EU: la “ventana de oportunidad” para atacar a Irán

El procurador General de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder y Robert Mueller, director del FBI. El anuncio del complot. Foto: AP
El procurador General de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder y Robert Mueller, director del FBI. El anuncio del complot.
Foto: AP

WASHINGTON, (apro).- La denuncia del presunto complot para asesinar al embajador saudita en Washington y un nuevo reporte de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) pueden abrir una “ventana de oportunidad” para que Estados Unidos lance una renovada ofensiva diplomática contra Irán o una acción militar de Israel contra ese país que arrastre a los estadunidenses.
Washington “tiene la esperanza de poder utilizar el complot contra el embajador saudita para construir el momento internacional adecuado para renovar la presión sobre Irán”, escribió la semana pasada Jayshree Bajoria, analista del Council of Foreing Relations, un think tank con sede en Washington.
Según la experta, el objetivo es obligar al gobierno de Teherán a “repensar su programa atómico”, al que las potencias occidentales señalan como la matriz de un plan para desarrollar armas nucleares.
La denuncia del complot –presuntamente diseñado por un estadunidense de origen iraní que quería contratar los servicios de sicarios del grupo narcotraficante mexicano Los Zetas– se conoció pocos días después del paso del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, por Nueva York, donde participó en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).
Netanyahu concedió una entrevista al periodista estadunidense Charlie Rose, durante la cual advirtió que “el tiempo es corto” antes de que los iraníes cuenten con esas armas atómicas.
El reporte de la AIEA se presentará próximamente. Si es “altamente crítico de Irán, como se espera, junto a los alegatos sobre el presunto complot, puede crear un ambiente anti-Irán extremo”, explica a Apro el profesor Muhammad Sahimi, de la Universidad del Sur de California.
Una ofensiva semejante “beneficiará al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a nivel doméstico, ya que le servirá para conquistar el voto judío al tiempo que se muestra más duro que los republicanos” frente al régimen de Mahmoud Ahmadinejad, señala Sahimi, quien es además analista de asuntos iraníes para el sitio de Internet Tehran Bureau.
Sahimi dice “dudar” que Estados Unidos pueda llegar a atacar militarmente a Irán, “pero Israel puede hacerlo y arrastrar” a los estadunidenses. De hecho, añadió, “existen varios reportes desde el interior de Israel que indican que los israelíes podrían atacar” las plantas nucleares iraníes.
En ese sentido, pocos días antes de la liberación de prisioneros palestinos que permitió poner fin al cautiverio del soldado Gilad Shalit, el analista Alex Fishman publicó en Yedihot Ajronot, el diario israelí de mayor circulación, un artículo en el que asegura que Netanyahu aceleró el intercambio “porque Israel se tiene que preparar para desafíos mayores”.
El diario se refirió a un “enigmático mensaje” que Netanyahu pronunció días antes de la salida de Shalit de Gaza, durante el cual habló de “una ventana de oportunidad que está a punto de cerrarse y que está conectada con acontecimientos geoestratégicos”.
Según Fishman, “todavía no está claro qué está pasando en el frente iraní”, pero el gobierno israelí habría decidido liberar a los presos palestinos “para mostrar ante el mundo flexibilidad” y ganar así aliento político antes de pasar al capítulo de Teherán.
A los ojos de Netanyahu, completó el analista, Israel debe dejar atrás el asunto de Shalit “y prepararse para un encuentro con ‘la gran amenaza’”: las eventuales armas nucleares iraníes.
La apertura de la “ventana de oportunidad” es una compleja jugada que se desarrolla tanto en Medio Oriente como en Estados Unidos, e incluye la denuncia del complot para asesinar al embajador saudita, la liberación de los detenidos palestinos a cambio del soldado Shalit, el reporte de la AIEA y los alegatos que se escuchan en el Congreso estadunidense sobre otros posibles planes agresivos de parte de Teherán.
“Los líderes israelíes siguen haciendo sonar los tambores sobre el programa nuclear iraní, y algunos de los que conforman la línea más dura querrían golpear lo antes posible”, dijo por su lado Ray McGovern, un exanalista de la CIA convertido en comentarista político.
Esos halcones israelíes, añadió, “temen que la ventana de oportunidad se cierre si Obama gana la reelección” en los comicios de noviembre del 2012, “y el presidente quede menos susceptible a las presiones” del bloque de votantes judíos, clave en algunos distritos vitales del país.
McGovern estimó que “los israelíes están sonando cada vez más desesperados” ante la posible amenaza nuclear de Teherán “y la idea de atacar a Irán e involucrar en ello a Estados Unidos es vista como una oportunidad para demostrar que siguen contando con el apoyo de un poderoso aliado”.
Al igual que con el debate que se generó en Estados Unidos acerca de la conveniencia o no de considerar el presunto complot de matriz iraní para asesinar al embajador saudita en Washington como un “acto de guerra”, la posibilidad de un ataque militar israelí partió las aguas entre los analistas estadunidenses.
“La idea de la ‘ventana de oportunidad’ viene del lado de los halcones, tanto estadunidenses como israelíes, para quienes cualquier cosa que no sea la opción militar es insatisfactoria”, dice a Apro Beau Grosscup, profesor de la Universidad del Estado de California.
Grosscup opina que “Israel podría seleccionar un sitio en particular en Irán” para bombardear, como lo hizo en 1981 cuando destruyó la planta atómica iraquí de Osirak, “pero creo que es poco posible que eso ocurra, a menos que el gobierno de Netanyahu pase a tener serios problemas políticos” internos.
Más allá de las dudas sobre la posibilidad de que Israel cumpla su amenaza sobre Irán, en Estados Unidos se sigue alimentando ese “clima anti-Teherán” del que habla Sahimi.
La semana pasada, funcionarios estadunidenses que pidieron mantener el anonimato dijeron que el Pentágono y la Casa Blanca “temen que existan más complots” diseñados por la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. “Ellos están siendo más agresivos, no solamente hacia Estados Unidos, sino en todo el mundo”, dijo uno de esos funcionarios.
Versiones y temores recorren también las salas de audiencias del Congreso. Durante una reunión del Comité de Seguridad Interior de la Cámara baja, el general retirado Robert Scales –ahora directivo de la consultora sobre asuntos de defensa Colgen– afirmó que “no hay dudas de que países exportadores de terrorismo como Irán tienen un plan maestro”, y cuentan con “gobiernos aliados en América del Sur y Central que están dispuestos a abrazar su ideología y darles una plataforma de lanzamiento para entrar a Estados Unidos”.
Durante una audiencia en el Comité Bancario de la Cámara alta, Tim Johnson, senador demócrata por Dakota del Sur, coincidió en el planteamiento: “A pesar de 30 años de sanciones económicas cada vez más duras, Irán sigue siendo una de las amenazas más serias a la seguridad nacional de Estados Unidos y sus aliados”.
Johnson se quejó porque, según estimó, las sanciones “no produjeron todavía ningún cambio significativo en el comportamiento de Irán en referencia a su programa nuclear, al terrorismo internacional o su desempeño en materia de derechos humanos”.
El analista británico Patrick Seale dijo que “la ‘ventana de oportunidad’ para un ataque israelí sobre Irán podría cerrarse dentro de dos meses”, ya que la llegada del invierno boreal “haría una operación semejante mucho más difícil”.
Seale reportó que “en las últimas semanas se registraron intensas discusiones dentro de los círculos militares y de inteligencia israelíes” sobre el posible lanzamiento del ataque contra los blancos nucleares iraníes.
“Aparentemente –continuó–, la cuestión clave del debate es cómo asegurar que Estados Unidos tome parte del ataque o, como mínimo, que intervenga del lado de Israel si el golpe inicial desemboca en una guerra más amplia”.

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