“Las ardillitas de Navidad”, por “Lalo” Guerrero

MÉXICO, D.F. (apro).- Desde comienzo de la década de 1960, en México se hizo famoso el disco “Las ardillitas de Navidad” grabado por Lalo Guerrero, El padre de la música chicana, nacido en Tucson, Arizona, el 24 de diciembre de 1916, canción que comenzaba así:

Somos ardillitas, somos tres, no somos dos,
Estamos muy contentas porque viene Santa Clos,
Muchos regalitos que nos va a traer
Por buenos muchachitos que sabemos ser…

En 2004, un año antes de fallecer, el compositor Lalo Guerrero fue entrevistado por Roberto Ponce sobre “Las ardillitas de Navidad”.

Ardillitas navideñas

–¿Cuántas piezas lleva compuestas?

–Mi hijo Mark es quien tiene todas registradas, son como 400 lo menos, aparte de “Las ardillitas”.

–Pues ya que tocó esta canción, háblenos de cómo surgió.

–Es una historia algo larga… Yo me inspiré para “Las ardillitas” por otra cosa. En los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando los cubanos estaban muy alejados con la revolución de Fidel Castro.

“Era la época en que los soviéticos mandaban a cada rato cuetes a la Luna. En ese tiempo inventaron grabar discos con una cinta que daba vueltas y ya no en el disco de cera…”

En el disco “Las Ardillitas de Navidad”, Pánfilo, la ardillita traviesa, canta con su vocecita manipulada en el estudio de grabación, para ridiculizar a sus dos hermanitos Demetrio y Anacleto:
Démosle posada a este par de gringos…

Por lo cual es regañado por Lalo Guerrero, quien representa en la grabación del disco “Las ardillitas de Navidad” al “profesor”:

¡Pánfilo, no se dice par de gringos! ¡Se dice peregrinos! Eres muy mal muchachito, estoy seguro que el Santa Clos no te va a traer nada esta Navidad…

Compositor asimismo del célebre homenaje a La canción mexicana, Lalo Guerrero agregó en aquella entrevista a Roberto Ponce:

“Yo estaba en México grabando algo serio en cinta y el ingeniero de sonido empujó un control equivocado, corrió la banda y yo cantaba ‘¡Te quiero con el aaaaalma..!’; pero se escuchó un chillido. Se me ocurrió decirle: ‘Oye, ¿no puedes bajarle a la velocidad y que quede un tono alto?’

“¡Salió una vocecita! Y entonces me acordé de los cohetes inmersos que estaban enviando los norteamericanos al espacio y a Marte, y compuse la canción ‘Un marciano en la Tierra’ para un trío que pegó hasta en Cuba, inclusive me invitaron a La Habana para que la presentara…”

–¿De qué trataba su canción “Un marcianito en la Tierra”?

–Se trata de un marcianito que había bajado a la Tierra a quejarse con su vocecita para que ya no estuvieran los güeros dando tanta lata a los marcianos porque hacían mucho ruido esas naves espaciales y en Marte ya no podían dormir ni les dejaban dar serenatas a sus novias las marcianitas extraterrestres.

“¡Hasta me enviaron mi contrato en 1960 para ir a La Habana porque era una canción que le pegaba a los güeros, a los norteamericanos, era contra Estados Unidos!”

En la grabación del disco “Las ardillitas de Navidad”, el profesor que no es otro sino Lalo Guerrero va preguntando a las tres ardillitas lo que quieren esa Navidad de Santa Claus.

–A ver tú, Demetrio, ¿qué le vas a pedir al Santa Clos?

–(Demetrio cantando) Yo voy a pedirle este año al Santa Clos un par de pistolas pa’ jugar a los cowboys.
Lalo Guerrero continúa su relato sobre el disco sencillo “Las ardillitas de Navidad”:

“Como ya tenía esa idea de las vocecitas, yo pensé en ponerla en tres personajes de ratoncitos en un disco, o en tres ardillitas. Yo era el profesor en ‘Las ardillitas de Navidad’ que les enseñaba canciones y así fue que duré famoso todas las décadas de 1960 y 1970 y 1980 haciendo ‘Las ardillitas’. Se vendieron mucho, duré décadas haciéndolas desde hace unos 40 años. Yo vivía acá en Los Ángeles y luego fui a México para hacer un CD en EMI Capitol.”

En la grabación, cuando las tres ardillitas están cantando Jingle bells, jingle all the way, la ardillita Pánfilo interrumpe:

¡Momento!, ¿qué es eso de güey?

Lalo le advierte a Pánfilo: all the way quiere decir todo el camino y
le advierte que no le va a traer nada Santa Clos esta Navidad por ser tan travieso y portarse mal. La ardillita Pánfilo canta:

¡Yo voy a pedirle este año al Santa Clos que me traiga una novia y si puede traiga dos!

–¡Pánfilo! ¡Eres muy mal muchachito, estoy seguro que el Santa Clos no te va a traer nada esta Navidad!

–Al cabo que yo no soy cliente de ese señor, a mí me traen mis juguetitos los Santos Reyes. ¡Ji, ji, ji!

“Yo fui el primero en hacer las vocecitas y muchos años después Eulalio González “El Piporro” hizo lo mismo, pero fui el primero que pegó.”

La primera vez que Lalo Guerrero grabó “Las ardillitas de navidad” lo hizo en Pasadera, California, para la compañía Colonial en discos de 45 RPM que fueron muy populares en México y Estados Unidos.

Cuando la disquera Capitol lo escuchó, le ofrecieron un contrato que duró años y entonces él radicó mucho tiempo en México. Su hijo Mark considera que han de haber sacado “cientos de miles, millones en todos esos años porque se vendieron en Sudamérica y el Caribe” de aquel disco “Las ardillitas de Navidad”.

Homenaje a “Lalo” Guerrero

Durante más de siete décadas, Lalo Guerrero dio voz a los barrios mexicanos de la frontera. “Homenaje a la canción mexicana” comienza:

Hoy que lleno de emociones me encuentro con mi jarana
Voy a rendir homenaje a la canción más galana
que es la canción mexicana…

“En una ocasión trabajaba con un trío de rancheras, Los Calaveras de Negrete, allá en Los Ángeles, donde siempre llevaban a una estrella para ser la atracción el Teatro Million Dollar por la avenida principal de Los Ángeles, donde había un hervidero de mexicanos y se llenaba. Contrataron a Lucha Reyes y el resto del programa lo llenaban con talento local de Los Ángeles.

“Nos escogieron de relleno, pero acababa yo de salirme del trío porque no me llevaba bien con un fulano de nombre Luis (no le voy a decir su apellido porque no quiero que se sienta su familia) que era muy problemático y ellos escogieron toda una semana a otro muchacho, diario se presentaba Lucha. Ellos cantaban todos los días mi canción Homenaje a la canción mexicana, que había compuesto yo, porque se las enseñé y la cantaban muy bien.”

Pa’ hacer pesos de a montones no hay como el americano.
Pa’ conquistar corazones no hay mejor que un mexicano.
Y cómo es que lo consigue, sino cantando canciones
como ese “Cielito Lindo” que alegra los corazones…

El último día de la semana de actuaciones, Lucha les preguntó a los dos restantes del trío formado por Lalo, entre bastidores, sin él:

–Ustedes cantan una muy buena canción que habla México, me gustaría interpretarla…

El tal Luis le respondió:

–¡Se la regalo, se la regalo!

Y le dio la letra y un guión musical.

No hay otra cosa más linda que en las mañanitas frías
cantarle a mi rancherita “Mañanitas Tapatías”
que nos traen mucha alegría, que emocionan nuestro cuerpo,
bellos sones abajeños de esta linda tierra mía…

“Pero yo la había dejado registrada y contratada con la PHAM, la Promotora Hispanoamericana de Música de la capital. Y cuando estaba en San Diego, California, oí que la estaban trasmitiendo en la estación de radio de Tijuana con Lucha Reyes, fui a comprar y decía que la autora era ella.

“Entonces me dije: ‘¡Ah, carajo…!’ Así que fui a ver al señor Barragán de la PHAM, no se me olvida nunca, le enseñé mi contrato y se portó muy bien. Me aseguró que me darían mi crédito y pagarían las regalías. Y ese fue el principio para que me aceptaran en México y comenzaran a grabarme Los Calaveras y otros, porque cuando la escribí no me hicieron caso en México y me regresé a Tucson.”

Es la canción mexicana la que se merece el honor
por ser la más primorosa y alimento en el amor.
Hay canciones extranjeras que alegran el corazón
pero ni una se compara a esta dulce canción…

–Usted tenía 17 años cuando la compuso. ¿Por qué la escribió?

–Porque me nació. Siempre lo he dicho: Era la época en que estaba la Gran Depresión económica aquí en Estados Unidos, no había trabajo, estaba muy dura la vida y nosotros los mexicanos que teníamos menos escuela, trabajábamos en lo que fuera para comer y estábamos de la patada.

“Me dije: voy a componer una canción porque debemos tener algo de ser orgullosos de ser mexicanos que nos alegre en nuestro barrio en Tucson, que nos levantara el ánimo, que nos dijera que somos alguien. Y se me ocurrió hacer un popurrí donde meto el ‘Cielito Lindo’ y ‘La Adelita’…”

–¿Hizo algún pacto para no perder la memoria y su buen humor?

–La música me ha mantenido siempre alegre, siempre contento, me gusta lo que lo hago, compongo mis canciones, grabo, voy en gira… Vivo con mi segunda esposa, Alicia Guerrero, ella ha sido de mucha importancia en mi vida, llevamos 30 años de casados. Con mi primera que estuve 25 tuve dos hijos, Marco Antonio (Mark), músico, y Daniel Guerrero, los dos en el ramo del arte.

“Mi padre Eduardo vivía en La Paz, Baja California, tenía una marina de barcos chicos de vapor, era calderero. Muy vacilador, decía que cuando vivía allá eran tras chicos los barcos daban un saludo de tres cañonazos y tardaban tres días en regresar al puerto.

“Yo nací en la Nochebuena de 1916. Después conoció a mi mamá Concepción Aguilar en Sonora, se casaron, se fueron a Arizona. Entonces la frontera no tenía cerca ni bardas, sino un pequeño edificio aduanal, pagábamos tres dólares por un permiso de un año, iban y venían, era puro desierto. Se fueron y se quedaron en Tucson, a hora y media de Nogales.

“La de la música era mi mamá, tenía un hermano que le enseñó a tocar guitarra, ella se hizo tan buena
uitarra, pero no tocaba profesionalmente en los cabarets o teatros porque entonces a la mujer que tocaba guitarra la veían como de mala nota, mi mamá no la dejaba. Y cantaba precioso todo el día en la casa. Con ella aprendí, ponía en la victrola el disco ‘La malagueña’ y se ponía cantar con las castañuelas en la sala, se ponía a bailar aires españolas. A ella le debo lo que he logrado en mi carrera.”

Lalo Guerrero empezó a hacer sus canciones y partió rumbo a California.

“Me fui a Los Ángeles donde había compañías que grababan discos para mexicanos de 78 RPM, y yo como estaba pegando acá en Estados Unidos me fui a México para probar suerte con mi música. Pero me encontré que no querían a los pochos y además se daban cuenta que había nacido en Arizona y luego luego cambiaba el ambiente de los productores, empezaban a ponerme peros. Las dejaba ahí y nada, me discriminaban aunque hablaba español perfectamente bien.”

–¿Lo han pirateado?

–Mi problema ahora es que están pirateándome, aquí tengo un CD de la marca Dimsa que compré en la frontera, en Mexicali y Tijuana que trae “Las ardillitas”, “Qué bonito es el rocanrol”, “Agapito el sapito”… No he recibido regalías de mi Editora Brambila los de estos discos y acabo de ir a EMI Capitol para que distribuyan mis CDs, no saben nada que están saliendo, pero piratas. Si las quieren lanzar que las lancen, pero ya voy a cumplir 90 años y sigo tocando en vivo y viajando. Merezco que me paguen mi lanita, ¿no?

–¿Hay alguna canción que haya compuesto a Dios?

–Entre Mark y yo compusimos “El niño Jesús” y “Navidad en mi pueblo” para el disco de Las ardillitas con coro. Yo hice una que se llama “La Virgen Morena”. Acabo de hacer un CD con Ry Cooder y otros artistas que va a salir pronto. Son tres canciones mías.”

–¿Cómo escribió la música para Zoot Suit o Fiebre Latina?

–Como la música de los pachucos con Tin Tán estaba pegando mucho y toda la mexicanada y gringada de California andaba de traje de pachuco, compuse varias canciones de swing, de boggie-woogie, rocanrol y todo eso, y las usaron en la obra de teatro y la película, las canciones para Zoot Suit casi todas las compuse yo.

–¿Cómo compuso “Marihuana Boggie”?

–Yo nunca la he fumado; pero los pachucos la usaban mucho y por eso puse Mary mary, that’s my baby, y pegó mucho. La obra todavía la andan pasando ahora en Nueva York, por segunda vez. Yo hago todo en la guitarra, nomás juego con las teclas.

–¿Ha cambiado hoy el trato a los pochos y chicanos a cuando usted nació?

–Sí. Ha mejorado. Yo compongo canciones en inglés que digo las cosas que hacen, nos discriminan y que deben cambiar. Hago canciones cómicas pero tirándoles. No Way, José… Muchas. No nos ponen en los comerciales, siempre sale un blanco, un negro, un chino. ¿Por qué no sale un chicano de vez en cuando? Y se llama No Chicanos On TV. La he llevado a diferentes compañías donde hacen anuncios en la tele, y sí, he hecho muchas canciones de protestas para ayudar a nuestra gente acá de este lado. Y sí está funcionando, se hacen muy populares porque las hago medio cómicas, como con burla pa’ los güeros.

“Sí hay discriminación, hasta cierto punto, pero no como antes. Todavía existe. Les dan el lado más a los negritos que a nosotros. Nos tienen envidia, nos tienen celos.”

Lalo Guerrero publicó su biografía con Sherilyn Mecee Mentez: Lalo, My Life and Music (University of Arizona Press).

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