Los candidatos “milagro”: promesas imposibles, país sin futuro

Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador
Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador

Con la política transformada en mercado, la calidad de los proyectos  políticos, económicos y culturales que los ciudadanos pueden comprar con su voto ha decaído tanto que el 80% de las propuestas se quedan en promesas porque son inviables. Con base en la calificación de los discursos de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, el centro de análisis Arena Electoral llega a la conclusión de que todos han recurrido a la estrategia de los “productos milagro”: presentarse como la fácil solución de todos los problemas.

Los cuatro candidatos ala Presidenciadela República están realizando campañas políticas fraudulentas, ya que –mediante ofrecimientos fantasiosos que resultan totalmente inviables en la práctica– se valen del engaño en el 80 por ciento de sus promesas de campaña.

Apostándole a la credulidad del electorado, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri se han convertido en “candidatos milagro”, pues de manera irresponsable prometen solucionar como por magia los problemas del país en caso de llegar a Los Pinos.

Escuelas y empleos a granel; vales de medicinas para todos; laptops para los estudiantes de primaria; reducción en los precios del gas, la electricidad y las gasolinas; pensión universal para los mayores de 65 años; supresión de las cuotas obrero-patronales… son algunas ofertas lanzadas en la actual guerra de promesas que no está regulada por la legislación electoral.

Estas engañifas salieron a relucir a raíz del segundo debate entre los candidatos, el domingo 10, cuando López Obrador prometió bajar el sueldo a los funcionarios de la alta burocracia, con lo cual dijo que obtendría 300 mil millones de pesos para impulsar el crecimiento económico. De inmediato, el gobierno de Felipe Calderón lo desmintió al señalar que ni siquiera despidiendo a todos los funcionarios federales obtendría esa suma estratosférica. Y la polémica se desató.

José Manuel Azpiroz Bravo, director de Arena Electoral, un centro de análisis que evalúa la factibilidad de cada promesa, advierte:

“Aproximadamente 80% de las actuales promesas de campaña no tienen ninguna viabilidad, no pueden ser llevadas a la práctica. Lo saben muy bien los candidatos y sus asesores, pero aun así están recurriendo al engaño para ganar votos. Esto tiene un nombre: ¡se llama fraude! De manera que son fraudulentas las actuales campañas porque tienen como trasfondo un gran engaño”.

(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1858, ya en circulación)

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