Las reglas (del narco) de Los Caballeros Templarios

Código de Los Caballeros Templarios. Foto: AP
Código de Los Caballeros Templarios.
Foto: AP

“Donde hay debilidad allí el templario debe llevar su fuerza. Donde no hay voz allí el templario debe llevar la suya. Donde están los más pobres allí el templario debe distribuir su generosidad”. Así, con una retórica propia del medievo están redactados los 53 puntos del Código de Los Caballeros Templarios de Michoacán

Los Caballeros Templarios, escisión del cártel del narcotráfico que se conoció como La Familia Michoacana, lleva a cabo un intenso proceso de reclutamiento para fortalecerse, conservar su papel en el tráfico de drogas entre Centroamérica y Estados Unidos y continuar su guerra contra el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna.

En respuesta a la Policía Federal (PF) –dependiente de la SSP– que inicialmente la minimizó, la organización delictiva desplegó en Michoacán una campaña intensiva de incorporación de nuevos miembros, a quienes da un adoctrinamiento más sofisticado que el de su antecesora y que, según estimaciones de funcionarios de la Secretaría, ha redundado en la integración de al menos mil 200 hombres.

Desde que el pasado 11 de marzo anunció con mantas su existencia como sucesora de La Familia Michoacana, la nueva organización ha distribuido de mano en mano en bares, tiendas, fondas y mercados el Código de los Caballeros Templarios de Michoacán, un cuadernillo de 24 páginas que emula las reglas de disciplina y honor de la Orden de los Templarios, esa milicia creada en la época de Las Cruzadas para defender a los cristianos que peregrinaban a Jerusalén.

También distribuye panfletos y camisetas con el nombre del grupo estampado al frente y en la espalda. Apenas el pasado 14 de julio repartió playeras y dinero en una colonia popular del norte de Morelia, donde también dejó volantes en los que ofrece combatir el robo a casas, autos y comercios, además de proteger a los michoacanos de los secuestradores, violadores y extorsionadores. (Extracto del reportaje que aparece esta semana en la edición 1814 de la revista Proceso, ya en circulación)

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