El Salvador: la democracia pétrea

Salvador Sánchez Cerén, fundador del FMLN. Foto: AP
Salvador Sánchez Cerén, fundador del FMLN.
Foto: AP

SAN SALVADOR (apro).- El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que representa a la mayor parte de la izquierda salvadoreña, propuso en los últimos días, ya como gobierno –al que llegó el 1 de junio de 2009, luego de ganar las elecciones presidenciales–, una reforma a la Constitución de la República para que se contemple, entre otras medidas, la celebración de referéndum o amplias consultas ciudadanas.
En respuesta, las derechas locales, aglutinadas en el partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), así como en los gremios empresariales y en la prensa tradicional, afirmaron que lo que realmente busca el FMLN es impulsar un régimen como el existente en Venezuela o Ecuador, donde los líderes izquierdistas “usaron” los referéndum para perpetuarse en el poder, a través de cambios constitucionales.
Además de los referéndum propuestos, el vicepresidente y ministro de Educación, Salvador Sánchez Cerén –uno de los líderes históricos y fundadores del FMLN–, planteó la necesidad de revisar las cláusulas pétreas, que son premisas contenidas en la Constitución y que no pueden ser reformadas.
De acuerdo con Sánchez Cerén, conocido como “Comandante Leonel González”, esas cláusulas son “aberraciones jurídicas”, y afirmó que el país vive un tiempo distinto a cuando se redactó la Carta Magna, por lo que habría que actualizarla.
Y agregó que según el artículo 248 de la Constitución de la República de El Salvador, las cláusulas pétreas son aquellas que “se refieren a la forma y al sistema de gobierno, al territorio de la República y a la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República”.
Por su parte, el secretario general del partido de izquierda, Medardo González, planteó la conveniencia de introducir el referéndum como una forma de consultar a la población sobre asuntos trascendentales para la vida del país.
En su opinión, temas como la dolarización, aprobada en un madrugón en la Asamblea Legislativa –durante la administración de Francisco Flores–, o el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que tampoco fue debatido públicamente de forma suficiente, deberían haber pasado por el tamiz de la opinión pública en forma de pregunta directa, con el sí o no como respuesta a la aprobación de medidas que, como las privatizaciones, cambiaron radicalmente la situación económica de El Salvador.
De su lado, tanto el portavoz del FMLN, Roberto Lorenzana, como la coordinadora de esa organización en el Congreso, Norma Guevara, se pronunciaron por impulsar una reforma constitucional que incluya en la legislación salvadoreña ese mecanismo de consulta ciudadana o incluso la conformación de un poder constituyente que se encargue de realizar tales reformas.
Al respecto, Medardo González señaló que el FMLN ya trabaja en una propuesta concreta sobre ese asunto, que sería presentada después de que celebren las elecciones legislativas de marzo de 2012, para ser debatida y aprobada.

La derecha salta al ruedo

Como en anteriores ocasiones, la derecha saltó rápido al ruedo y afirmó que no permitirá que el FMLN avance en esa dirección.
El ex presidente de El Salvador y actual dirigente de Arena, Alfredo Cristiani, declaró a la prensa que las cláusulas pétreas de la Constitución son intocables y que ese asunto ni siquiera es un tema de discusión.
Para los conservadores, la figura del referéndum lleva directamente al socialismo del siglo XXI y, según ellos, es el instrumento que han utilizado gobernantes de otros países latinoamericanos para instaurar ese régimen.
El pasado martes 12, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) publicó un comunicado que tituló “FMLN propone ataque mortal a la democracia”.
El texto señalaba que “el FMLN, siguiendo el camino de países que impulsan el socialismo del siglo XXI, pretende impulsar los referéndum como instrumentos orientados a destruir la democracia para mantenerse en el poder”.
Asimismo, apuntó que gobernantes de países como Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Bolivia han planteado a la ciudadanía temas populares sobre los que saben que recibirán el apoyo, y aprovechan eso para introducir reformas constitucionales antidemocráticas.
“A través de referéndum se han destituido congresos, se han hecho reformas para permitir la reelección del presidente de la República o facilitar el triunfo de elecciones presidenciales en primera vuelta con apenas 35% de los votos (como en el caso de Nicaragua). A través de referéndum se le ha quitado la independencia al Órgano Judicial y se han creado órganos de censura para controlar a los medios de comunicación”, añadió la ANEP.

Maniobras mediáticas y debates desnaturalizados

Sobre el tema, el analista político Kirio Waldo Salgado manifestó que la propuesta del FMLN es una mera “postura mediática”, pues si ellos conocen la Constitución”, agregó, deberían saber que hay cosas que no se pueden reformar”.
La Carta Magna salvadoreña establece que la democracia es representativa, por tanto, señaló el ex diputado de centro-derecha, no se pude introducir el referéndum sin convocar una Asamblea Constituyente y reformar la ley fundamental.
“Lo primero que el FMLN debería hacer es decir: vamos a reformar la Constitución para regular el poder constituyente, y entonces regular en la Constitución qué es el poder constituyente, cómo se puede llegar a una Asamblea Constituyente y qué es lo que puede hacer una Asamblea Constituyente”, puntualizó Salgado.
Sin embargo, manifestó que ese señalamiento no quiere decir que él esté en contra del referéndum, sino que, contrario a ello, lo ve como un instrumento muy útil a la hora de tomar decisiones trascendentales para el país.
En su opinión, la posición expresada por ANEP responde a un miedo injustificado y al desconocimiento. Además, añadió, la ANEP no representa a mucha gente, sino que es una elite “que le hace los mandados a los ricos del país”.
“Entonces, cada vez que se menciona una palabra un poco rara, la cual no saben ni qué significa, la asocian con Chávez, con Correa y con Evo”, señaló el analista político en referencia a los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Eso, dijo, es una posición equivocada, porque el referéndum es una posibilidad de mejorar la democracia, algo que, subrayó, “trasciende a las ideologías”.
Según Salgado, en la ANEP “no se deben de preocupar, porque aunque el FMLN esté endulzando los oídos al pueblo (en el sentido) de que va a haber un cambio y el pueblo va a poder decidir en ciertas cuestiones de carácter trascendental para el país, no se puede. Son cláusulas pétreas, como otras tantas que hay ahí, como por ejemplo que el sistema político se fundamenta en los partidos políticos”.
En ese sentido, el politólogo Antonio Martínez Uribe mencionó que la reforma de la Constitución es necesaria no sólo para introducir el referéndum, sino también para abrir el régimen político e introducir en él las candidaturas no partidarias, entre otras cosas.
E hizo la diferencia entre régimen político, que es la superestructura que marca la Constitución, y el sistema político, o sea las distintas formas de gobernar que se desarrollan dentro de ese régimen.
Por ello, apuntó, no es correcto hablar como lo hace la derecha sobre cambios de sistema, que se dan continuamente, sino cambio de régimen político.
“La ANEP saca sus pesadillas y sus fantasmas y ya dicen que quieren Constituyente porque quieren hacer lo mismo que Chávez, que Correa… Yo creo que eso es un exceso, una desnaturalización del debate político, y es de nuevo meter miedo a nuestra población de que viene el socialismo del siglo XXI”, puntualizó.
Martínez Uribe planteó la necesidad de entender que la política es dinámica y que la Constitución tiene ya casi 30 años, y que desde las reformas que se hicieron tras los acuerdos de paz han pasado casi dos décadas.
“La participación de las organizaciones sociales está indicando que el régimen político es muy estrecho para seguirle dando vida a un sistema político democrático”, expuso el experto.
Por tanto, añadió, es necesario revisar la Constitución para adecuarla a la realidad actual y abrir la posibilidad de participación política a la sociedad civil, junto con los partidos políticos.
“Nuestra Constitución es bastante buena. Algunos dicen que es una Constitución socialdemócrata (…) pero admite algunos cambios, sobre todo en cuanto a las candidaturas independientes. Hay que cambiar la Constitución”, concluyó Martínez Uribe.

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