Teatro: “Amanecí con ganas de morirme”

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El humor negro es ideal para abordar el tema de la muerte, porque en vez de llorar reímos y nos hace sentir el absurdo de las situaciones que se generan frente a un acontecimiento tan doloroso. No asistimos a un drama o a una tragedia para estrujarnos el corazón, mejor vamos a un bar donde un grupo de actores, directoras y productoras presentan Amanecí con ganas de morirme, de la autora venezolana Indira Páez.

La puesta en escena es sencilla. Los actores con camisetas de color se desenvuelven en un espacio reducidísimo con un ataúd rústico que se desdobla para darle distintos usos. Interpretan distintos personajes para hablar de sus deseos de morir, de los padecimientos provocados por el recién muerto, o de cómo borrar una mancha de sangre que no se quita de las manos. La irreverencia y el desenfado mantienen la atención en esta obra construida como un modelo para armar; escenas independientes que comparten un tema pero que tienen un principio y un fin en sí mismas. La estructura es la óptima para un teatro bar. La atención y la tensión de los cuadros varían; la ausencia de trama o anécdota general permite jugar con el orden de las escenas y así las directoras Ana Lorena Perezríos y Rina Rajlevsky pudieron acomodar, seleccionar u organizar los sckeches según la idea que tenían del espectáculo.

Las escenas son monólogos o diálogos, donde, rota la cuarta pared, comparten con el público sus continuos fracasos al quererse suicidar o arrancan con un concurso para premiar al que dé las razones más originales de quererse morir. Los actores Anahí Allué, Simone Victoria y Francisco Rubio tienen presencia y gracia al interpretar, aunque la calidad es dispar; algunas escenas son brillantes, otras se sienten forzadas y a veces la farsa deviene en sobreactuación. Sobresale la escena de las hermanas velando las cenizas de su madre, donde la urna se convierte en cenicero y la muerte en liberación: ellas pueden fumar, gritar y hacer todo lo que le molestaba a su madre. También divierte el cinismo de la mujer de Polanco que tuvo que limpiar la sangre del piso de la cocina porque la madre de su amiga llevaba varios días muerta ahí, y por suerte, dice, cuidó de no morir sobre el mármol para no manchar piso tan fino.

Amanecí con ganas de morirme es un divertimento escénico donde la autora explora los alcances de la ironía y el sarcasmo en el tema de la muerte, resaltando los sentimientos que no son los “políticamente correctos”, sino los que brotan del interior. Como si el morir fuera un ridículo, un descanso o un obstáculo para seguir viviendo.

Indira Páez comenta que escribió Amanecí con ganas de morirme precisamente por su miedo a la muerte, por su deseo de que, llegado el momento, no se le aparezca vestida de negro, sino que se la lleve entre carcajadas.

Amanecí con ganas de morirme se estrenó en 2009 en Miami, donde vive la autora, y se ha llevado a escena en diversos poblados de Venezuela, Alemania, Brasil y España. En México dio unas cuantas funciones en el teatro Santa Fe bajo la dirección de Mario Sudano. Ahora podemos disfrutar del humor negro de esta obra, con las actuaciones de Anahí Allué, Simone Victoria y Francisco Rubio los lunes y miércoles de noviembre, acompañados de una cerveza, mientras nos jalan las patas.

Comentar este artículo