La pareja Vergara-Fuentes: despidos al margen de la ley

Jorge Vergara y Angélica de la Fuente. Foto: Rafael del Río
Jorge Vergara y Angélica de la Fuente.
Foto: Rafael del Río

El multimillonario dueño de Omnilife, que se consiente con los caprichos más costosos y le cobra a sus distribuidores una cuota para sostener a su equipo Chivas, despide hasta a sus directivos y empleados de confianza sin darles la liquidación de ley. Mediante firmas outsourcing él y su esposa Angélica Fuentes desconocen su relación laboral directa y su antigüedad, confiados en la protección que –según sus víctimas y varios abogados– les brindan las autoridades del estado.

GUADALAJARA, Jal. (Proceso Jalisco).- Uno de los empresarios más exitosos de México en los últimos años, Jorge Vergara Madrigal, no acostumbra usar calcetines y se comporta como un rey entre sus trabajadores. El dueño de Chivas valúa su equipo de futbol en 150 millones de dólares, con tendencia ascendente, y se jacta de que fotos suyas se venden en cinco pesos para contribuir con esa marca.
Tras la escenificación de su éxito, el también propietario de Omnilife mantiene en bajísimo perfil decenas de juicios laborales que interpusieron algunos de los 500 empleados que echó a la calle a partir de 2008, desde que llegó a la dirección general de esa empresa la Reina del Gas, Angélica Fuentes Téllez, segunda esposa de Vergara y a quien sus excolaboradores describen como dura en los negocios.
Gilberto Ruiz Gómez, abogado laboralista radicado en Guadalajara y defensor de Cristina Ibarbia, una de las empleadas cesadas por Vergara, asegura que el empresario se codea con el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, y tiene a sus pies a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), pero además cuenta con un grupo de abogados de Omnilife que firman como testigos contra trabajadores despedidos, lo que vulnera la ley.
Habla del andamiaje montado en forma ilegal por el emporio Vergara-Fuentes a través de diferentes compañías de outsourcing que utiliza para evadir su responsabilidad patronal y deslindarse de las demandas contra Omnilife.
Gente que trabajó con Vergara dice que Angélica Fuentes llegó al emporio hace cuatro años, dispuesta a correr a todo aquel que a su juicio fuera prescindible, sin importar lazos de amistad, tiempo de trabajo ni trayectoria en la firma.
Aseguran también que varias veces comprobaron que antes del inicio de sus labores se realizaba una especie de limpia en las oficinas de la colonia Lomas del Valle. Un testigo la describe: “Vimos cruces rojas dibujadas en los escritorios de empleados; en algunos de ellos se colocaban cruces de ocote, presuntamente para proteger el negocio”.
Por ello sospechan que mezcla sus decisiones de negocios con creencias esotéricas.
Trampas

El abogado Gilberto Ruiz Gómez informa en la entrevista que hace tres años representa en un juicio por despido injustificado a Cristina Ibarbia, una española que emigró a Guadalajara a finales de los años noventa exclusivamente para trabajar en Omnilife y que fue despedida el 27 de noviembre de 2007.
Ibarbia demandó a Vergara en 2008 y el juicio se radicó en la Tercera Sala de la JLCA. Ruiz Gómez señala que durante dicho proceso la junta se inclinó siempre hacia la empresa y le concedió todo tipo de prerrogativas. Incluso, dice, representó a Omnilife un litigante apellidado Vargas, que siempre contó con el abierto apoyo del presidente de la junta, Alfonso Gutiérrez Santillán. Funcionario que, a decir del entrevistado, fue secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Francisco Ramírez Acuña y “subprocurador estatal”, pero carece de experiencia en asuntos laborales.
“La junta permitió la violación a los derechos laborales a través de una de las llamadas outsourcing que utiliza Vergara. Alegaban que mi clienta jamás había trabajado para Omnilife porque había sido contratada por Omnihumana, S.A. de C.V., y que esa firma asumía toda la responsabilidad y la relación laboral con la empleada despedida, lo que es totalmente falso”, enfatiza Ruiz Gómez.
En consecuencia, él tuvo que demandar a todas las empresas involucradas en el juicio contra Omnilife y a Jorge Vergara en lo personal, a fin de no dejar ningún cabo suelto en el juicio.
“La junta actuó de manera dolosa contra la empleada –continúa– e incluso, lejos de promover la impartición de justicia laboral, fue parte del hostigamiento contra la extrabajadora y se atrevió a formular un cuestionario de más de 500 preguntas contra la demandante.
“Esas preguntas no tenían nada que ver con el juicio y así se los hice ver. En calidad de abogado, yo nunca había visto que en un juicio se hiciera un cuestionario de esa naturaleza por parte de la JLCA. Es ilegal a todas luces y eso es muy grave, porque (el cuestionario) no era materia de juicio.”
Relata que le reclamó esa parcialidad a Gutiérrez Santillán, y éste le respondió que “no iba a tolerar nada ilegal”, pero después confirmó que era sólo una forma de salir del paso. “Un día Jorge Vergara tenía que presentarse a la JLCA para absolver posiciones. La audiencia estaba agendada a las 11 de la mañana, pero de manera previa su abogado presentó una prescripción médica para justificar su inasistencia. Decía que el señor estaba enfermo… y debía tener cuando menos tres días de reposo. Al día siguiente, veo en los periódicos que Vergara aparece con todos los jugadores de su equipo y descubro que eso ocurrió justo el día que dio a conocer el nuevo escudo de Chivas”, los primeros días de julio de 2009.
Para él, fue una farsa: “¿Cómo es posible que sus abogados presenten un justificante médico y que la JLCA exima a ese individuo de toda responsabilidad? Imagínese la impotencia del trabajador despedido, la cara de estúpido que le quieren ver a uno como profesionista cuando se descubre que Vergara, lejos de atender sus juicios laborales, estaba jugando una cascarita con sus jugadores”.
El litigante buscó de nuevo al presidente de la JLCA y presentó una incidencia: “Llevé recortes periodísticos y solicité que se exigiera la presencia de los jugadores de Chivas para que dieran testimonio de que el señor estaba sano, pero a Vergara no lo tocaron ni con el pétalo de una notificación”.
Ruiz Gómez atribuye la impunidad de Vergara a su cercanía con el gobernador Emilio González: “Tienen una cercanía personal, como se ve en los medios de comunicación y es de pleno dominio público; el mismo dato es del conocimiento de quienes integran la JLCA”.
Además, denuncia que en muchos testimonios ofrecidos por Omnilife destaca la presencia de abogadas que trabajan para la misma firma, que les dan machotes de escritos previamente armados. “Usted cheque: los trabajadores que despiden las grandes empresas, renuncian voluntariamente y, milagro, todos lo hacen ante varios testigos y un abogado”.
Entre los litigantes que hacen ese tipo de labor para la defensa de Vergara menciona a Diana Correa Mejía, Rebeca Tovar Gálvez y Carmen Bravo, quienes en varios juicios dicen ser testigos de los despidos. Parte de la responsabilidad que el defensor insiste en llamar “farsa” se debe, dice, a Gutiérrez Santillán: “El señor viene del área penal y aquí se ve totalmente chamaqueado por laboralistas”.
Donde manda capitán…

María Muciño Rendón egresó de la carrera de comunicación y se especializó en asuntos de contabilidad. Trabajó para Omnilife más de 13 años, pero ahora, a través de la compañía de outsourcing, la quieren desalentar de la lucha por sus derechos laborales.
Durante más de nueve años Muciño fue la responsable del Departamento de Comisiones, después pasó a Operaciones, en el área de Control, Políticas y Procedimientos. También estuvo en la coordinación de auditoría internacional y nacional. En ese tiempo tuvo cercanía con Vergara y su primera esposa, Maricruz Zatarain.
Los cargos que desempeñó la contadora eran de vital importancia para el desarrollo de Omnilife y Vergara la veía como parte de su familia, junto con su esposo, Eduardo Pelayo, quien trabajaba en la Tesorería de la empresa, pero igual fungió como cocinero y escolta.
Consultado al respecto, Pelayo recuerda que Vergara se introdujo en el mundo empresarial como vendedor de carne procesada para “la industria de la torta ahogada” en Guadalajara. Como fracasó, tuvo que vender seguros y tiempos compartidos, hasta que a principios de los noventa él y Maricruz se convirtieron en distribuidores de productos Herbalife. Posteriormente crearon por su cuenta la firma Omnitrition y después Omnilife.
Muciño llegó a ganar 50 mil pesos mensuales. Cuando la corrieron le reprocharon que ningún área de la empresa le podía pagar un sueldo tan alto. “Yo les dije que ese salario yo me lo gané al paso del tiempo y que jamás lo pedí, la empresa me lo fue otorgando por mi esfuerzo”, aclara.
En 2008 la segunda esposa de Vergara, Angélica Fuentes, asumió la dirección de Omnilife. “Antes de despedirme –relata Muciño– me ofrecieron un cambio para laborar en Estados Unidos, y yo les pedí mi traslado a Austin, Texas, como encargada de un centro de distribución”. Pero le advirtieron que se iría con el mismo salario y sujeta a resultados de corto plazo, por lo que ella rechazó el traslado. La despidieron en febrero de ese año.
No fue la única: “Primero se fueron contra las cabezas más grandes y luego con todo tipo de personas, sin importar su jerarquía, hasta sumar un grupo superior a 500.
“Yo veía que a unos sí los liquidaban y a otros no, y pedía que me liquidaran. A mí me contrató la señora Maricruz Zatarain, la primera esposa de Jorge Vergara… Trabajaba en Paseos del Prado 387, en Lomas del Valle… la defensa de Jorge (Vergara) argumentaba que yo nunca trabajé para Omnilife, me ligaban laboralmente con Omnihumana, pero es totalmente falso: siempre trabajé para Omnilife.”
En esta empresa, señala, “mi firma aparecía en muchos lados e incluso yo tenía un poder para rubricar documentos oficiales”. Por eso demanda 5 millones de pesos en el juicio laboral, aunque los abogados de su expatrón pretenden obligarla a reconocer que ya perdió.
El esposo de María Muciño, Eduardo Pelayo, cuenta que a pesar del despido de su esposa, él siempre se mantuvo leal a Vergara. Necesitaba el empleo y pensó que el empresario no lo correría porque eran amigos. Pero un día le notificaron su cese.
Aún parece sorprendido de lo que sucedió cuando llamó a Vergara por teléfono: “Me pidió que lo espere en la línea mientras él consultaba a su nueva esposa (Angélica Fuentes). Le preguntó que si era cierto que me habían corrido y la mujer le confirmó el dato. Entonces me dijo que donde manda capitán no gobierna marinero”.
En su caso, dice Pelayo, lo liquidaron conforme a derecho, pero le parece injusto cómo se procedió con su esposa, sobre todo porque Vergara solía invitar a sus colaboradores a pasear por varios países y aseguraba que ellos y los distribuidores eran lo más importante para su empresa.
Muciño confirma que durante muchos años el empresario fue como un dios para sus empleados: “Al final de las reuniones a las que convocaba, decenas de personas se peleaban por retratarse con Vergara”.
En aquel entonces, “las empleadas de Aeroméxico aseguraban que había tres eventos que saturaban Guadalajara en el año: la reunión de la iglesia La Luz del Mundo en agosto; el encuentro Extravaganza organizado por Jorge Vergara y Omnilife en octubre, al que acudían más de 20 mil personas, y la Feria Internacional del Libro, a principios de diciembre”.
Hoy el festejo Omnilife tiende a la baja: “A los distribuidores se les exige una cuota de un peso por cada compra que se realiza a la empresa, para sostener al equipo Chivas y el estadio de futbol; además, cualquier foto con Vergara tiene un costo de cinco pesos para el interesado”.
Otra víctima de los despidos amañados de Omnilife es Glynka Azeina Briseño Ahumada, quien cerca de 10 años estuvo al frente de un centro de distribución en Puerto Vallarta.
Ella cuenta que cuando Angélica Fuentes asumió la dirección, a varios empleados de Omnilife se les notificó que todos serían despedidos y luego recontratados bajo otro esquema laboral por la empresa ICI Provida, una nueva outsourcing.
“A mí me dice el delegado de la Procuraduría del Trabajo en Vallarta: ‘Usted no tiene idea de los millones de pesos que pretende ahorrarse esta empresa para promover ese cambio de razón social y, si usted acepta, automáticamente renuncia a su antigüedad”.
Briseño afirma que nunca le ofrecieron una liquidación sino simplemente sumarse a la nueva administración “sin ningún peso, y la mayoría aceptaba por miedo a perder su empleo o porque son madres solteras”.
En agosto de 2008, Jorge Vergara y Angélica Fuentes se casaron en la India. Mientras allá se realizaba una fastuosa ceremonia de varios días, en los centros de distribución de los productos Omnilife se empezó a restringirles hasta el agua a los empleados.
La señora recientemente se enteró de la separación de su último abogado del juicio laboral entablado contra la empresa. El litigante le advirtió que nunca se había enfrentado con una firma tan tramposa como Omnilife, ahora dirigida por la señora Fuentes.

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