Reabre sus puertas el Museo Tamayo en Chapultepec

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- A partir del mediodía de hoy, domingo 26 de agosto, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo abrió nuevamente sus puertas en el Bosque de Chapultepec capitalino, tras un año de ampliaciones arquitectónicas y la remodelación en su edificio llevadas a cabo por la Fundación Olga y Rufino Tamayo, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

“El recinto mantuvo el mismo espíritu plástico en los exteriores sin cambiar su estética, y se prolongaron las mismas formas; como el crecimiento de una planta, le salieron nuevas ramas al edificio”, explicó el arquitecto Teodoro González de León, quien con su colega Abraham Zabludowsky diseñaron el proyecto original del Museo Tamayo, inaugurado en 1981 y por el cual ambos obtuvieron el Premio Nacional de las Artes al año siguiente.

En el vestíbulo del museo luce ahora el mural pintado hacia 1952 por el maestro oaxaqueño Rufino Tamayo (1899-1991): Homenaje a la raza india, mismo que destacó en la muestra de Arte mexicano de la época prehispánica hasta nuestros días por galerías de Francia, Suecia e Inglaterra, en 1953.

Los trabajos de remodelación y ampliaciones fueron ejecutados con la supervisión de Arquitech y Winco. Las exposiciones con las cuales abre nuevamente este espacio cultural son siete: una retrospectiva de Rufino Tamayo denominada Tamayo/Trayectos, con medio centenar de obras; las colectivas El mañana ya estuvo aquí y Primer acto; tres proyectos de artista encomendados por el Museo Tamayo: El día del ojo (Pierre Huyghe), Nueva matemática (Michael Stevenson) y Boing, boing squirt (Ryan Gander), con un trabajo en colaboración con la Dirección de Zoológicos y Vida Silvestre que será donado al museo.

Dichas exhibiciones tendrán visita guiada, talleres y actividades paralelas en torno a contenidos y obras incluidas, material documental y varias publicaciones, entre las que sobresalen el catálogo de la exposición Tamayo/Trayectos y Primer Acto; el libro de artistas (de Pierre Huyghe); las hojas de sala de las exposiciones y el quinto número de la revista semestral Rufino. Asimismo, se puso en marcha Modulario. Sala de consulta, proyecto arquitectónico de Gustavo Lipkau con información y materiales para ser consultados por el público.

Museo polémico

La semana pasada, tanto la crítica de arte Raquel Tibol, como la escritora Margo Glantz, hicieron oír su protesta por haberse bautizado a dos salas del Museo Tamayo con los nombres de Carlos Hank Rohn (sala número uno) y de la esposa del propietario del equipo Chivas Rayadas del Guadalajara, Angélica Fuentes Téllez (sala cuatro), luego del evento de reinauguración el martes 21, a cargo del presidente Felipe Calderón Hinojosa (http://www.proceso.com.mx/?p=317843).

“De la remodelación del museo podemos decir que permitió que creciera en un 30 por ciento, que se amplió con las áreas pedagógicas, las salas de exhibición, las bodegas de arte, las zonas de tránsito, las zonas de atención a los visitantes, el área de restaurante, la tienda, esto va a permitir recibir a más público de una manera más amable, exhibir muestras más grandes y motivar a los niños especialmente al mundo del arte”, dijo Calderón. Y explicó que la inversión “rebasó los 100 millones de pesos, 34 de ellos aportados por la Fundación Olga y Rufino Tamayo, mientras que el gobierno federal dispuso de 68 millones de pesos” (http://www.proceso.com.mx/?p=317652).

El Museo Tamayo Arte Contemporáneo nació como una iniciativa del pintor oaxaqueño propuesta originalmente al gobierno de México para albergar en su museo la obra plástica de los artistas más importantes del mundo en el siglo XX, con un legado de 300 piezas que adquirió el propio Tamayo y donaría al pueblo mexicano, con valor de 10 millones de dólares.

Sin embargo, aquel proyecto de crear un espacio afín fue rechazado consecutivamente por los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo.

Conforme a la nota informativa “Alfa y Televisa cumplen al fin el sueño de Tamayo”, publicada en la revista Proceso número 237 del 18 de mayo de 1981, la iniciativa privada se le acercó y el 29 de mayo de ese año “el grupo Alfa de Monterrey y la empresa Televisa convirtieron ese sueño en realidad, la apertura del Museo Internacional de Arte Contemporáneo ‘Rufino Tamayo’ en el Bosque de Chapultepec”.

Tamayo manifestó entonces al reportero Armando Ponce:

-Estoy encantado de que al fin se realizó mi deseo y de que se realizó en el Bosque de Chapultepec. Yo hubiera querido que el gobierno de México lo hiciera, él debió hacerlo, era lo natural; pero no se pudo, por política.

“La negativa, sin embargo, no fue radical: envuelta con el moño gubernamental, Tamayo recibió la concesión de un terreno, el del exclub de Golf Chapultepec, lugar privilegiado por su ubicación en la zona de los grandes museos nacionales.

“Otro regalo, el principal, habría de recibir Tamayo de manos de la iniciativa privada: 4 mil metros cuadrados de arquitectura supersónica (concreto, maderas, roca y cristal); en resumen, 100 millones de pesos”.

Conforme al contrato, el museo sería concesionado a la iniciativa privada durante 100 años; no obstante, en 1982 Rufino Tamayo entró en conflicto con el dueño del consorcio televisivo, Emilio Azcárraga, y denunció que la colección de arte que donó al pueblo de México había dejado de exponerse y se convirtió virtualmente en propiedad privada.

El Museo Tamayo ganó durante un lustro su gran reputación como “el centro cultural más promocionado de América Latina”, cuando el 23 de mayo de 1986 Televisa optó por renunciar a los cien años de la concesión estatal del museo (Proceso #499).

Rufino Tamayo falleció el 24 de junio de 1991.

 

 

 

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