Protestas antipeñistas, acarreados y extrema seguridad en el Azteca

La manta que exhibieron los asistentes al estadio Azteca. Foto: Tomada de Twitter
La manta que exhibieron los asistentes al estadio Azteca.
Foto: Tomada de Twitter

MÉXICO, D.F. (apro).- Gritos de ¡puto Peña! se extendieron por las tribunas del estadio Azteca cuando había transcurrido la mitad del primer tiempo del partido eliminatorio para el Mundial de Brasil 2014, entre México y Guyana.

Fue tan notoria la manifestaciónn anti Peña Nieto, que el comentarista de Televisa, Javier Alarcón dijo al aire: “se escuchó un grito sonoro en contra del candidato a la presidencia Enrique Peña Nieto acompañado de una grosería que no les vamos a repetir”.

Desangelado comenzó el partido México-Guyana. Tarde-noche de viernes, tránsito a vuelta de rueda en calzada de Tlalpan y un rival débil. Partido considerado de trámite en el inicio de la eliminatoria mundialista rumbo a Brasil 2014. Lo más atractivo: la expectativa de si la convocatoria en redes sociales para manifestarse contra el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, tendría respuesta.

Ceremonia de los himnos nacionales sin contratiempos. El primer despeje de Ronson Williams, portero de Guyana, y el típico alarido de “puto” –sin Peña– al que convocaron los twitteros. No habían pasado ni cinco minutos de juego cuando detrás de la portería de los visitantes, una pareja de jóvenes levantaron una cartulina roja en la que con letras negras se declararon peñanietistas y, a su lado, un grupo de adultos se animaron a levantar la suya color naranja brillante también a favor del candidato priista.

Elementos de seguridad privada del estadio Azteca no tardaron en llegar hasta ese lugar y les pidieron retirar las pancartas. De mala gana y protestando, todos doblaron sus cartulinas que luego les sirvieron para abanicarse o sentarse sobre ellas para no ensuciarse la ropa.

Minuto 16. Marcador 2-0 con goles de Salcido y Giovani, goles en los que nadie brincó ni se escuchó el anunciado “el que no brinque es Peña”. La afición aún sumida en la pereza, alegre sólo aplaudía a los jugadores, mientras lentamente en la tribuna norte, en lo más alto del estadio a un costado de la pantalla, se desplegó, cual bandera, una gigante camiseta verde; imponente, con el número 132 en blanco y la palabra México en mayúsculas.

Unos cuantos muchachos la sostenían entre todas las tribunas de cemento, hasta ese momento vacías, pero que con el correr de los minutos se fue llenando de muchachos que dejaron sus asientos para irse a acomodar con los #YoSoy132 que así debutaron en el futbol mexicano.

Del lado derecho de la misma pantalla, momentos después se extendió una gigantesca manta blanca que mandó mensaje al candidato que ya se asume ganador de la próxima elección: “México no te quiere Peña Nieto”. Y como en operación hormiga, apenas la detectaron, la chaviza se movió hacia allá.

Primer tiempo silencioso que terminó sin camiseta gigante ni manta porque por más que los chavos las defendieron, las tuvieron que bajar. Varios elementos de seguridad privada del estadio, vestidos con camiseta naranjada fosforescente, los presionaron. En el resto del partido no pudieron volver a elevarlas.

Para el medio tiempo la afición cambió la modorra por el bullicio. En la esquina del lado izquierdo de la cabecera sur, un grupo de muchachos, hombres y mujeres, una de ellas con una playera de los Pumas, sentados, sin alharacas, levantaron una cartulina blanca con letras rojas “#YoSoy132” y quienes los rodeaban se llenaron de emoción.

Un hombre vestido de civil, con un radio de comunicación y quien se identificó como personal del Gobierno del Distrito Federal, con buenos modos se acercó a pedirles que guardaran la cartulina. “Es por su seguridad”, les dijo. “Los de acá arriba apoyan a Peña Nieto y los pueden agredir”. Los muchachos la bajaron un instante, sólo para volver a levantarla, con más fuerza estiraron los brazos y se subieron a las butacas.

Lograron llamar la atención de los curiosos que se acercaron a ver qué pasaba. Apenas se percataron que eran “los de #YoSoy132” y se llamaban unos a otros, con las manos hacían señas a otros y los rodearon como si se tratara de su grupo de rock favorito.

“¡Puto, Peña!, ¡puto, Peña!, ¡puto Peña!”, lanzaron a grito pelado. Como en cascada, la tribuna contagiada se unió al coro. Los de al lado, los de arriba y los de más lejos. Se arrebataban la cartulina unos a otros para tomarse fotografías con sus smartphones, todos posando, el dedo arriba, la V de la victoria, la sonrisa de oreja a oreja, la felicidad absoluta y más del “¡puto Peña!”.

Pero el encanto lo rompieron los policías. Seis uniformados salieron de pronto de un túnel, presurosos y hostiles se acercaron a los muchachos; les jalaron su cartulina, los chavos la defendieron, el trozo blanco de aquí para allá, hasta que una oficial logró arrancárselas. Con odio y coraje, la hizo pelota delante de ellos y se retiró triunfadora con su bola de cartón. Se ganó un coro de “¡pinche represión!, ¡pinche represión!” de parte de los muchachos que ya entre risas festejaban la travesura de haber alebrestado a muchos.

Durante todo el segundo tiempo, los aficionados no dejaron de llegar. Familias enteras, con niños y hasta abuelitos, aparecieron de forma inusual. Las gradas de preferente donde los boletos costaron más de mil 200 pesos terminaron abarrotadas. Las de 600 y 200 ni se diga. El estadio casi lleno ya para el final del partido con personas que seguían entrando cuando el árbitro casi pitó el último silbatazo.

En otra tribuna, aburrida ya del partido que para entonces los aztecas dominaban 3-1, una muchacha sacó de la bolsa trasera de su pantalón una hoja blanca con letras negras con el ya famosos dibujo del copete rodeado por un círculo cruzado por la mitad y la pregunta: “¿Sabes quién es en verdad Enrique Peña Nieto? Y la respuesta en miles de letritas por delante y detrás del volante firmado por el movimiento #YoSoy132.

Un reportero de Televisa se acercó a entrevistarla. Las preguntas no tardaron más de dos minutos. Las preguntas de rigor, que quién se lo dio y en dónde. Y los gritos de una joven “¡Fuera Televisa!, ¡fuera Televisa!, ¡fuera Televisa!” que le robaron la atención del partido a los futboleros y la concentración al comunicador que prefirió terminar la charla. Y luego, por fin, “¡El que no brinque es Peña!, ¡el que no brinque es Peña!” discreto que se extinguió por otro alarido cuando por poco México anota el cuarto gol.

Estadio casi lleno, aficionados que aplaudían hasta las manos resbalosas del portero mexicano Jesús Corona que escupió el balón en una jugada fácil, emocionados hacían olas y disfrutaban como si fuera su primera vez en un partido.

Para el final, los peñanietistas de la tribuna baja que habían guardado sus cartulinas, volvieron a sacarlas. Orgullosos, las alzaban ante la mirada de los policías y del personal de seguridad privada que se dieron por vencidos en su afán por quitárselas. De manera espontánea, los aficionados de la tribuna sur les gritaron “¡fuera Peña Nieto!, ¡fuera Peña Nieto!” y se regodearon arrojándoles basura, vasos con refresco y cerveza, silbidos, mentadas y ecos de “¡culeros!, ¡culeros!” que no cesaron hasta que, protegidos por la policía, tuvieron que abandonar el estadio antes de que terminara el partido.

Afuera, decenas de autobuses del estado de México esperaban a los peñistas para regresarlos a su ciudad.

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