Ernesto Cordero: de secretario gris a presidenciable desconocido

Ernesto Cordero, extitular de la SHCP. Foto: Miguel Dimayuga
Ernesto Cordero, extitular de la SHCP.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (apro).- Con apenas cuatro años de militancia partidista –ingresó a Acción Nacional (PAN) en agosto de 2007– y un desempeño más bien gris como secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo podrá competir abiertamente, por fin, por la candidatura presidencial panista. El presidente Felipe Calderón anunció este viernes que aceptó la renuncia de Cordero. Pero el exsecretario tiene todo en contra: no cuenta con el apoyo mayoritario de los consejeros nacionales del PAN, que son quienes elegirán al candidato presidencial; entre los simpatizantes de ese partido, tampoco. Y entre el público en general pocos lo conocen y, quienes lo conocen, ha sido por sus dislates discursivos. Antes que cualquier acción o medida que haya tomado en el terreno económico, Cordero es más recordado por dichos que han causado enojo en la población. Algunos, por ejemplo: –Con un ingreso de seis mil pesos se puede vivir perfectamente en México, tanto que se puede tener casa propia, automóvil y escuela privada para los hijos. –México hace mucho tiempo dejó de ser un país pobre. –El salario mínimo alcanza para comprar más cosas que hace veinte años. Entre otros. Las encuestas, de todas las empresas que se dedican a ellas, no le dan la mínima posibilidad a Ernesto Cordero. Las más recientes, con todo y que muestran un repunte reciente del exsecretario de Hacienda, lo ubican en 7%, lejanísimo del 31% de Santiago Creel y del 34% de Josefina Vázquez Mota, para hablar sólo de los panistas. Y frente a precandidatos de otros partidos, está a años luz del priista Enrique Peña Nieto y, aun, de Andrés Manuel López Obrador. Realmente, el único sostén de Cordero es el propio presidente de la República –y, por ende, prácticamente toda la estructura de Los Pinos–, quien lo impulsó a decidirse a ir por la candidatura. Pero la mala suerte lo acecha. Su principal operador en Monterrey, y en todo el estado de Nuevo León, resulta que es el presidente municipal regio, Fernando Larrazabal, cuyo hermano Jonás –después de la tragedia del Casino Royale– ha sido implicado en negocios sucios con casinos y casas de apuestas. Y Fernando, que es el que le organiza a Cordero encuentros masivos con panistas de la entidad –y privados con empresarios y políticos de la misma– ha resultado salpicado por las andanzas de su hermano. Lo menos que se ha dicho es que difícilmente el alcalde podría ser ajeno a los negocios de Jonás. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN le exigió a Fernando Larrazabal que renunciara a la alcaldía, para que las investigaciones contra su hermano, y eventualmente contra él mismo, se llevaran sin dilaciones. Por otra parte, la Secretaría de Hacienda le significó un tormento a Ernesto Cordero. Llegó a ella primero como subsecretario de Egresos en diciembre de 2006, justamente al inicio de la actual administración y en el mes en que debía discutirse y aprobarse el programa económico para 2007. Y él, sin la menor experiencia en tareas clave del ramo, como la programación, presupuestación y distribución del gasto público. Luego Calderón lo nombró titular de la Secretaría de Desarrollo Social, cargo en el que duró cerca de dos años. El 9 de diciembre de 2009, el presidente lo regresa a la Secretaría de Hacienda, pero ahora como titular. Desencanto y decepción causó su nombramiento al interior de la SHCP y en los círculos financieros del país. Su magra trayectoria en la administración pública, nula en Hacienda, y poca experiencia en la toma de decisiones de política económica, le impidieron darle un sello propio dentro de la conducción de la economía nacional. Todos los cambios tributarios, las decisiones en materia de finanzas públicas, las medidas contracíclicas que se implementaron para enfrentar la crisis internacional, fueron obra de Agustín Carstens, su antecesor, y ahora gobernador del Banco de México. De hecho, es en el banco central, con la participación de los subsecretarios de Hacienda –cada uno con mejor currículum que Cordero–, donde continúan gestándose las decisiones de política económica, que luego Cordero anunciaba prácticamente como suyas. Meade, el alumno de Carstens Al frente de la Secretaría de Hacienda, de acuerdo con lo que este viernes 9 hizo oficial el presidente Calderón en Los Pinos, quedó José Antonio Meade Kuribreña, un funcionario con cerca de 15 años en el sector hacendario y que desde el 10 de enero de este año y hasta hoy se desempeñó como secretario de Energía. Abogado por la UNAM, licenciado en Economía por el ITAM y doctor en Economía por la Universidad de Yale, Meade Kuribreña ha trabajado en el sector financiero –siempre en la Secretaría de Hacienda o en organismos dependientes de ella– desde finales de la administración de Ernesto Zedillo. En ella fue, primero –según los datos que él mismo proporcionó a la Secretaría de la Función Pública (SFP) –, vicepresidente de Planeación de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), el organismo que regula y vigila las afores. Después, ya al finalizar el gobierno de Zedillo, fue secretario adjunto de Protección al Ahorro Bancario, segundo nivel de mando –después del secretario ejecutivo, que es el titular– en el Instituto de Protección al Ahorro, el IPAB, que sustituyó al tristemente célebre Fobaproa. Al inicio del gobierno de Vicente Fox, José Antonio Meade formó parte del equipo del secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, como director general de Banca y Ahorro. Su buen desempeño le mereció ser designado por Gil Díaz como director general del Banco Nacional de Crédito Rural, que él se encargó de liquidar, ante el desastre –corruptelas a pasto; inoperancia– que era esa institución. Después fue director general de la Financiera Rural hasta el término del gobierno de Fox. Con Felipe Calderón inició, siempre en la Secretaría de Hacienda, como coordinador de asesores del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, de quien fue alumno en el ITAM. Duró en ese cargo justo un año, hasta diciembre de 2007. De enero de 2008 a agosto de 2010 fue subsecretario de Ingresos. Ernesto Cordero había llegado a la titularidad de la dependencia el mes anterior, el 9 de diciembre de 2009. Cordero entonces lo designa subsecretario de Hacienda –la subsecretaría del ramo, la más importante, y aun más relevante que algunas secretarías de Estado–, para ocupar el cargo que había dejado Alejandro Werner, quien ante la llegada de Cordero renunció, luego de haber dejado organizado, junto con Meade, el programa económico para 2011. El 10 enero de este año, Calderón lo nombra secretario de Energía, en sustitución de Georgina Kessel, quien en la misma fecha se va a dirigir el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras). Meade es a partir de este viernes 9 secretario de Hacienda y Crédito Público. Jordy Herrera, otro amigo de Calderón Pero la sorpresa en los cambios anunciados hoy por Calderón Hinojosa fue, sin duda, el nombramiento de Jordy Hernán Herrera Flores como secretario de Energía, en sustitución de Meade Kuribreña. La de Jordy Herrera, como comúnmente se le conoce, es la historia rediviva de Ernesto Cordero. Ha escalado puestos y llegado a la cumbre por el solo mérito de ser amigo de Felipe Calderón, a quien ha acompañado desde septiembre del 2000, cuando fue diputado por segunda vez. Herrera –quien estudió economía en la Universidad Iberoamericana, pero no se tituló– fue secretario particular de Calderón cuando éste se desempeñaba como coordinador de la bancada panista. Estuvo con él desde septiembre del 2000, cuando inició la Legislatura, hasta diciembre de ese año, cuando Vicente Fox toma posesión como presidente. Luego trabajó un año en la Secretaría de Desarrollo Social como “enlace” –algo así como un “correveidile”– con el Congreso, cuando Josefina Vázquez Mota, del círculo cercano de Calderón, era la titular. Felipe lo volvió a llamar a la Cámara en diciembre de 2001 para hacerse cargo como jefe de prensa del grupo parlamentario del PAN. Dejó el puesto en febrero de 2003. Calderón se lo lleva a Banobras, a donde Fox lo nombró como director general. Jordy nuevamente la hace de secretario particular de Felipe Calderón. Y cuando éste se va como secretario de Energía, luego de seis meses en Banobras, se lleva a Jordy otra vez como secretario particular. Tanto tiempo como leal secretario particular, Herrera es premiado por Calderón: lo nombra director general de la Unidad de Inversiones, de la subsecretaría de Planeación de la Secretaría de Energía. Calderón renuncia a Energía luego de que Fox le reprochara públicamente haberse destapado como precandidato, en mayo de 2004. Esta vez Jordy Herrera no se va de inmediato con él. Aguanta un rato, hasta marzo de 2005. Pero no tarda en regresar con Felipe: de diciembre de ese año –ya Calderón candidato presidencial panista–a junio de 2006, y funge como “coordinador de estructura” de la campaña presidencial de aquél y queda bajo el mando de Vázquez Mota. Al inicio de la actual administración, Herrera –tan sólo con la experiencia como secretario particular del entonces titular de Energía (Calderón) y luego director de Inversiones– es designado por su amigo el presidente de la República como subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía, cargo que ocupa hasta principios de enero de 2010. La titular de la Sener era Georgina Kessel, maestra de Calderón y de Ernesto Cordero en el ITAM. El 4 de enero de ese año, Calderón nuevamente lo premia. Sin tener el más mínimo conocimiento ni trayectoria alguna en Petróleos Mexicanos, Herrera asume como director general de Pemex Gas y Petroquímica Básica. Y de ahí… a ser, a partir del viernes 9, secretario de Energía. Tan consciente es Jordy Herrera de su insuficiente trayectoria y su poca especialización que, en un verdadero lapsus, echó mano de un discurso justificatorio en Los Pinos, al dar las gracias al presidente Calderón por el nombramiento: “Desde hace ya varios años he actuado como servidor público en distintas áreas del sector energético. En ellas he participado como presidente, secretario, consejero e integrante de un número importante de juntas de gobierno, consejos de administración y muy otras diversas comisiones y representaciones. “Estas encomiendas me han dado la oportunidad de conocer a profundidad los retos y las necesidades del sector en este lapso. “En el ejercicio de mis funciones participé activamente en los trabajos de transformación, tanto la legal como de orden administrativo que viven hoy las empresas de nuestro sector. Colaboré activamente en el diseño de la nueva orientación de los centros de investigación y he trabajado siempre de manera estrecha con los distintos órganos de regulación con los que hoy contamos en el sector energético”. Ningún otro nuevo funcionario, de los designados hoy, se vio en la necesidad de mencionar su palmarés. Sí el desconocido Jordy Hernán Herrera Flores.

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