En Zacatecas, habitantes se autoimponen toques de queda

Protesta contra la violencia en Zacatecas. Foto: Leonardo Garza Treviño.
Protesta contra la violencia en Zacatecas.
Foto: Leonardo Garza Treviño.

Durante su campaña, Miguel Alonso Reyes prometió a sus paisanos devolver la tranquilidad a Zacatecas. Han pasado dos años y aun cuando el mandatario dice haber canalizado 700 millones de pesos al rubro de seguridad –lo que incluye la creación de cuerpos policiacos modernos y nuevas bases militares– los levantones, secuestros, matanzas y ajustes de cuentas entre las bandas criminales que se disputan la plaza no ceden. Un ejemplo lacerante de la precariedad en que se vive en ese estado es el de los habitantes del municipio General Pánfilo Natera, quienes han terminado por autoimponerse el toque de queda…

GENERAL PÁNFILO NATERA, ZAC. (Proceso).- Por teléfono, el alcalde Gilberto Zamora Salas se oye resignado: “Si la población prefiere organizar un toque de queda como medida de seguridad y eso sirve, es muy respetable. Prefiero eso…”.

Jura que en los dos años de su administración no le había tocado en su municipio, ubicado a 40 kilómetros de la capital zacatecana, ni una bronca con los grupos delictivos. “Aquí es muy tranquilo –asegura–. Hasta hace poco nada más veíamos pasar las camionetas en convoy con hombres armados”.

En su primer bienio, el gobernador priista Miguel Alonso Reyes no ha cumplido a sus paisanos la principal promesa de campaña que les hizo: devolverles la tranquilidad. Hoy, la mayoría viven asustados y lamentan que la perredista Amalia García Medina, quien precedió a Alonso en el cargo, ocultara la inseguridad que asolaba a los zacatecanos al final de su sexenio.

Ubicada al poniente de Zacatecas, La Blanca –como se le conoce en la región a la cabecera de General Pánfilo Natera, con 4 mil 800 habitantes– se encuentra a un costado de la autopista a San Luis Potosí, donde no hay casetas de peaje.

Es la carretera federal número 49, una de las más inseguras y solitarias del altiplano, donde turistas, comerciantes, periodistas y políticos han sido robados, vejados, amedrentados, e incluso plagiados.

El sábado 1, en la comunidad de El Saucito, a cinco kilómetros de esta cabecera, fueron localizadas las cabezas de tres hombres, a espaldas del panteón. Estaban en bolsas negras. El mismo día, dos jóvenes fueron acribillados tras un presunto enfrentamiento entre bandas rivales en la localidad de La Blanquita, en el cercano municipio de Guadalupe.

De manera casi simultánea, sobre la calle Hidalgo del barrio de La Santa Cruz, a sólo dos cuadras de la dirección de Seguridad Pública de este municipio, dos jóvenes fueron abatidos por supuestos pistoleros. Y a cinco kilómetros al sureste, en la comunidad de Santa Elena, una mujer no identificada, quien supuestamente pertenecía a una célula criminal, fue baleada durante una refriega.

El domingo 2, un comando disparó contra el edificio de la comandancia local. Dos policías municipales recibieron impactos de balas en las piernas.

En Guadalupe, la capital, Fresnillo, Villanueva, Pinos, Jerez, Villa González Ortega, municipios donde a lo largo de 2011 se registró el mayor número de levantones, secuestros, asesinatos vinculados a la delincuencia organizada, enfrentamientos y ataques a las corporaciones de seguridad, la violencia es incontenible, de acuerdo con un reporte interno de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Durante los dos años que lleva la administración de Miguel Alonso Reyes, son varios los pueblos donde se perdió la paz. En varias regiones los lugareños observan impávidos cómo los grupos criminales le disputan el territorio al cártel de Los Zetas, así como la forma en que entran cada vez más soldados y más federales sin que la violencia ceda.

A mediados de enero de 2011, con apenas tres meses en el cargo, el gobernador visitó al titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, para pedirle el envío de refuerzos a la entidad. Antes de que terminara el mes, el entonces vocero de seguridad del gabinete de Miguel Alonso, Mario Caballero, organizó una conferencia de prensa para anunciar el arribo de elementos de la Policía Federal para implementar el operativo “Zacatecas Seguro”. Los agentes llegaron en un avión de la dependencia federal.

Desde entonces han sido capturados algunos presuntos líderes, jefes de plaza o colaboradores cercanos de los cabecillas de Los Zetas, así como de otros grupos; es el caso de José de Jesús El Chango Méndez, líder de La Familia Michoacana, capturado en los límites con Aguascalientes el 21 de junio de 2011.

Sin embargo, la violencia se exacerbó. La mayor parte de las matanzas se debe a los enfrentamientos entre bandas rivales, el resto son resultado de los tiroteos y persecuciones entre los agentes federales –que a veces incluyen a tropas del Ejército y la Marina– y los sicarios.

El informe anual interno de la Sedena correspondiente a 2011, al cual tuvo acceso este semanario, confirma la incidencia creciente de hechos violentos en Zacatecas, particularmente choques entre agentes de las diversas corporaciones y pistoleros en ese periodo:

Durante el presente año (2011) se han registrado 73 homicidios vinculados con la delincuencia organizada, un aumento de 100% en comparación con el mismo periodo de 2010.

“El problema de inseguridad pública que prevalece se debe a la cercanía con los estados de Durango, Jalisco y Coahuila, ya que (Zacatecas) es empleado como paso para el tráfico de droga”.

También alude a los homicidios, secuestros, robo de vehículos y comercios y asaltos carreteros como los delitos más frecuentes –vinculados a la delincuencia organizada–, con un reconocimiento de causa:

“Las acciones implementadas por el gobierno del estado no han impedido el incremento gradual de la delincuencia organizada en la entidad, especialmente por la corrupción existente en los cuerpos policiales”.

A lo largo de 2012, los enfrentamientos se multiplicaron. Hubo decenas de muertes, además de tiroteos y persecuciones; incluso aparecieron cabezas humanas en sitios públicos, incluidas las que fueron tiradas en plena Central de Abastos de la capital a principios de junio. Era casi mediodía cuando un comando entró a la ciudad y las arrojó; luego salió de la zona sin problemas.

El gobernador buscó salidas e intentó una alianza con el titular de la Sedena, el general Guillermo Galván Galván, quien el viernes 7 incluso visitó Fresnillo para inaugurar las instalaciones de una nueva base militar en esa ciudad, enclave de Los Zetas en la entidad.

(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1871, ya en circulación)

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