Arrasa Moreno Valle con el patrimonio histórico de Puebla

El Barrio del Artista en Puebla. Obra negra. Foto: Gabriela Hernández
El Barrio del Artista en Puebla. Obra negra.
Foto: Gabriela Hernández

PUEBLA, Pue. (apro).- Académicos, investigadores y organismos civiles acusan de nueva cuenta al gobernador panista Rafael Moreno Valle de alterar y destruir los bienes culturales e históricos de esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

Y es que para dar paso a un teleférico, el gobierno poblano demolió la casa del pintor José Márquez Figueroa, fundador del Barrio del Artista, con lo cual alteró de manera drástica el entorno urbano de ese tradicional paseo poblano.

Fue el 5 de mayo de 1941, cuando el entonces gobernador Gonzalo Bautista Castillo y el presidente municipal Juan Manuel Treviño cedieron, por un siglo de vigencia que acabaría en el 2041, la custodia de ese barrio a la Unión de Artes Plásticas de Puebla.

Sin embargo, el 7 de noviembre, sin que los artistas que día con día exponen sus obras en ese lugar estuvieran enterados, la casa color ladrillo, que formaba una escuadra en la calle 8 Oriente 414, y que daba una especial distribución a esa plaza, fue destruirá piedra por piedra.

Trabajadores de la constructora, cuya identidad no se ha revelado, colocaron un cerco de tablas por en el frente y la parte trasera de la casa que se encuentra en el boulevard 5 de Mayo.

“No sabíamos nada, sólo vimos que llegaron las máquinas y empezaron a derrumbar todo. Ahora, ya qué”, dice con tristeza uno de los pintores del barrio.

En un principio, Aurelio Leonor, presidente de la Unión de Artes Plásticas del Barrio del Artista, declaró a un medio local que, de “oídas”, sabía que en ese espacio se construiría una terminal del Metrobús.

Días después, supieron de qué se trataba. El espacio será utilizado para construir la terminal de un teleférico en el Centro Histórico; el otro extremo de la vía para turistas empezó también a edificarse en la plaza de las Américas, en el cerro de los Fuertes, a dos kilómetros de distancia.

De acuerdo con el secretario de Infraestructura del estado, Antonio Gali Fayad, se excavarán 30 metros de profundidad para el anclaje de tres torres de soporte, dos de las cuales serán terminales de transferencia, que tendrán una altura de 80 metros.

El Comité Defensor del Patrimonio Histórico Cultural y Ambiental de Puebla ha hecho un llamado a detener este proyecto del gobierno poblano, que con torres de esa magnitud, afectaría el paisaje arquitectónico de la Angelópolis.

Como ha ocurrido con las obras del viaducto Zaragoza y de los fuertes de Guadalupe y Loreto, autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del gobierno de Puebla han caído en contradicciones.

Mientras que el perito del INAH, Sergio Vergara, afirma que la demolición de la casona colonial fue porque a la constructora encargada del teleférico se le “pasó la mano” y que ahora deberán “reconstruirla”, el secretario de Infraestructura del estado, Antonio Gali Fayad, asegura que la destrucción del inmueble fue acordada con el Instituto.

En lo que coinciden ambas autoridades es en restar valor histórico del edificio, también conocido como Antigua Casa del Torno, y a los efectos que tiene en la fisonomía del Barrio del Artista, bajo el argumento de que hace 20 años ya fue intervenida para conectarla con un puente peatonal que conduce al Centro de Convenciones Puebla.

Sin embargo, la coordinadora en Puebla del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), Georgina Ortega Cambranis, advierte que la casona que perteneció al artista poblano se encuentra en el catálogo federal y estatal para la preservación de monumentos y edificios históricos; y por lo tanto estaba protegida por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas y por el Decreto de 2005, en el que se declara Zona Típica Monumental a parte de esta ciudad.

Demolerla, como se hizo, representa un delito federal, advierte Ortega.

La construcción del teleférico forma parte del proyecto conocido como “Corredor Turístico Los Fuertes-la Catedral”, en el que el gobierno del estado y el ayuntamiento, a cargo de Eduardo Rivera Pérez, invierten 480 millones de pesos.
Este proyecto comprende la regeneración del Centro Histórico, la colocación de concreto hidráulico en el boulevard 5 de Mayo, así como una ciclovía, la restauración de fachadas, parques e iluminación de la zona.

Si antes la prisa para intervenir los fuertes de Loreto y Guadalupe se debió a los festejos del 150 Aniversario de la Batalla de Puebla, el gobernador Moreno Valle ya ha dicho que este corredor turístico y el teleférico tienen como plazo para concluirse el mes de marzo del próximo año, fecha en la que Puebla será sede del Tianguis Turístico.

INAH, cómplice

Investigadores del INAH, quienes ya presentaron una demanda ante la Procuraduría General de la República (PGR) por las supuestas alteraciones y destrucción que ocasionó el gobierno estatal en los escenarios de la Batalla de Puebla, de nueva cuenta ponen en duda la actuación del Instituto en el que trabajan.

“Que estos proyectos no tengan licencia del INAH no es impedimento para que se inicien los trabajos, sabemos, que pese a todo la obtendrán, por la evidente discrecionalidad con la que se manejan estos asuntos. Por lo mismo, la autorización de nuestro instituto, en Puebla, no es ya garantía de que nuestro patrimonio se intervenga correctamente”, exponen en un escrito la arquitecta Rutilia Amigón, la custodia Rita Cruz Valdez y las restauradoras Elisa Ávila Rivera y Olga Ramos.

Denuncian que la estrategia institucional para esta nueva obra es la misma que se siguió en la intervención de la zona y los fuertes de Loreto y Guadalupe, caracterizada por la secrecía, y por la evaluación y supervisión solo por parte de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos y del arquitecto Sergio Vergara, con un reducido grupo de supuestos “especialistas” del INAH Puebla.

“Al margen queda la inconformidad de los distintos sectores de la sociedad y los estudios de impacto urbano y ambiental, entre otros más, que son indispensables”, señalan.

Las especialistas del INAH cuestionan al director de ese instituto, Alfonso De María y Campos Castello, sobre el sustento normativo, legal y técnico bajo el cuál se dictaminó la factibilidad de un teleférico en Puebla, así como para permitir las demoliciones y la construcción de la infraestructura.

Aclaran que no se oponen al rescate del Centro Histórico, pero rechazan que bajo ese argumento se destruyan inmuebles históricos y a que el volumen de obra y la brevedad de su ejecución sean las directrices de las intervenciones.

Además, alertan sobre otro de los proyectos “turísticos” del mandatario poblano: colocar un elevador en una de las torres de la Catedral, cuya estructura podría resultar dañada por un aparato de esa naturaleza.

Teleférico fast track

El 24 de agosto último fue cuando el secretario de Infraestructura del estado reveló a los medios de comunicación locales que se analizaba la vialidad de construir un teleférico que conectara la zona de los Fuertes, recién intervenida, con el Centro Histórico de Puebla. Pero en aquel momento recalcó en que aún no había nada en concreto.

Días después, el 28 de septiembre, el gobernador Moreno Valle no sólo confirmó que esa obra se llevaría a cabo, sino que aseguró que estaría listo para marzo, cuando Puebla será sede del Tianguis Turístico.

El 10 de octubre, el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), José Miguel Rivas García, declaró que aún estaba en estudio la licencia para autorizar el teleférico, porque analizaban las zonas donde se podrían colocar las bases y el soporte, sin afectar la zona de monumentos. En ese entonces dijo que los estudios aún llevarían 15 días.

Más tarde, el 28 de octubre, Gali insistió en que las obras deberían de arrancar en 15 días, para cumplir con el plazo que impuso el gobernador de que Puebla contará con un teleférico para marzo. Aunque reconoció que hasta ese momento aún no se llevaba a cabo la licitación de la obra.

Diez días después la casa del fundador del Barrio del Artista fue demolida, para abrir el espacio que requieren para una de las terminales.

Ni la Secretaría de Comunicaciones ni la de Infraestructura han precisado el costo total de la obra, ni la empresa que, por invitación, será la encargada de llevarla a cabo. Gali sólo ha informado que la cimentación tendrá un costo de 10 millones de pesos.

Pese a ello, el gobierno de Puebla asegura que la primera base se colocará en diciembre y que el cableado se empezará a tender antes de que termine el 2012.

El Tianguis Turístico 2013 se realizará del 17 al 20 de marzo, por lo que la construcción del teleférico tendrá que edificarse en tan sólo tres meses.

Daños irreparables

El Comité Defensor del Patrimonio Histórico Cultural y Ambiental de Puebla, presidido por la historiadora Rosalva Loreto López, e integrado por académicos, especialistas, investigadores del INAH y ciudadanos, emitió una carta abierta en la que expresa su indignación por el actuar unilateral del gobierno poblano.

También exponen que la destrucción de la casa del fundador del Barrio del Artista para edificar el teleférico, representa un desacato a las cartas y tratados internacionales que recomiendan que ante proyectos de intervención en los centros históricos, “se respete siempre la fisonomía urbana heredada y su paisaje, así como la autenticidad y la integridad de la ciudad histórica”.

Son notorias otras anomalías, dicen, como las autorizaciones de cambio de uso de suelo dentro de la zona del Centro Histórico y la emisión de licencias por parte del INAH local y federal para autorizar la ejecución de las obras sin respeto a la Ley Federal sobre Monumentos.

Los integrantes del Comité se pronuncian por que el ayuntamiento y el INAH ordenen la suspensión inmediata del proyecto del teleférico por afectar la imagen de la zona de monumentos de Puebla.

“De igual manera exigimos la restitución de todos y cada uno de los elementos que caracterizaban la casa situada en la 8 Norte 414 como digna de pertenecer al catalogo Nacional de Monumentos del INAH en 1970, 1985 y 1990 por contener los elementos necesarios para ser concebida como un bien con valor cultural”, agregan.

“Aun efectuando esta reconstrucción la ciudad ha sufrido ya una pérdida de un inmueble original clasificado como histórico y que en ningún momento había sido desclasificado, pues ni tiene el INAH ni la Comuna de Puebla facultades para desclasificarlo”.

Como ya lo han hecho por las afectaciones que sufrió la zona de los Fuertes donde se gestó la Batalla de 1862, la organización civil pide que se finquen responsabilidades en contra de los funcionarios, cuya labor ha comprometido de “manera flagrante” la conservación de Centro Histórico de Puebla.

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