Un gobierno paralelo, objetivo de Los Zetas

La Z pintada en un cerro al lado de la carretera que va de Monterrey a Torreón. Foto: Reuters / Tomás Bravo
La Z pintada en un cerro al lado de la carretera que va de Monterrey a Torreón.
Foto: Reuters / Tomás Bravo

Como nunca en la historia reciente del país, la contienda electoral que arrancó formalmente el viernes 30 de marzo estará permeada no sólo por la tensión política, sino por el activismo inédito de los grupos criminales.  Dos prestigiados académicos estadunidenses, George W. Grayson y Samuel Logan, advierten –en El verdugo de hombres, libro de publicación inminente- acerca del fracaso de la guerra calderonista contra el narcotráfico y alertan sobre el actual propósito del más violento de esos grupos,  Los Zetas: establecer un “gobierno paralelo” en México, lo que de hecho ya lograron en varias regiones.

WASHINGTON.- Los sanguinarios métodos de operación del cártel de Los Zetas reflejan el fracaso de la lucha militarizada de Felipe Calderón contra el narcotráfico y amenazan al estado de derecho en México.

“No tiene precedentes ni forma ni razón el reguero de sangre que hay en México, pero afecta directamente el panorama político”,  sostienen los analistas estadunidenses George W. Grayson y Samuel Logan en su libro El verdugo de hombres, que saldrá a la venta en Estados Unidos en los próximos días bajo el sello editorial Transaction Publishers, cuando en México estén en pleno desarrollo las campañas electorales más profusas de los últimos tiempos.

La obra es resultado de una amplia y minuciosa investigación sobre el origen y comportamiento de laorganización criminal mexicana más violenta y peligrosa en la historia del trasiego de drogas, personas y armas en México y otros países.

Según los académicos Grayson y Logan, ni “Los Zetas ni ningún otro cártel desean el fracaso del estado de derecho en México. Al contrario, están ansiosos de llevar a cabo sus actividades con total impunidad; esto es, establecer un gobierno paralelo junto con rutas clave para el trasiego de drogas”.

Es más: los autores afirman que “dicha soberanía compartida ya existe en regiones como Tierra Caliente y el Triángulo Dorado (conformado por Chihuahua, Sinaloa y Durango), en Michoacán, Guerrero, Chiapas y Oaxaca, así como en sectores del norte del país como Ciudad Juárez, Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo”.

(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1848, ya en circulación)

Comentar este artículo