‘Los Matazetas’ o el cogobierno del crimen organizado

El primer mensaje de 'Los Matazetas' en Youtube.
El primer mensaje de 'Los Matazetas' en Youtube.

MÉXICO, D.F., 28 de septiembre (apro).- Desde hace más de año y medio, principios de 2010, para ser precisos, surgieron los cárteles La Resistencia y Jalisco Nueva Generación, luego de la detención, en octubre de 2009, de Óscar Nava Valencia, sobrino de Luis Valencia, cabeza del cártel del Milenio.

A partir de ese hecho, el grupo que coordinaba El Lobo Valencia se dividió en dos, lo que dio origen a las agrupaciones arriba mencionadas, de las cuales la segunda se erigió como el nuevo brazo armado del cártel de Sinaloa, para terminar con Los Zetas en Veracruz.

Considerado ahora como un grupo paramilitar, ya se le compara con los paramilitares de Colombia, sin tomar en cuenta que en aquel país esos grupos fueron creados por empresarios y no por los mismos cárteles, como es el caso de “Los Matazetas” e incluso los propios Zetas, creados por Osiel Cárdenas como su equipo especial de seguridad.

El cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) tiene presencia en Colima, Guanajuato, Jalisco y ahora Veracruz, lo que significa que ya tiene acuerdos con otro cártel que lo usa como su brazo ejecutor para apoderarse de una plaza históricamente importante para el tráfico de las drogas.

De acuerdo con informes oficiales, al CJNG se le conoce originalmente como Los Torcidos y sus líderes fundadores son Nemesio Oseguera, El Mencho, y Martín Arzola Ortega, El 53, quien fue detenido en julio del 2011 en compañía de Erick José Alcázar Limón, El Niño, responsable del traslado de dinero y de seguir las actividades de La Resistencia.

Desde sus inicios, el CJNG planteó un espíritu “justiciero” y “nacionalista” que ha ratificado en sus últimos dos comunicados, en los que ya se identifica como Los Matazetas.

En uno de sus primeros textos hizo el siguiente pronunciamiento: “Jalisco, tierra de libertad y gente de trabajo. Muerte a los secuestradores y extorsionadores. Aquí en Jalisco no permitiremos que quieran entrar otros grupos que quieran imponer sus famosas cuotas. Empresarios, gente del gobierno, funcionarios públicos, policías de todas las corporaciones y la ciudadanía entera del estado de Jalisco. ¡No se preocupen! Que mientras el Cártel de Jalisco siga aquí, no permitiremos la autodestrucción de nuestro propio estado”.

Hasta septiembre de este año el CJNG tenía una presencia regional, concentrando su negocio en la venta de cocaína y mariguana, y librando una pelea con Los Zetas por las plazas de Jalisco, sobre todo Guadalajara y su periferia, así como Aguascalientes.

Sin embargo, fue en este mes en el que, al parecer, hizo una nueva alianza con La Resistencia, el cártel del Golfo y el cártel de Sinaloa para acabar con Los Zetas, que han extendido su territorio inicial, Tamaulipas, a la mitad del país.
Transformados en Los Matazetas, este grupo armado ha sacado un par de comunicados a través de internet, en los que nuevamente se presenta como un grupo “justiciero” y “nacionalista”, al declararse como un “ejército del pueblo y para el pueblo”, y pedir que no se haga caso de las “insidias” del exterior que, “a nombre de Dios y la democracia”, actúan en clara referencia al gobierno de Estados Unidos.

Esta agrupación armada, con un claro perfil militar y policiaco, es la expresión más nítida de la crisis del Estado mexicano en materia de seguridad, pues en los hechos está tomando el papel de persecución y justicia que las autoridades no han realizado. Aunque con una clara diferencia: no se detendrán en el uso de la violencia para asesinar a sus adversarios.

Este hecho, de por sí grave, se profundiza más si tomamos en cuenta que Los Zetas también se han aliado con los cárteles de Tijuana y una parte de los Beltrán Leyva, formando La Alianza o La Compañía , lo que significa que habrá más enfrentamientos y matanzas.

La proximidad de las elecciones federales del año entrante es otro de los factores que hacen más grave y complicado el contexto de violencia que se avecina y que significa el nivel más alto en esta guerra mal planteada por Felipe Calderón: el narcoterrorismo.

Ataques a sedes institucionales, secuestros a grandes empresarios, atentados a candidatos y dirigentes políticos, bombas en centros comerciales o plazas públicas, son parte de las amenazas que se ciernen si seguimos en la misma espiral de violencia desatada por la falta de firmeza del gobierno de Felipe Calderón, que en estos cinco años de gobierno se ha preocupado más por legitimarse mediante el uso del Ejército y en proteger a sus aliados ya corrompidos por el narcotráfico, que en el cuidado de la ciudadanía.

Los Matazetas son los nuevos protagonistas en este escenario de guerra incontrolable, y en este horizonte turbulento, donde es casi imposible distinguir quién es la autoridad que manda: los gobiernos o los cárteles del crimen organizado que han tomado en sus manos la aplicación de su justicia y en los hechos están demostrando que son cogobierno.

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