El “triunfo” del neoliberalismo mexicano

Tello. "Despolitizaron a los sindicatos". Foto: Eduardo Miranda
Tello. "Despolitizaron a los sindicatos".
Foto: Eduardo Miranda

Libro clásico y paradigmático, escrito hace 30 años, México: La disputa por la nación ya dibujaba con nitidez la debacle económica que el neoliberalismo le impuso al país y al mundo. Sus autores –Rolando Cordera y Carlos Tello Macías– elaboraron un nuevo prólogo para la edición que circula actualmente de ese libro y en conversación con Proceso demuelen, uno a uno, los mitos del neoliberalismo y de ese bienestar prometido por los adoradores del libre mercado, enemigos de la regulación estatal.

“Repudiamos el neoliberalismo”, fue una de las consignas más notorias y repetidas en la histórica jornada del sábado 15 que emprendieron cientos de miles de indignados en todo el mundo con protestas callejeras en más de 950 ciudades de 82 países en todos los continentes.

Ha sido la respuesta más contundente y unificada a escala global ante los efectos sociales de un modelo económico que desde mediados de los setenta ha privilegiado al mercado sobre las capacidades de los Estados nacionales; que ha sido permisivo con los sistemas financieros, ha prohijado la codicia y la avaricia empresarial y ha sometido a las poblaciones al deterioro de sus condiciones de vida.

Pudieron haber marchado menos de 500 personas en México, mil en Londres, 3 mil en Nueva York, 50 mil en Chile o 200 mil en Roma… Lo significativo es que quienes optaron por salir a la calle son presa de los mismos males, sobre todo a raíz de la más reciente crisis económica mundial:

Perdieron su trabajo o nunca han tenido uno; se quedaron sin casa por no poder pagar las hipotecas; no pueden estudiar porque las colegiaturas son carísimas o el sistema público es discriminatorio o está saturado; no tienen acceso a los servicios públicos de salud porque perdieron el empleo o su salario no les permite acceder a mínimos de bienestar… (Extracto del reportaje que aparece esta semana en la edición 1825 de la revista Proceso, ya en circulación)

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