MÉXICO, D.F. (Proceso).- Enrique Peña Nieto señaló hace unos días ante estudiantes de la Universidad Iberoamericana que él ejerció el “derecho” de emplear la fuerza pública para restablecer el orden en el municipio mexiquense de San Salvador Atenco en mayo de 2006. Dijo también que ello fue validado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Ambas afirmaciones no podrían ser más falaces.
No existe un derecho al uso de la fuerza pública, sino atribuciones legales sujetas a límites como la proporcionalidad y el respeto a los derechos humanos. Peña exhibe así su forma de entender el ejercicio del poder, que sería para él un “derechoN del gobernante y no una obligación legal sujeta a controles y responsabilidades.
Además, ningún abogado puede sostener seriamente que el operativo en Atenco fue “validado” por la SCJN como hizo Peña en la Ibero. Eso resulta insultante para la memoria del respetado ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, quien elaboró el dictamen del caso. La Corte jamás validó lo ocurrido en Atenco. Al contrario.
Cualquier persona puede consultar el primer resolutivo de dicha instancia, el cual indica: “En los hechos acaecidos el 3 y 4 de mayo de 2006 en Texcoco y Atenco, ambos del Estado de México, que fueron materia de la presente investigación, se incurrió en violaciones graves de garantías individualesC. Además la SCJN identificó a miles de servidores públicos, tanto federales como locales, como involucrados en esas violaciones, e identificó el uso de agresiones sexuales como instrumento de tortura. Esto no es precisamente “validar”.
La justificación de Peña Nieto para pedirle a la Corte que no lo incluyera en la lista de funcionarios responsables de esta violación grave pues había ordenado el operativo del 3 y 4 de mayo– se basó en que se proponía lograr objetivos legítimos: desbloquear la carretera Texcoco-Lechería, rescatar a los servidores públicos que presuntamente habían sido retenidos por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) y devolver el orden al poblado.
Sin embargo, ese operativo, desde su simple concepción y orden (que Peña Nieto reconoce como decisión suya, tanto frente a la SCJN como ante los estudiantes de la Ibero), no fue proporcional, y por lo tanto la decisión de ejecutarlo violaba en sí misma los derechos humanos. No fue proporcional porque la investigación de los delitos como la posible privación ilegal de la libertad de algún servidor público, cuya ubicación era central en el operativo corresponde al Ministerio Público y no a los policías.
¿En qué país podría aceptarse que ante el posible secuestro de una persona se monte un operativo con miles de elementos policiacos realizando allanamientos casa por casa, hasta encontrar al retenido? La liberación de una persona se realiza con investigación e inteligencia, no con cateos indiscriminados como los que se ordenaron tácitamente en el caso de Atenco. Es por ello que el operativo fue absolutamente desproporcionado.
Es cierto que la Policía Federal Preventiva contaba con facultades para participar en la investigación de delitos, pero este escenario puede cumplirse siempre que el mando directo esté a cargo del MP y no por decisión propia. Ningún MP participó en el operativo, por lo que la participación de la PFP resultó ilegal.
Ahora bien, es evidente que en la ejecución del operativo se cometieron abusos, se agredió a ciudadanos ajenos al conflicto, se realizaron allanamientos ilegales, se cometieron violaciones sexuales, se violaron derechos consulares de los extranjeros, se hacinó a los detenidos y se les negó atención médica.
La tesis de Peña Nieto –que fue aceptada por una mayoría de ministros, no por todos– es que él no sería responsable de los resultados del operativo, sino solamente, en todo caso, por haberlo ordenado.
Sin embargo, la responsabilidad del mando es mucho más amplia a la luz de la jurisprudencia de los tribunales internacionales. No basta con abstenerse de girar órdenes inhumanas. Los gobernantes deben evitar consecuencias previsibles de sus actos. En la sentencia condenatoria contra el expresidente de Liberia Charles Taylor se concluyó que era responsable de crímenes de guerra porque ayudó y financió a los agresores que los cometieron directamente (el Revolutionary United Front) aunque él no hubiera ordenado la comisión de estos delitos.
La Corte mexicana únicamente evaluó si la orden de Peña Nieto lo convertía en partícipe de las violaciones de derechos humanos ocurridas durante el operativo, y una mayoría de ministros decidió que la orden en sí misma no lo hacía. Pero aquí presentamos argumentos que no fueron considerados por esa mayoría y que podrían modificar tal juicio en un tribunal internacional.
Hay que resaltar además que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no calificó ni estudió el comportamiento posterior de Peña Nieto al operativo, lo que sí podría ser analizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de México dependiente de Peña Nieto- evitó que se recabaran las pruebas adecuadas para encontrar a los responsables de las agresiones. Incluso sometió a las mujeres que denunciaron violación sexual a exámenes carentes de sentido –lo que constituiría una forma adicional de tortura–, pues ellas declararon que fueron violadas con objetos, como macanas.
¿Por qué calificamos a esas pruebas como carentes de sentido? Porque que se les tomaron muestras de la cavidad vaginal en el marco de la prueba de fosfata ácida y de espermatoscopia; prueba que evidentemente resultaría negativa.
Es casi imposible sostener que la errónea integración de averiguaciones previas en este caso se deba a la sola impericia. Los ministerios públicos que intervinieron en los casos son perfectamente capaces de integrar un expediente por el delito de violación o abuso sexual. Sin embargo, en el caso presente decidieron no hacerlo y resulta necesario explicar por qué.
Podría encontrarse que a los ministerios públicos se les ordenó no investigar estos casos, pues a través de la concatenación de hechos probados (la omisión de mandos de control en tierra y aire al no impedir los abusos de los que estaban siendo testigos, la omisión de colocar cámaras o testigos en los camiones que se encargaron del traslado, la omisión de contar con mujeres policías en el operativo para permitir la separación de hombres y mujeres en el traslado) cabría llegar a la conclusión lógica de que hay una estrategia policial para castigar e intimidar a los inconformes desde el momento de su detención. La omisión en el sentido de sancionar a los culpables de los abusos del 3 y 4 de mayo de 2006 se consideraría entonces como parte de esa estrategia gubernamental.
A la luz de estas consideraciones, el caso contra Peña Nieto acaba de ser admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia que podría someterlo a la jurisdicción de la Corte Interamericana.
Twitter: @Netzai_Sandoval
*Abogado por la UNAM con maestría en derecho constitucional.















Nuestro actual presidente, al igual que Enrique Peña Nieto–el asesino de Atenco–, es un candidato potencial a ser juzgado y responder ante cortes internacionales por crímenes contra la humanidad. Su secretario de Seguridad Nacional, Genaro Garcia Luna es un asesino y violador de derechos humanos; el nuevo jefe de las fuerzas armadas (de quien se me escapa el nombre, pero viene de Baja California Norte), es un torturador y violador de derechos humanos. Ambos son subordinados del presidente. Por lo tanto, Felipe Calderón es responsable absoluto de los resultados obtenidos por el aparato de seguridad de nuestro país, representado en esos dos personajes, en su incesante lucha contra el crímen organizado. Sin duda dichos resultados en esta guerra incluyen, indudablemente, exitosas victorias en contra de los carteles, pero, en igual o mayor proporción, incluyen tambien abusos (asesinatos, violaciones, desapariciones, tortura, extorsión, etc., etc.) en contra de ciudadanos inocentes. Así pues, Felipe Calderón es: Ejército Nacional, Secretaría de Marina y Policías–federales, estatales y municipales. Estos, a su vez, son: Felipe Calderón.
Obviamente no se puede dar total responsabilidad a EPÑ por las acciones derivadas de su orden (sabemos que no tiene la agudeza mental para planear un operativo). Habrá que ver estos hechos (sin por ello dejar de lado el dolor de las víctimas) como un intento de desprestigiarlo aun más con fines electorales y no propiamente para la aplicación de la justicia. Es un argumento de una minoría, para convencer a una mayoría, de la inminente amenaza a la integridad nacional -si es que aun queda algo íntegro- que se ve como favorita en estas elecciones gracias al opio de nuestra nación.
Tlatelolco68 + Atenco2006 + 60,000 muertos con FCH =
70 años PRI + 12 años PAN = 82 años PRIAN
¡NO SE OLVIDA!
MÉXICO merece una oportunidad. La izquierda no lo ha hecho tan mal en el DF, tienen 18 años siendo escogidos por la población.
Hay que recordar que millones de personas no tienen para comer, mucho menos para computadora. Hagamos lo posible por informar a quien lo necesita, y pongamonos en la mente que no toleraremos mas sujecion descarnizada. Solo unidos, solo juntos, podemos hacerlo.
El corazon te agradece por tu actuar y tu valor, N. Sandoval.
seria el colmo del absurdo que un pais llevara a la presidencia a un violador de los derechos humanos, un torturador y un asesino confeso….
Diganle eso a quienes todavia piensan votar por el copete, “porque esta bien guapo”….
SALINAS PLIEGO………….#YO SOY………….AZCARRAGA JEAN
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FARSANTES, EL PRI NO HA SALIDO NI SALDRA DE LOS PINOLES QUEDE QUIEN QUEDE, LA “ENFERMEDAD DEL PODER ESTA EN TODAS PARTES, NIVEL SOCIAL, ESTRATO SOCIAL, NO NOS HAGAMOS TONTOS
y como siempre los estupidos analfabetas de la sedena vendidos a los oligarcas; implantan el terrorismo en contra del pueblo de mexico porque sus amos los politicos-oligarcas se los ordenan: asesinar, violar, torturar, etc.; pinches vendidos son como sus estupidas analfabetas madres: unas vendidas.
Era necesaria la intervencion de las fuerzas federales los de atenco estaban bien pasados de la taya
Calderón, caricatura de Ricardo II, Enrique IV y Luis XIV
27. mayo, 2012 Autor: Álvaro Cepeda Neri * Contrapoder
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El presidencialismo mexicano tuvo en Carlos Salinas de Gortari a su Ricardo III de Shakespeare (1564-1616), pero no en una versión teatral, sino real; y lo superó demostrando que “la realidad es más pródiga que la más febril fantasía”. Y sigue suelto tras bambalinas, asomando a veces su calvicie y su rostro amenazante tras el peñismo que, si aparentemente hizo a un lado a la perversa maestra –la abeja-reina del Panal (Partido Nueva Alianza)-SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación)–, no ha podido siquiera de dientes para fuera deshacerse de esa caricatura de Ricardo III que busca reposicionarse como poder tras el trono.
Con la representación de la primera parte de Enrique IV por la Compañía Nacional de Teatro (que este mayo se presentará en las Olimpiadas Culturales de Londres, en el Globe Theatre de Inglaterra), en un escenario al estilo de la época isabelina en el Zócalo de la Ciudad de México, no escapó a los asistentes la similitud entre ese Enrique IV y Felipe Calderón, quien también nos recuerda a Ricardo II. Estas magníficas obras shakespereanas escenifican el abuso del poder, donde la mala bestia aflora como la persona de malas intenciones y que procura hacer daño a otras.
La fallida guerra calderonista ha quedado en eso: hacer daño a la nación con una sangrienta confrontación, más para provocar que para liquidar la otra bestialidad del narcotráfico y demás delincuencias, que llevan como saldo más de 60 mil homicidios. En un escenario ex profeso –cuya fotografía recreó admirablemente el reportero gráfico Roberto García Ortiz (La Jornada, 14 de abril de 2012)– ese Enrique IV nos muestra a Calderón, y a Genaro García Luna como imitador del personaje Falstaff, al sobornar y asesinar con base en el “alimento para el polvo”.
No hay como Shakespeare para criticar los usos del poder político a través del Estado. En Ricardo II, antecedente de Enrique IV, se retrata al autócrata (ahora benévolamente se dice autoritario) que pensaba “merecía ser rey por el simple hecho de serlo” (John O Whitney y Tina Packer, La lección de Shakespeare. Consejos acerca del poder y el liderazgo, editorial Paidós). Así Calderón, que no piensa, y como todo creyente religioso adorador del neoliberalismo económico y fanático del libre mercado, cree ser presidente y merecerlo.
Enrique IV ha de enfrentarse a las sublevaciones que no logra vencer. Como tampoco Calderón ha sabido, e incluso ha confesado en la reunión de Cartagena, Colombia, que “el narco ya reemplaza funciones del Estado” (La Jornada, 15 de abril de 2012). A punto de abdicar y derrotado en vísperas del final de su ineficaz e ineficiente mal gobierno, Calderón ha llevado a más de 110 millones de mexicanos, de los 114 millones que somos, a sus peores desgracias económicas por desempleo, bajísimos salarios, la sangrienta inseguridad, el abandono del campo y la falta de agua por no recurrir a las desaladoras, dejando un país al borde del golpe militar.
En las narices de Calderón y el resto de los gobernantes que abusan del poder, como Marcelo Ebrard (pues aumentan el precio de servicios, alimentos e impuestos, mientras crece el desempleo y bajan los salarios), se representó Enrique IV de entre las obras conocidas como dramas históricos, donde con el resto de la grandiosa creación shakespereana, el mundo real, es un gran teatro donde “todos hacen entradas y sus mutis y diversos papeles en su vida”.
En ese Enrique IV se encuentran florecientes las semillas de la mala hierba político-despótica que Shakespeare pone en las raíces de Ricardo II. Y que históricamente personificó Luis XIV, de Francia, sintetizado en su cínica frase: “El Estado soy yo”. Sobre este abusador del poder se debe consultar El antiguo régimen, de Franz Funck-Brentano; y de Nancy Mitford, El rey sol. Y es que leer o presenciar las obras de Shakespeare, nos pone frente a la maestría del más completo conocedor de la naturaleza-mujer-hombre y que un autor como Harold Bloom bien supo precisar en el título de su estudio Shakespeare: la invención de lo humano. O de lo Humano, demasiado humano de Nietzsche.
Es lamentable que sólo durara unos cuantos días esta presentación. Más deplorable que por falta de apoyo oficial, al que nada le importa la divulgación de la cultura, no vaya la obra cuando menos a las capitales de las 31 entidades. Y por la centralización de siempre, sólo los capitalinos pudieron presenciar la réplica del teatro shakespereano para advertir que se escenificaba al calderonismo que agoniza tras haber causado daños irreparables a los mexicanos.
En tanto, zozobra la nave estatal que careció del timonel-gobierno federal; y los 32 desgobernadores, incluido el jefe de desgobierno del Distrito Federal, tampoco cumplieron con sus obligaciones para desgracia del país.
El Shakespeare del Zócalo nos dejó “su gran penetración en los seres humanos, incluso en las experiencias más radicales que tienen su fundamento en el mundo ordinario de los mortales” (Kenneth MacLeish y Stephen Unwin, Guía de las obras dramáticas de Shakespeare).
*Periodista
Pues ya que aqui no hay justicia ojala nos la mande una instancia externa y ponga en su real dimensión al pequeño emulo de diaz ordaz y se quede sin presidencia y purgando sus culpas en el reclusorio.
Cierto, no olvidar a los criminales: Nazario Gutiérrez del PRD, en ese entonces edil de Texcoco que reprimió a los floricultores al negarse a cumplir un acuerdo por escrito y además enviarles a policías para un desalojo, a Peña Nieto PRI por ordenar la represión igual al inculto Vicente Fox PAN por vengarse mediante la repesión y tortura del digno y rebelde pueblo de Atenco.
Letanias para salvarnos:
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“Santa virgen de la virgenes”
-Muera Calderon
“Atenco”
-Muera Calderon
“Salud de los enfermos”
-Muera Calderon
“Fobaproa”
-Muera Calderon
“Virus del Marrano”
-Muera Calderon
Madre inmaculada,
-Muera Calderon
Atropellos del ejercito
-Muera Calderon
Indigenas violadas
-Muera Calderon
Garcia Luna
-Muera Calderon
Madre amable,
-Muera Calderon
“Madre admirable”
-Muera Calderon
ESTAMOS HASTA LA MADRE
-Muera Calderon!
El ultimo parrafo me da un aire fresco de justicia.
A la luz de estas consideraciones, el caso contra Peña Nieto acaba de ser admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia que podría someterlo a la jurisdicción de la Corte Interamericana.
N O + P R I
Habra alguien que se lo diga a ese idiota?,..
CUANDO HABRÁ VERDADERA JUSTICIA. LO DE FECAL YA SE OLVIDÓ, DIGO YA NO SE MENCIONA, LO DE CERDILLO PANZA DE LEON, TAMPOCO, ULISES RUIZ, MOREIRA, EL GOVER PRECIOSO, ETC, ETC Y ESTE PEÑEJO CON TODA LAS ATROCIDADES QUE HIZO, QUIERE SER PRESIDENTE, VALGAME DIOS EN QUE PAIS VIVIMOS.
CADA PUEBLO, MERECE EL GOBIERNO QUE TIENE.
DESPERTÉMOS YA! NI UN VOTO MAS AL PRIAN