A Ray Bradbury, el código de error “#451” en Internet

MÉXICO, D.F. (apro).- El maestro de la ciencia ficción y autor de Crónicas marcianas y Farenheit 451, Ray Douglas Bradbury (2020-2012), quien falleció el pasado 5 de junio, podría resurgir evocado por mensajes de alerta vía Internet, a petición del desarrollador canadiense de software Timothy William Bray, conforme informaron ayer viernes 22 The New York Times y el tabloide londinense The Guardian.

Cualquier persona ha experimentado la impotencia de ir navegando por el ciberespacio, y súbitamente hallarse en la pantalla de su computadora una ventana con el frustrante letrero de “error”, o de “acceso denegado”, que impide al usuario entrar en las páginas de su interés.

Al recordar estos molestos avisos prohibitivos, tipo “403 Forbidden”, o de alertas al bloqueo de sitios “no ubicados” por el servidor, como “404 Not Found”, el ingeniero Tim Bray ha propuesto la aplicación en Internet de un nuevo código de error denominado “#451”, honrando la famosa novela fantástica de Bradbury Farenheit 451, que en 1966 adaptó Francois Truffault al cine.

Lo particular del “#451”supone que, de aparecer este mensaje de rigor en la computadora del usuario de Internet, no se le permitiría ver las páginas de su búsqueda por corresponder a archivos confidenciales para el gobierno de los Estados Unidos, vedados a cualquier cibernauta curioso.

En otras palabras, el “#451” significa censura.

Sería una norma cuyo implemento ya ha sugerido Bray ante la organización especial Internet Engineering Task Force (IETF), fundada en 1992 con fin de asegurar el desarrollo abierto, la evolución y un uso educativo de la ingeniería por Internet para beneficio de los navegantes virtuales de red en el mundo entero (http://www.ietf.org/).

Lector asiduo de los cuentos fantásticos y relatos de horror que consagraron el genio de Bradbury por los años cincuenta, el canadiense Bray espera que su recomendación se analice a finales de julio por el seno del IETF, grupo al cual califica de “conservador e inteligente”.

Por lo mismo, a este creador del corporativo Open Text y Antarctica Systems, nacido el 21 de junio de 1955, “no sorprendería que alguno de los miembros del IETF echara abajo la sugerencia”, en el pensamiento de que “el estatus de la codificación es un asunto delicado y el ‘#451’ quizá resulte algo inapropiado por motivos técnicos”.

Sin embargo, Tim Bray destacó que de asumir con optimismo “el que los del IETF simpaticen conmigo”, los trabajos de colocar el ‘#451’en servidores y navegadores web “va a producirse de forma sencilla y directa, comenzando a operar rápidamente en un corto plazo”.

A su vez, el reportero John Williams, redactor de la nota Ray Bradbury’s ‘451’ Coming to a New Screen Near You? (“El código ‘#451’ de Ray Bradbury, ¿próximamente en su pantalla más cercana?”) para el New York Times, duda de que el novelista estuviera contento por inspirar el establecimiento de un código de error para censura por red digital.

Al diablo con el Internet

Más bien, al revés.

Williams supone que de estar vivo, Bradbury se mostraría francamente apático ante la propuesta del nuevo “#451”, pese a que el tema de su novela Farenheit 451 aborda un mundo dirigido por líderes inquisidores donde los libros están prohibidos y las bibliotecas son incendiadas por un bombero del gobierno llamado Morgen, citando:

“El legendario literato incluso llegó a negar que aquel famoso libro suyo tuviera que ver con la censura, y en un breve video al respecto, Bradbury declaró:

“-A mí no me preocupó el tema de la falta de libertad, lo que me preocupaba es que la televisión convierta a la gente en estúpida e ignorante…’ Farenheit 451 no es acerca de la censura, sino sobre la influencia idiotizante de los noticieros televisivos locales en la cultura del pueblo, con la proliferación de pantallas gigantes.”

“Puntual ha recordado el diario inglés The Guardian –indicó Williams– en su edición del viernes, que Ray Bradbury no era fanático de internet para nada. Así lo denunció en 2009 al New York Times

(http://www.guardian.co.uk/books/2012/jun/22/ray-bradbury-internet-error-message-451):

“-Distrae la atención. Carece de profundidad en los contenidos. No es real. El Internet anda por ahí, zopiloteando, en alguna parte del aire”.

Pero el célebre novelista se equivocaba. La navegación por Internet “no se da precisamente por medios aéreos, sino a través de los llamados tubes”, especifica Williams. O sea: son “tubos” los que crean imágenes en la pantalla del ordenador para nuestros sentidos, tal como ocurre cuando estamos viendo la TV. De hecho, esa voz del idioma inglés en plural se utilizó para designar, en Estados Unidos e Inglaterra, a los aparatos televisores de tubos o tube television, es decir: “televisión de tubos”.

(http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2012/06/22/ray-bradburys-451-coming-to-a-new-screen-near-you/?ref=arts)

Contaba Ray Bradbury en aquel año 2009 que le habían ofrecido subir alguno de sus libros a Yahoo!:

“¿Y sabes lo que les respondí? ¡Pueden largarse cada uno de ustedes al infierno ahora mismo! ¡Se me largan todos al diablo y que se vaya al diablo el Internet!”

Tim Bray agregó para Alison Flood en The Guardian que la tarea de “diseñar internet” emprendida por el grupo IETF es “tan complicada”, que él entiende bien cuánto riesgo hay por las peligrosas “violaciones contra la libertad de expresión”, cuando aplican leyes demasiado estrictas a la reglamentación de la red”. Por otro lado, consideró que “si tales restricciones necesitan ser impuestas, entonces deberían de ejecutarse con una actitud de total transparencia”.

Aun cuando estemos de acuerdo en determinadas restricciones para regir el universo de Internet con justicia, será trascendente cuidemos su aplicación “porque posiblemente emerjan referencias obvias a la visión anti-utópica de la novela Farenheit 451”, de tal modo que esa advertencia “nos podría servir bastante como una guía de fuerte utilidad”.

Enfiló todavía más allá en sus comentarios críticos, para ejemplificar con los frecuentes casos de admonición jurídica a la prensa con los perversos edictos o super-inductions, cuando algún medio ha dado a conocer informaciones por ejemplo de actos corruptos e inmorales de individuos públicos, a veces ocultando los periodistas sus fuentes.

“Por ejemplo, a la mayoría de las personas civilizadas de la Gran Bretaña les aterroriza el sistema existente de las revisiones preliminares o super demandas judiciales (super-inductions), cuya emisión en cadena contra la libertad de prensa producen tanta repugnancia en aquella nación.”

(Fue el director en jefe de The Guardian Alan Rudsbringer quien hacia septiembre del 2009 acuñó el término informal de super-injuctions, para definir la ola de demandas legales emitidas por la corte en contra del diario, silenciando así el derecho a The Guardian de brindar seguimiento informativo tras denunciar un escandaloso asunto de contaminación en que incurrió la compañía petrolera del barco mercante Trafigura, en la Costa de Marfil.)

En torno al mismo asunto, un petulante y animado bocón Robbie Williams, compuso la canción “Super-injuction song” al reformar su banda Take That en 2010 (http://wn.com/Take_That_Manchester_Super_Injunction).

Y como el Internet “existe en muchos de los varios futuros imaginados por Bradbury” con sus libros, “este código # 451 en su honor constituiría una bella reverencia mediante la red internet, precisamente en el año de su fallecimiento”, opinó finalmente Tim Bray.

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