Split, la historia del imán más poderoso del mundo

Partes interiores del imán. Foto: www.fsu.com
Partes interiores del imán.
Foto: www.fsu.com

“Lo más sabio es el tiempo, porque aclara todo”
Tales de Mileto

MÉXICO, D.F. (apro).- Los avances científicos se instalan con la brusquedad del presente. El 13 de julio la Universidad de Florida anunció el debut del imán más poderoso del mundo. Se elaboró en el Laboratorio Nacional de Altos Campos Magnéticos (MAGLAB) en la capital del estado, Tallahaseee.

El imán, bautizado como Split, opera con un poder de fuerza de 25 tesla, que según los científicos equivale a 500 mil veces más poder que el magnetismo de la tierra. Es decir, un tesla equivale a 10 mil gaus, y el poder de la Tierra es tan solo de 0.05 gaus. El tesla sirve para medir la fuerza de un campo electromagnético.

El Split desplazó un récord francés establecido en 1991 (operaba a 17.5 tesla). El imán estadunidense es 43 por ciento más potente y tiene mil 500 veces más espacio en su centro para hacer experimentos variados. Según Mark Bird, director del laboratorio encargado del imán, dijo que “el imán Split, es el mayor paso en la tecnología durante los últimos 20 años”.

Un barco fantasma

El nombre de la medida fue puesto en honor al croata Nikola Tesla, uno de los promotores más importantes de la electricidad comercial. Y fue nombrado así durante la Conferencia General de Pesos y Medidas, realizada en Francia durante 1960. Tesla entendía a la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales.

A finales de los años treintas un grupo de científicos de la Universidad de Chicago investigaban sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de campos eléctricos y magnéticos. Según el libro El experimento Filadelfia: Proyecto Invisibilidad, de William Moore, la Armada de los Estados Unidos lo hizo suyo.

El 22 de julio de 1943, se activaron los generadores recién instalados en el buque U.S.S. Eldridge (DE-173). El experimento consistía en generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de moldear las ondas de luz y de radios alrededor del buque, logrando un sueño: la invisibilidad.

El barco logró desaparecer de los radares. Pero no logró vencer el escepticismo de los científicos. Acusaron a la Armada estadunidense de fabricar una historia digna de ciencia ficción.

Decían que la desaparición del barco, era en teoría posible, ya que el Sol provoca que la luz se curve ligeramente a su alrededor debido a la masa que posee. Y que el tiempo, al igual que un agujero negro, tiene un poder gravitacional muy alto y en consecuencia absorbe por completo la luz. Sin embargo, sería necesario conseguir un poder gravitacional superior al del Sol o de un agujero negro, algo imposible hasta la fecha.

Esperanza magnética

Durante décadas, los científicos han utilizado los altos campos magnéticos para investigar las propiedades de materiales en condiciones extremas de calor y presión. Específicamente, con el Split, determinados átomos y moléculas se vuelven más fáciles de observar.

Con el imán, se podrán hacer experimentos para saber cómo se podrán transportar millones de datos por vía inalámbrica. En otros ámbitos, se podrá investigar sobre nuevos medicamentos para el alzheimer o crear un nuevo biocombustible.

Cuando los polos se repelen, los imanes recortan de una manera misteriosa el aire entre ellos. Así, el Split probará cómo interactúa la física con la química o lo sólido con lo líquido. Y en ese espacio entre imanes, los investigadores serán capaces de llegar hasta lo íntimo de las moléculas, átomos, protones y electrones.

El nuevo imán fue financiado por la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos y tuvo un costo de 2.5 millones de dólares. Para su funcionamiento se requiere una presión de 500 toneladas, es decir, que funcionen a la vez una corriente de electricidad de 160 mil amperios y 3 mil 500 litros de agua por minuto.

Según sus creadores, el MAGLAB representa el 7 por ciento del consumo total de energía en Florida, Estados Unidos. El costo operativo del Split por un solo día es de 27 mil dólares.

Los conceptos en la ciencia son como ídolos de humo atrapados en una atmósfera enrarecida. Vivimos en un campo electromagnético y siempre estamos envueltos entre energía e imanes. Ya vendrá entonces el perfeccionamiento de los trenes de alta velocidad, las máquinas de resonancia magnética, la biotecnología…

El Split abre la puerta a que los viajes espacio-tiempo se vuelvan una realidad. De ahí la traducción de su nombre al español: división.

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