#YoSoy132 y los tres ejes de un movimiento

Estudiantes marchan de Televisa a la Segob. Foto: Miguel Dimayuga
Estudiantes marchan de Televisa a la Segob.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (apro).- En menos de tres semanas, los jóvenes que se han ido articulando en torno al movimiento #YoSoy132 han logrado colocar en la agenda nacional tres ejes muy importantes: a) la democratización de los medios de comunicación y el derecho a la información; b) la promoción del voto “informado y reflexionado”, lo cual los aleja de cualquier movimiento abstencionista; c) el carácter apartidista de sus expresiones que no excluye “la pluralidad y diversidad de los integrantes de este movimiento” a favor o en contra de un candidato.

Estos son los tres ejes, muy bien sintetizados en su comunicado leído el pasado martes 29 de mayo en el Club de Periodistas de la Ciudad de México. La claridad de los tres ejes se corresponde con tres indudables logros que han puesto muy nerviosos a los integrantes del establishment periodístico, mediático y político:

1.-Lograron que las dos principales televisoras, Televisa y TV Azteca, bajaran de su pedestal monopólico y aceptarán la primera demanda concreta del movimiento: la transmisión del segundo debate presidencial, el 10 de junio, en los canales de mayor audiencia.

El presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, informó de esta decisión a través de su cuenta de Twitter tratando de congraciarse con los jóvenes que en las calles le han gritado una y otra vez que Televisa idiotiza, manipula e infantiliza a sus audiencias:

“Porque #TelevisateEscucha transmitiremos el segundo debate presidencial por Canal 2. Primera emisión de un debate por este canal”.

Un día después, en su peculiar estilo, Ricardo Salinas Pliego, concesionario de TV Azteca, aceptó transmitir el segundo debate en canal 13, la segunda cadena nacional más importante, “porque no hay futbol”. Antipático hasta en los momentos de crisis con las audiencias, el dueño de Elektra sigue pensando que se trata de vender electrodomésticos y no de un servicio público.

Este logro no es menor. Ni los partidos, ni el Congreso, ni el IFE y menos la Secretaría de Gobernación, encerrada en su actitud ambigua, habían logrado que las televisoras que se manejan como dueñas y no concesionarias del espectro decidieran tomar los debates entre los candidatos presidenciales como un servicio indispensable para la deliberación democrática y no como un simple asunto de rating y de mercadotecnia.

#YoSoy132 les rompió así el discurso chantajista, de reproche a la reforma política del 2007-2008, que tanto han combatido desde sus espacios de opinión y de “análisis” que, en realidad, se han convertido pantallas de intereses corporativos.

2.-Desde el evento de la Universidad Iberoamericana, el famoso “viernes negro” de Enrique Peña Nieto, los defensores del candidato priista han tratado de etiquetar el movimiento como un tentáculo de Andrés Manuel López Obrador para evadir el tema fundamental de las protestas que dieron origen al grito de “¡Fuera Peña Nieto!”: el descontento de una generación por los crímenes cometidos en San Salvador Atenco, por el dispendioso gasto de autopromoción del exgobernador del Estado de México, y la pretensión de imponer anticipadamente, desde las pantallas televisivas y desde las encuestas, a quien todavía no gana la elección del 1 de julio.

#YoSoy132 se ha declarado “apartidista”, pero no antipolítico. Es elemental esta diferencia que los comentaristas y promotores del odio –esos sí, muy vinculados a una agenda mediática muy identificable- han tratado de adjudicarles a los universitarios. Tratan de mezclar en un mismo guión su “república del odio” y la “intolerancia de los tuiteros”.

El hecho de que sean “apartidistas” no significa que en el seno del movimiento se exprese su oposición a Peña Nieto, su apoyo a López Obrador, a Vázquez Mota o a Gabriel Quadri. El apartidismo no es sinónimo de abstencionismo. Así lo explicaron en su comunicado de este 29 de mayo:

“Promovemos un voto informado y reflexionado. El abstencionismo y el voto nulo son acciones ineficaces para avanzar en la construcción de nuestra democracia”.

Claros y contundentes. Ni todos los reclamos de Javier Sicilia a la clase política han logrado expresar con tanta eficacia este silogismo: el voto debe ser informado y no existe tal posibilidad si hay un monopolio mediático de la opinión pública y de la información.

3.-Han transformado a las redes sociales en el vehículo más eficaz y dinámico para deliberar, convocar a sus movilizaciones y encuentros, protestar y señalar cuando no están de acuerdo con informaciones sesgadas, descalificaciones y amenazas veladas u ocultas.

¿Por qué les interesa tanto la televisión si ya no la ven?, se preguntaba, suspicaz, un observador del movimiento. Porque ellos se asumen, sin decirlo, como audiencias convergentes. No son audiencias pasivas o simples puntos de rating. Son audiencias que contrastan información desde varios medios: cibernéticos, impresos, radiofónicos y televisivos.

#YoSoy132 representa a una generación que ha dado un salto cualitativo en el enfoque democratizador: no se puede democratizar sólo el ciberespacio sin democratizar los medios analógicos. No existe transición a la democracia si sólo se limita a la arena electoral sin tomar en cuenta los otros elementos que construyen una ciudadanía informada: los medios de comunicación y el acceso universal a la banda ancha.

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