“Blanca Nieves y el cazador”: un fallido cuento de hadas

Imagen de la película
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MÉXICO, D.F..- (apro) Visualmente atractiva, tanto en su estética como en el elenco, pero de una pobreza narrativa apabullante, así es como se puede definir Blanca nieves y el cazador (Snow White and the Hunstman, EU-2012), dirigida por Rupert Sanders.
La película reinterpreta el cuento tradicional de “Blanca Nieves y los siete enanos”, en donde Blanca Nieves (Kristen Stewart), una niña linda y pura, debe padecer las envidias y maltratos de su madrastra malvada.
La madre de Blanca Nieves, la reina, muere durante el invierno, el rey casi muere de pesar. Por si eso fuera poco, el reino es invadido por un ejército misterioso.
El rey se lanza al combate, gana pero descubre que dicho ejército lleva cautiva a una bella mujer rubia (Charlize Theron) con la que posteriormente se casa.
Error: resulta que esta mujer es una malvada bruja que asesina al rey y somete al pueblo a un reino del terror.
Algunos nobles huyen, como el compañero de juegos de Blanca Nieves, William (Sam Claflin) y el padre del pequeño. Blanca Nieves queda atrapada en el Castillo hasta que años después logra escapar. A su persecución va un cazador alcohólico (Chris Hemsworth), de buen corazón, pero muy maltratado por la lamentable muerte de su amada esposa, y el hermano de la madrastra malvada (Sam Spruell).
Así pues, mientras Blanca Nieves huye de sus perseguidores, irá descubriendo sus virtudes y su capacidad para generar los cambios necesarios que traerán paz y felicidad al reino que ha caído en tinieblas.
Los elementos del cuento que la mayoría conocimos a través de Disney están ahí: los animales que aman a Blanca Nieves, la manzana, el cazador cuya tarea es la de matar a la protagonista, los enanos, el príncipe azul y la madrastra-bruja.
El problema de dichos elementos es que están metidos con calzador, como si alguien sintiera que tenía que meterlos a la fuerza porque si no la gente iba a sentir que no era Blanca Nieves.
La interpretación del cuento poco importa cuando los eventos y sus resoluciones no tienen lógica, eso sí, los personajes tienen un trasfondo interesante, pero la narración de esos hechos no alcanza a generar empatía en el espectador.
La historia, aburrida salvo por los momentos de acción, posee un componente sexual fuerte e interesante: el cazador y Blanca Nieves, la bruja y su hermano, William y Blanca Nieves. Pero todo se queda a medias tintas; pareciera que los productores no quisieron arriesgarse con algo más fuerte.
El resultado: una cinta ligera y mal contada, dirigida a un público adolescente que seguro gustó de ver la saga de Crepúsculo.

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