Sabines… el endeudador de Chiapas

Juan Sabines, gobernador de Chiapas. Foto: Germán Canseco
Juan Sabines, gobernador de Chiapas.
Foto: Germán Canseco

En un sexenio el gobernador Juan Sabines Guerrero llevó la deuda de Chiapas a niveles históricos. Cuando falta menos de medio año para que concluya su administración, esa entidad debe más de 16 mil millones de pesos, luego de que en 2006 el débito estaba cerca del cero. El pretexto para empeñar los recursos de Chiapas al menos los próximos 20 años ha sido el de construcción de obra pública y combate a la pobreza. Pero ninguna de las dos cosas se ve reflejada en la realidad del estado…

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (Proceso).- Pese a que en menos de seis años el gobernador Juan Sabines Guerrero hizo crecer como nunca la deuda de Chiapas –el estado es el cuarto más endeudado del país después de Coahuila, Quintana Roo y Nayarit–, la entidad sigue sumida en la pobreza y hasta uno de los partidos que lo hicieron candidato, el PRD, se desmarcó del mandatario, al que acusan de haber desviado fondos a la campaña de Peña Nieto.

La deuda pública de Chiapas es de 16 mil 513.1 millones de pesos, según cifras de la Secretaría de Hacienda (SHCP), sin contar con los compromisos de corto plazo con proveedores y contratistas que, cuando está a punto de acabar la administración de Sabines, empiezan a exigir que se les paguen las obras finiquitadas.

En diciembre de 2006, cuando acabó su gestión, Pablo Salazar Mendiguchía anunció que dejaba Chiapas con una deuda pública “en ceros”.

No era del todo cierto, pues había 881.7 millones de pesos de endeudamiento contraído por Juan Sabines aún como alcalde de Tuxtla Gutiérrez para edificar la Ciudad del Agua, de su programa Agua para Todos, Todos los Días. Salazar llamó a eso la “vocación endeudadora” de su sucesor, quien en 2007 ya como gobernador pidió un préstamo de 5 mil 124 millones de pesos.

Después de estar en el lugar 21 de endeudamiento público en 2006, Chiapas pasó el siguiente año al segundo lugar nacional.

De acuerdo con los periódicos oficiales del estado, en febrero de 2008 Sabines pidió otros 658 millones 901 mil 980 pesos y en febrero de 2009, 409 millones 320 mil 803 pesos. En diciembre de ese mismo año pidió al Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) otros 2 mil millones de pesos.

En 2010 no hay registro de endeudamiento, pero en junio de 2011 pidió 4 mil 863 millones 774 mil 37 pesos. En diciembre de ese año solicitó a los diputados endeudar a Chiapas por otros 5 mil 469 millones de pesos. Esta deuda se bursatilizó a través del grupo financiero Invex.

El más reciente crédito financiero que solicitó Sabines Guerrero al pleno del Congreso estatal fue de mil 25 millones 598 mil 382 pesos. Al igual que todos los montos anteriores más altos, se solicitó con un plazo máximo de amortización de 20 años con Banobras.

La solicitud al Congreso llegó el 15 de mayo de 2012; dos días después los diputados chiapanecos ya habían dado su anuencia.

Ese 17 de mayo el diputado local perredista Roberto Serrano Pino afirmaba que la deuda de Chiapas, antes de esta nueva solicitud, era de 9 mil 978.7 millones de pesos.

Sin embargo, al corte del primer trimestre de 2012 la Secretaría de Hacienda reportó en su página en internet una deuda chiapaneca de más de 15 mil 488 millones de pesos, a lo que se sumaron los más de mil millones autorizados en mayo: 16 mil 513 millones de pesos.

 

Topes rebasados

 

A diferencia de otras solicitudes, esta vez el gobierno de Chiapas intentó dar una justificación más detallada del endeudamiento y para ello enumeró más de 50 obras sociales, como construcción de terminales de transporte, equipamiento de clínicas, construcción de mercados, ampliación de la red de agua potable, edificación de aulas y otros.

El único que ha dado seguimiento a la deuda pública de la entidad es el investigador y profesor de economía de la Universidad Autónoma de Chiapas Jorge Alberto López Arévalo, quien dice que Sabines ha contado con la complicidad del Congreso local.

Esto, afirma, pese a que el techo de la deuda autorizada no debe rebasar 25% de la suma de las participaciones fiscales y los ingresos propios, disposición legal que se ha incumplido desde 2007.

Las tablas de la SHCP refieren la relación entre las obligaciones financieras y las participaciones en ingresos federales por entidad federativa; ahí se afirma que para marzo de 2012 Chiapas destinaba 74.6% de sus participaciones federales al pago de deuda. La historia del destino de los recursos federales al pago de pasivos también ha sido ascendente.

La rapidez y velocidad de endeudamiento en Chiapas pasó de representar 0.5% del PIB en 2006 a 5.7% en 2012, cuando la media nacional es de 2.7%. López Arévalo señala que Chiapas ha subido en su relación deuda/PIB en el país, pues ocupa el cuarto lugar después de Coahuila, Quintana Roo y Nayarit.

Agrega que el manejo de las finanzas públicas en Chiapas ha sido desordenado y opaco, según se desprende del informe Análisis de la deuda pública de las entidades federativas y municipios 2000-marzo de 2011, de la Auditoría Superior de la Federación. Ahí se señala que Chiapas presenta “finanzas públicas con balances inestables” en los últimos cinco años.

“Existe una excesiva dependencia de los ingresos federales –94.8%– respecto del ingreso total; además, el ahorro interno tiende a deteriorarse por el comportamiento ya indicado del gasto operacional, lo que en el mediano plazo pone en riesgo la capacidad de pago oportuno de sus compromisos financieros”, dice López Arévalo.

Plantea que el argumento del gobierno de Sabines es que se endeuda porque ha recibido menos recursos públicos que el gobierno de Salazar Mendiguchía y que está pagando la “deuda con los pobres” con deuda pública.

“Pero eso no es cierto pues se puede ver que el combate a la pobreza y la disminución de la desigualdad no han tenido resultados satisfactorios en Chiapas; ni siquiera la economía ha crecido por encima del crecimiento de la población. Por eso podemos decir que en 2010 los chiapanecos eran más pobres que cuatro años antes, cuando asumió el gobierno Juan Sabines Guerrero, y seguramente serán más pobres cuando el 8 de diciembre de 2012 termine con sus funciones como gobernador. Dejará al estado más endeudado en toda su historia”, apunta.

Añade que entre 2006 y el primer trimestre de 2012 la deuda en términos reales se multiplicó por 13, pero Sabines “se irá con más reconocimientos por algo que fue puro manejo mediático”, para lo cual contó con el apoyo y la colaboración de algunos funcionarios de organismos internacionales, como Magdy Martínez Solimán, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

 

Recursos desviados

 

Pese al sobreendeudamiento de Chiapas, los conflictos han proliferado en este segundo semestre de 2012, cuando se acerca el fin del sexenio de Sabines. Se multiplican las marchas y bloqueos de carreteras de quienes reclaman la conclusión de obras.

Algunas dependencias del gobierno de Chiapas han llegado a un nivel de falta de liquidez para el gasto corriente que ya no usan el aire acondicionado o han dejado de contratar empresas de limpieza. Muchos funcionarios barren y trapean sus oficinas y otros tienen que pagar de su bolsillo hasta el papel higiénico.

Todos los días en todas las dependencias del Poder Ejecutivo local se oye la misma queja: no hay recursos. Por ejemplo, en la Secretaría de Educación trabajadores de 13 programas educativos realizan sus funciones bajo protesta porque no les han pagado.

En las oficinas del Registro Civil la expedición de actas se ha detenido por falta de papelería oficial. Muchas oficinas están prácticamente paralizadas. “No hay recursos”, argumentan en todas.

Ante este escenario, el pasado 31 de julio líderes de todas las corrientes internas del PRD en Chiapas deslindaron al sol azteca del gobernador Sabines, mismo al que impulsaron en 2006 junto con el Partido del Trabajo y el ahora Movimiento Ciudadano.

Los perredistas le exigieron que rinda cuentas del “megaendeudamiento” más alto en la historia de la administración pública estatal, que a decir de ellos es de unos “28 mil millones de pesos”.

“Queremos que se aclare la contratación de la millonaria deuda pública porque tenemos demasiadas pruebas para asegurar que mucho de ese dinero fue a parar a las campañas político-electorales de Peña Nieto y Manuel Velasco Coello”, dijo la diputada local electa Alejandra Soriano Ruiz.

Pero a pocos meses de que entregue el gobierno al candidato ganador del PRI y el PVEM, Manuel Velasco Coello, Sabines ya lanzó una campaña masiva de espectaculares donde asegura que en Chiapas “se erradicó la pobreza” y se cumplieron ya los objetivos del plan Desarrollo del Milenio.

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