Cristina Sada Salinas, de la alcurnia regiomontana al movimiento de AMLO

Cristina Sada Salinas, candidata al Senado por el Movimiento Progresista. Foto: Juan Cedillo
Cristina Sada Salinas, candidata al Senado por el Movimiento Progresista.
Foto: Juan Cedillo

MONTERREY, N.L. (apro).- Los miles de sindicalistas que marcharon por las calles de Monterrey conmemorando el “Día del Trabajo” se concentraron en la céntrica Plaza Colegio Civil.

Sólo hubo dos oradores. Una fue Cristina Sada Salinas quien expresó: “Mi madre escribió el libro Nostro Grupo para hacer un paralelo con la Cosa Nostra”, ya que en ocasiones las cúpulas empresariales se unen con el poder político para explotar y arrebatar los derechos de los ciudadanos.

“Soy la quinta hija de esa gran mujer”, agregó la candidata al Senado de la República por el Movimiento Progresista, su madre, Irma Salinas Rocha, fue la heredera de la cadena de tiendas “Salinas y Rocha”, absorbidas por Elektra, empresa de su familiar Ricardo Salinas Pliego, también propietario de TV Azteca.

Su padre, Roberto  Sada Jr,  forma parte  de la familia fundadora de  lo que ahora se conoce como Grupo Vitro y es familiar del empresario Eugenio Garza Sada, asesinado el 17 de septiembre de 1973, cabeza del entonces “Grupo Monterrey”.

Ahora, esta mujer, integrante de dos de las familias más poderosas económicamente del país participa en el movimiento político que encabeza el izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

Del líder tabasqueño opina: “es el líder político más importante que ha tenido México en los últimos 50 años. Es un hombre consciente, que sabe que se necesita el capital privado, (y que) lo que no se necesita son los monopolios.

“AMLO le ha dado la vuelta a la República en dos ocasiones y se ha mantenido en pie de lucha los últimos dos años”, destaca, aunque reconoce que en los círculos sociales en los que se mueve, “creen que es un comunista que le va a venir a quitar sus casas”.

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La mañana del martes 1, Cristina Sada Salinas encabezó un corto desfile del Primero de Mayo, codo a codo, junto con miles de trabajadores de Teléfonos de México (Telmex) y de diversas organizaciones laborales.

Su menuda figura, con rubia cabellera y ojos verdes, sobresalía entre los trabajadores que marcharon escasas diez calles.

Con la mano en alto coreaba las consignas que se repitieron a lo largo de la marcha que inició en el Sindicato de Telefonistas: “Y vengan y vengan compañeros, que aquí se está formando el movimiento obrero”.

Al término del desfile, Cristina recibió a APRO en su comité de campaña, la amplia casa que habitó su madre hasta que falleció, en diciembre del 2007, ubicada en el cruce de la Calzada del Valle y Río Guayalejo, del exclusivo municipio de San Pedro Garza García famoso por ser el de mayor ingreso per cápita de América Latina.

En febrero de 1978, esa residencia fue allanada por agentes de la Procuraduría General de la República para secuestrar los cientos de ejemplares del libro “Nostro Grupo”, el cual circuló a nivel nacional únicamente en fotocopias.

“Al final de su vida, mi madre se arrepintió de haber ofendido a ciertas familias y les escribió cartas pidiéndoles disculpas”, dice Cristina Sada.

El libro se centró en el crimen del empresario Eugenio Garza Sada pero también contaba secretos de alcoba de algunas de las prestigiadas familias de los poderosos empresarios de Monterrey. Irma Salinas Rocha “fue una persona que denunció los juegos sucios de las cúpulas empresariales. Escribió los libros Tal Cual y Nostro Grupo, para hacer un paralelo con la Cosa Nostra”.

Califica a su madre como mujer con una capacidad de amar extraordinaria, siempre alegre, optimista, desafiante y con una gran coquetería que le duró hasta su muerte. Le heredó el espíritu por la libertad, la rebeldía, el amor a la familia y por el desafío.

Sada Salinas fue invitada por Alberto Anaya, el líder del Partido del Trabajo (PT), para contender por uno de los dos escaños que le corresponden a Nuevo León en el Senado.

Cuenta que aceptó por la indignación que le provocan la situación en la que se encuentra el país. Por las grandes carencias, el hambre y las injusticias que, subraya, sufren los mexicanos más desprotegidos.

La candidata asegura que las añejas injusticias que caracterizan al país fueron profundizadas por el “importado modelo neoliberal” que han sumergido en la actual violencia e inseguridad que se registra por todos los rumbos de la República. “El país se no está desbaratando”, enfatiza.

La explotación de las masas ha provocado –sostiene– una revolución, pero se llama “narco revolución”, sin ideales, sino con la máxima degeneración que puede llegar un ser humano.

“No es que defienda a los malos, pero se comprende que los que hemos sido corresponsables de este deterioro es quienes hemos tenido mejores oportunidades, mayores puesto políticos o empresariales”, subraya Cristina Sada.

Prosigue:

“No creo en la lucha de clases. Creo en la justicia y la dignidad. Se por experiencia que el líder empresarial tiene cierto mérito, pero los rostros de los trabajadores, motor de la economía, son los verdaderos generadores de la riqueza y ellos pasan desapercibidos”.

Se opone a los monopolios, duopolios que ponen los precios que se les da la gana a las mercancías que le venden al pueblo de México.

“Vemos la violencia de Chihuahua, la punta de la corrupción e impunidad de muchos funcionarios. Ya ni siquiera le ponen betún al excremento”, dice.

Durante 25 años se desempeñó como empresaria en el campo de la educación. Junto con su hermana formó dos prestigiados colegios, uno de ellos el Instituto San Fernando.

En ellos se enseña el Mandarín, una de las lenguas más comunes en China, y los niños tocan violín, chelo así como diversos instrumentos y las utilidades que generaba se invertían al 100%.

Cristina cuenta que el colegio fue el único en tener un “banco” con un capital que pertenecía s sus trabajadores. Se les prestaba dinero en condiciones preferenciales “y en ocasiones eran donaciones a los estratos menos favorecidos dentro de la misma empresa, que generalmente son intendencia, mensajería o las secretarias”.

“Era una medida de Justicia Social, es decir favorecer a las personas que sus percepciones son menos dignas. No se trata solamente de tener una empresa exitosa. Las cadenas televisoras mexicanas son exitosas pero ofreciendo productos chatarra”.

Como empresaria del sector, destaca que la educación en México es un desastre. La líder sindical Elba Ester Gordillo quien tiene su residencia en la Joya California, en Estados Unidos, es corresponsable de esa situación.

Acusa:

“No la quieren tumbar, como se hizo con La Quina, por su relación con el actual grupo en el poder”.

Sobre lo que espera de su incursión en la política, dice que le satisface tener un espacio para luchar e intentar cambiar a México.

“Después de varias décadas, es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida”, concluye Cristina Sada Salinas.

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