Psicoanálisis en México

Ilustración de Diego Martínez. http://diegoilustra.blogspot.com/
Ilustración de Diego Martínez. http://diegoilustra.blogspot.com/

¿Cuándo llegó el psicoanálisis a México, quiénes lo trajeron, cómo se fue estructurando un campo de prácticas y saberes psicoanalíticos en nuestro país, qué nos aporta en la actualidad? El próximo sábado 24 se realizará un encuentro alrededor de la historia del psicoanálisis en México, su pasado, presente y futuro. Al comentar con algunas personas sobre esta reunión, encontré que muchas consideran que el psicoanálisis es un lujo de señoras histéricas (¿como yo?) y que no sirve para enfrentar la problemática contemporánea.

Aunque no es la primera vez que escucho a gente de izquierda escéptica ante el tipo de conocimiento de la condición humana que plantea el psicoanálisis, me sigue sorprendiendo constatar los prejuicios que circulan al respecto. El psicoanálisis ha desarrollado ciertos conceptos, derivados de la experiencia clínica, que sirven para comprender cómo nos constituimos como mujeres u hombres. Los seres humanos recorren un trayecto a lo largo de su proceso de estructuración psíquica y de adquisición de la identidad, y el psicoanálisis se dedica a estudiarlo a fondo. Así, no sólo ha logrado ofrecer un tratamiento atractivo a las personas neuróticas, a quienes la terapia les permite limitar su sufrimiento destructivo, sino que además ha aportado intelectualmente a la comprensión de la conducta humana.

Freud dio elementos fundamentales para desentrañar no sólo lo que concierne a lo individual, sino también al vínculo social. Así, formuló una serie de reflexiones, vigentes hoy en día, sobre el lazo social. Pese a ello, en este siglo XXI que celebra lo “novedoso” y lo “técnico”, los méritos personales e intelectuales de Freud son devaluados y su obra es desconocida o desfigurada. Russell Jacoby denuncia que en la actualidad el psicoanálisis es presentado como algo anacrónico: “una voz del pasado que procede de la vieja cofradía del diván”. En este clima cultural, que Jacoby califica de “amnesia social”, es relevante el esfuerzo de un grupo de psicoanalistas por dar a conocer la historia del pensamiento psicoanalítico en México y algunas de sus aportaciones e interrogantes actuales. Coordinados por Martha Reynoso de Solís, destacados psicoanalistas expondrán la historia de la asociación psicoanalítica mexicana, las aventuras y desventuras de Freud en México, la entrada del pensamiento de Lacan a nuestro país, el “caldo de cultivo” favorable y desfavorable para el desarrollo de la práctica, el psicoanálisis por venir, y muchas cuestiones más.

En un mundo con una profunda crisis económica pero preocupado por consumir, apasionado por las nuevas tecnologías y rebasado por una información constante y avasalladora, el psicoanálisis tiene mucho que decir sobre la producción de sentido humano, de emociones y pasiones. A mí siempre me ha interesado la forma en que el psicoanálisis aporta una nueva manera de pensar lo político y ayuda a  abordar de manera diferente, menos narcisista tal vez, la experiencia política. Por eso hoy, cuando la cultura del individualismo competitivo ha generado una lógica extrema que ha desembocado en un punto muerto –una preocupación narcisista por el Yo– es muy útil recurrir al psicoanálisis. La mayoría de la gente, sin esperanzas de mejorar su vida en ninguna de las formas que verdaderamente importan, y al creer que la sociedad no tiene futuro, se convence de que hay que vivir sólo el momento y que lo importante es la mejoría psíquica personal. Así, los sujetos contemporáneos exigen gratificaciones inmediatas y viven en un estado de perpetua insatisfacción. Esta situación, tan generalizada, alimenta la dimensión psicológica de la dependencia del Estado, las grandes corporaciones y otras burocracias, y enfrentarla requiere de la acción política.

El psicoanálisis quiebra ciertas coartadas del individualismo neoliberal y, al generar una actitud crítica con uno mismo, llega a producir una disponibilidad política distinta. También ilumina las dificultades psíquicas que tienen los sujetos para transformarse en protagonistas de procesos liberadores. La emancipación política también tiene que ver  con el psiquismo del propio sujeto, y no sólo es la liberación de un poder exterior que somete. Como explica muy bien Freud, lo que hace que situaciones sociales absolutamente injustas perduren muchísimos años también tiene raíces en los procesos psíquicos de cada persona. No basta exhibir los aparatos ideológicos del Estado o los mecanismos disciplinarios y de control de la sociedad; también hay que visualizar cómo funcionan las “servidumbres voluntarias” y, como señala Néstor Braunstein, el papel que cumple el goce, pues muchas personas sometidas tienen así cierto tipo de goce.

El conjunto de intervenciones que se harán el próximo sábado representan una muestra selecta de posturas en torno al quehacer y el pensamiento psicoanalítico en México. Vale la pena escucharlas. Para ello, hay que inscribirse antes del 21 de septiembre.  Informes e inscripciones: en el Museo Casa León Trotsky. (Teléfono: 56-58-87-32, correo: museotrotsky@hotmail.com)

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