Delación por impunidad, para un portavoz de ‘El Chapo’

Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa. Foto: Benjamin Flores
Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa.
Foto: Benjamin Flores

El excapitán policiaco Jesús Manuel Fierro Méndez, arrestado por agentes de la DEA el 10 de octubre de 2008 en su domicilio de Ciudad Juárez y sentenciado a 27 años de prisión, terminó por pactar con sus captores. Para librar la sentencia, al rendir su testimonio ante la Corte de Distrito del Oeste de Texas delató a sus excompañeros del cártel de Sinaloa y admitió que incluso fungió como portavoz de Joaquín El Chapo Guzmán ante los agentes estadunidenses de Inmigración y Aduanas, a quienes dio información sobre los cárteles rivales. Con base en sus declaraciones, los periodistas Andrew Kennis y Jason McGahan  elaboraron el siguiente reportaje para Proceso.

CHICAGO/NUEVA YORK.- Humberto Loya Castro, asesor de Joaquín El Chapo Guzmán, y Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael El Mayo Zambada, no son los únicos miembros de alto nivel del cártel de Sinaloa que han servido de enlace entre esta organización delictiva y agencias de Estados Unidos.

En marzo de 2010, Jesús Manuel Fierro Méndez, integrante del cártel de Sinaloa y excapitán de la policía de Ciudad Juárez, testificó en El Paso que había sido “portavoz” del Chapo Guzmán en numerosas conversaciones telefónicas y en algunas reuniones personales con agentes estadunidenses de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

“Había dos de nosotros que éramos, digamos, como portavoces –declaró Fierro Méndez–. Nosotros pasábamos toda la información. Pero esta información la recibíamos, obviamente, de niveles más altos”. Expuso también que El Chapo Guzmán lo había autorizado a reunirse con el ICE e informarlo de las actividades de los cárteles enemigos.

–¿Alguna vez el ICE le pidió información sobre El Chapo? –se le preguntó durante su testimonio en la Corte.

–No estaba permitido y nunca se me pidió.

Hasta el día en que fue arrestado, Fierro Méndez guardó en su celular el número de teléfono de un agente del ICE al que sólo conocía como Rogelio. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1832 de la revista Proceso, que ya está en circulación)

Comentar este artículo