El 92% del presupuesto para educación en México va a la nómina: OCDE

La dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo. Foto: Benjamin Flores
La dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo.
Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F., (apro).- México se mantuvo como el tercer país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con el porcentaje más alto (24%) de los denominados “ninis”, apenas superado por Turquía e Israel.

De acuerdo con el informe Panorama educativo 2012 de la OCDE, la población de jóvenes de entre 15 y 29 años que no estudia ni trabaja en el país tuvo un incremento de 0.5% de 2008 a 2010, y se mostró estable respecto del promedio en el organismo.

“Podemos ver que países como Turquía o Brasil han disminuido las tasas en este indicador, mientras que en promedio en la OCDE existía un aumento de alrededor de 2.0 puntos porcentuales entre 2008 y 2010; México registra un aumento de esta población de 0.5 puntos porcentuales entre 2008 y 2010”, puntualizó el estadista de la división de Indicadores de la Educación, Pedro Lenin García de León.

En su reporte de 2011, el organismo detalló que el número de “ninis” ascendió a 7 millones 226 mil jóvenes en 2009, y en el informe actual la cifra aumentó a 7 millones 248 mil 400 en 2010, lo que significa 24.4% de la población de entre 15 y 29 años, integrada en su mayoría por mujeres, quienes tienen tres veces más de probabilidad de estar en este grupo en relación con los hombres y más de cuatro veces en comparación con varones de entre 25 y 29 años.

En ese punto, México fue superado solamente por Turquía, que obtuvo la primera posición en número de “ninis”, con 37%, e Israel, que ocupó el segundo lugar, con 27%.

De acuerdo con el organismo, en nuestro país también ocurre lo que no pasa en otras naciones, dado que ocupa el undécimo lugar en lo que se refiere a tasa de desempleados con educación universitaria. “Es la única nación” con esas características, apuntó.

La OCDE también alertó que la baja proporción del sector juvenil con estudios universitarios (22%) respecto de la población adulta implica el riesgo de que nuestra nación “no logre superar” el rezago educativo.

Y, por si fuera poco, México ocupa el último lugar en la expectativa de graduación en el bachillerato (con 47%) y en gasto por alumno, y el penúltimo sitio en la tasa de graduación en nivel superior, con 20%.

Como en los años anteriores, nuestra nación se encuentra a la zaga respecto del resto de la comunidad de la OCDE y de los países del G-20, dado que ocupa la posición 34 de 36 economías en el porcentaje de población con bachillerato entre 25 y 34 años, y el sitio 32 de 37 países en el porcentaje de población atendida con educación superior en el citado nivel de edad.

Además, tiene el primer sitio en la proporción de alumnos por maestro en preescolar, con 25 estudiantes, frente a un promedio de la OCDE de 14 niños.

Según el reporte, sólo 1% de los mexicanos se gradúa de la educación media superior después de los 25 años, y en cuanto al desempleo, el mayor porcentaje está entre quienes cuentan con nivel profesional. Ellos tuvieron una tasa de desocupación de 5% contra 4% entre quienes sólo cuentan con la primaria y la secundaria.

En una videoconferencia desde París, García de León expresó que existe tendencia al aumento en los salarios de los maestros, ya que entre 2000 y 2010 el incremento fue de ocho puntos para los profesores de primaria y de 10 para docentes de secundaria.

Nuestro país ocupa la segunda posición en cuanto al gasto público total más bajo en todos los servicios, incluyendo educación y salud, sin embargo, de esa inversión destina 20.3% a la educación, con lo que logra tener un gasto de 6.2% en ese rubro como porcentaje del producto interno bruto (PIB), igual al del promedio de los países de la OCDE.

En su reporte, el organismo encabezado por José Ángel Gurría apremió a México a “avanzar a pasos acelerados” e instrumentar “políticas específicas” que permitan superar el retraso “que se va acumulando”, de lo contrario, en dos décadas la población adulta tendrá serias dificultades para abatir su baja escolaridad.

 

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