Propone Peña gendarmería nacional contra el crimen organizado

El aspirante presidencial priista, Enrique Peña Nieto, en San Luis Potosí. Foto: Germán Canseco
El aspirante presidencial priista, Enrique Peña Nieto, en San Luis Potosí.
Foto: Germán Canseco

SAN LUIS POTOSÍ, SLP (apro).- Arropado por generales en retiro, exdirigentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y exfuncionarios de Vicente Fox, el candidato de la alianza PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, anunció la creación de una gendarmería nacional para atacar el crimen organizado, en caso de ganar las elecciones federales.

Ante la sorpresa de muchos, que consideraron un desacierto el nombre de la nueva fuerza de seguridad, Peña Nieto dijo que si en algo no se le puede fallar a los mexicanos en este momento “es en tener resultados eficaces, regresar la paz y la tranquilidad, el orden y la libertad”.

Porque existe esta exigencia de la sociedad, añadió, es que la Fundación Colosio del PRI promovió un foro sobre seguridad nacional, “no sólo para que el candidato muestre su agenda, sino más bien para escuchar a los expertos y nos den mayores elementos y visión para mañana implementarla como política pública”.

El exgobernador mexiquense advirtió que el crimen organizado cuenta con armamento sofisticado que no puede compararse con la falta de preparación y equipo de las policías locales.

Incluso, sostuvo, el crimen organizado se cuela por las policías municipales que no están preparadas.

Los resultados no se pueden postergar, abundó, ya que en la gente hay frustración y la situación se agrava y la violencia tiene su arraigo en varias entidades del país.

La estrategia para atacar el crimen organizado, acusó, “era inevitable y obligada para el Estado Mexicano, sin embargo, el balance no es satisfactorio”.

Antes, consideró, se deben atacar las causas y generar bienestar social, pues de no ocurrir ello, los resultados serán magros. Se debe elevar la calidad de vida de la población, la educación y preparar a las policías.

“Es una obligación irrenunciable, inevitable, impostergable, ineludible, no debe delegarse, sustituirse, es tarea exclusiva del Estado mexicano y no debe ser relegada a la sociedad”, agregó.

Peña Nieto denunció que “hoy la policía no está diseñada para atacar el crimen organizado, pues ésta es más sofisticada”. La Policía Federal Preventiva inició con 6 mil elementos, luego pasó a 36 mil, “y yo ofrezco aumentarla a 50 mil”.

En es momento lanzó su propuesta, cuya denominación poco convenció a su auditorio. “La creación de una Gendarmería Nacional”, la cual estaría constituida por militares de la Secretaría de la Defensa Nacional y por marinos de la Armada de México, quienes actuarán bajo un mando civil.

Además, dijo, se crearán policías estatales únicas, pero que no rompan con el principio federalista, pero sí que se fortalezcan, que tengan condiciones homogéneas, pues hoy las policías municipales están muy debilitadas.

El priista mexiquense también se comprometió a atacar el lavado de dinero, que “es lo que financia al crimen organizado y, si no ponemos un alto y hacemos que el Estado tenga herramientas en contra del crimen organizado, éste encontrará otras vías de financiación. Hay que cortar esa vía de manera definitiva”.

Enseguida aseguró que sus propuestas se pondrían en marcha una vez que ganara los comicios federales del domingo 1 de julio.

Desde sus asientos, todos los presentes vitorearon al candidato priista, a quien trataron en todo momento no como candidato, sino más bien como virtual presidente de la República.

Entre los invitados que arroparon a Peña Nieto estuvieron el general de división en retiro, Tomás Angeles Dauahare; el exdirector del Cisen en la época de Carlos Salinas, Fernando del Villar Moreno.

Además, los exresponsables del Cisen, pero en el sexenio de Ernesto Zedillo: José Luis Figueroa y Luis Herrera-Lasso; el exasesor de Zedillo en materia de seguridad, Samuel González, y el controvertido exdirector general de Aduanas, José Guzmán Montalvo.

Asimismo, el exencargado del área de inteligencia en el Estado de México, Wilfrido Robledo, y David Garay Maldonado, excolaborador de Manuel Camacho Solís en la regencia capitalina.

Todos escucharon atentos y asintieron cuando Peña Nieto dijo que una de las cosas que más se tiene que resguardar entre las policías es el respeto a los derechos humanos.

Y aunque el aspirante presidencial evitó mencionar la represión que padecieron los pobladores de San Salvador Atenco al inicio de su gobierno en el Estado de México, muchos de los asistentes al acto priista lo recordaron en pláticas en corto.

Después del evento sobre seguridad nacional, Peña Nieto se trasladó al centro de convenciones de esta ciudad, donde la policía se mostró muy amable con los miles de “acarreados” que abarrotaron el galerón, previa entrega de despensas, cajas de 24 botellas de agua, camisetas, gorras, cilindros para el agua, y miles de aplaudidores.

En las afueras del mitin, se observaron tráileres repletos de lonches y artículos de propaganda política.

Incluso, más de un líder social incurrió en virtual rapiña al apropiarse de grandes bolsas repletas de comida, dejando colgados de la brocha a los simpatizantes, quienes en el interior del galerón despotricaban contra sus coordinadores.

 

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