de agosto de 2008.

“La justicia es de Dios”

Mientras tanto, en Monterrey, Nuevo León, Alberto Rodríguez Carmona, tío de Humberto Leal García, dijo con tristeza que la familia dejará que Dios juzgue a quienes ordenaron la ejecución.

“Vamos a dejar a Dios que los juzgue a ellos”, reiteró  minutos después de que se confirmara la muerte de Leal.

Los padres del sentenciado, don Humberto y doña Francisca decidieron no estar presentes en el procedimiento letal, aunque sí estuvieron cerca de su hijo, en el exterior de la prisión Walls, de Huntsville, 260 kilómetros al sureste de Dallas.

En su última voluntad, Leal García pidió que su cuerpo fuera trasladado a México y sepultado en el panteón La Piedad, del municipio nuevoleonés de Benito Juárez, 20 kilómetros al norte de Monterrey, donde descansan los restos de su abuela.

En la casa de Alberto, en la colonia 23 de Noviembre, de Guadalupe, Nuevo León, donde reside con su esposa, hermana de la madre de Humberto, dice que sólo hay dolor y frustración por la injusticia.

Sin embargo, afirma que no siente coraje contra el gobierno de Texas que decidió ejecutar a las 18:00 horas al regiomontano de 38 años por el método de la inyección letal: “La injusticia ya se cometió ya hicieron lo que querían. Rencores no va a haber. Vamos a dejar que Dios los juzgue a ellos de la manera conveniente. Él es el que cobra las cuentas de todo lo mal que hacemos y nos premia de todo lo bueno que hacemos”.

A las 16:00 horas, poco antes de que se cumpliera la sentencia capital, hubo una misa con familiares en la casa de Alberto Rodríguez. Ahí estuvieron presentes familiares y amigos de la familia esperando el milagro que nunca llegó.  (Con información de Luciano Campos).

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