“Infames”, de Argos, retrato del poder y la corrupción en México

Imagen de la telenovela.
Imagen de la telenovela.

MÉXICO, D. F., 13 de febrero (apro).- El telón de fondo de la nueva historia de Argos, Infames, son las elecciones presidenciales de México.

Es un teledrama de 130 capítulos donde se ofrece la historia de amor, venganza y lealtad de una mujer incrustada en los engranajes del poder. Una chica que lo deja todo para infiltrarse en el sistema. Además, tiene el privilegio de desnudar a un grupo de mujeres que manejan el Ministerio de Hacienda tras bambalinas, demostrando quién es el verdadero poder detrás del trono.

Todo gira sobre la vida de cuatro mujeres, interpretadas por Ximena Herrera, Lisette Morelos, Eréndira Ibarra y Vanessa Guzmán. Principalmente, Infames, que se estrenó este lunes 13 de febrero por Cadena Tres a las 21:00 horas, abordará el poder y la corrupción en la República Mexicana.

Según Epigmenio Ibarra, productor de Argos, “se ve al sexo como instrumento de dominación, pero con los papeles trastocados porque ahora son un grupo de inteligencia operativo; el Ejército tiene a los gafes, la Marina tiene a sus comandos, la policía a los SWAt´s, el secretario de Hacienda a sus cuatro reinas, a quienes veremos operar con gobernadores, empresarios, diplomáticos y diputados”.

Aclara:

“Miraremos cómo se consiguen cosas oscuras.”

Además adelanta que se verán a todos los partidos políticos:

“Jugando con cuidado con arquetipos y al que le quede el saco que se lo ponga, y se mostrará cómo el crimen sigue caminando por más que capturen o maten o hagan lo que quieran. La guerra va a continuar porque las llaves de la plata siguen abiertas y porque los señores que lavan ese dinero están incrustados en los altos círculos del poder.”

Aquí va un adelanto para ver con más gusto esta telenovela: Sara (Ximena Herrera) es abogada, vive con su novio Daniel (Juan Martín Jauregui) y está terminando su tesis de maestría. La misma noche en que Daniel le pide que se casen, él muere. Sara es inculpada por la muerte de Daniel con unas pistas falsas y va a la cárcel. En prisión entabla amistad con una narcotraficante intocable de nombre María Eugenia Tequida (Claudia Ramírez), que la ayuda a fugarse al haber cumplido cinco años de encierro. Decidida a vengarse de quien mató a Daniel y la despojó de todo lo que era suyo, Sara adopta una personalidad falsa convirtiéndose en Dolores Medina. Con una infalible recomendación (también falsa), se infiltra en Hacienda.

Conforme Dolores avanza en sus pesquisas, todos en Hacienda revelan un lado turbio y se descubren como posibles enemigos: la joven Sol (Lisette Morelos), dispuesta a ser la tapadera del senador homosexual Felipe Sánchez Trejo (Aldo Gallardo) con tal de convertirse en la esposa de alguien importante; Casilda (Eréndira Ibarra), capaz de todo por volverse líder de opinión y por un gramo de cocaína; Porfirio Cisneros (Luis Roberto Guzmán), su jefe directo, un tipo seductor, perverso y manipulador que se vale de las cabilderas para sacar tajada política y espera convertirse en el próximo secretario de Hacienda.

La única que pareciera confiable en medio de ese nido de víboras es, precisamente, la reina de las cabilderas: Ana Leguina (Vanessa Guzmán), una exuberante y aguerrida abogada sinaloense, más ambiciosa que todas juntas. Dolores y Ana se seducen mutuamente, son muy parecidas y terminan enamoradas del mismo hombre: José María Barajas (Miguel Ángel Muñoz), el nuevo asesor político de Benavides… y asesor también de su peor enemigo en el partido opositor, Ignacio Cabello (Juan Ríos Cantú).

José María Barajas juega un doble juego porque en realidad es un infiltrado igual que Dolores. Su verdadero nombre es Joaquín Navarro y fue contratado para desmantelar una importante red de lavado de dinero sucio entre España, Estados Unidos y México, que sostiene buena parte del crimen organizado en los tres países.

Mientras tanto el único contacto que Dolores conserva con su mundo real, como Sara, es a su amiga Amanda (Aurora Gil), una abogada y madre soltera con una desastrosa vida sentimental. Amanda se involucra con Emilio Ferreira (Andrés Montiel), un respetado periodista y una pieza crucial para el rompecabezas que está armando Dolores.

Ya empiezan las elecciones presidenciales. Todo comienza a un año de los comicios. La gente en Hacienda sabe que el poder que gozan es efímero y que sólo puede prolongarse si Juan José Benavides llega a la Presidencia. Por eso todos se revuelven en el fango con tal de mantenerlo inmaculado. Mientras tanto, y al principio muy a su pesar, Dolores y Chema se van enamorando. En el camino irán descubriendo que el enemigo que persiguen es el mismo: el poder detrás del poder.

Así la trama mostrará un tema poco abordado en los programas mexicanos: el dinero sucio.

Además, el Palacio Nacional, ubicado en el Zócalo de la Ciudad de México, enmarcará este relato.

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