Gran Bretaña: Más ajustes y austeridad

David Cameron, primer ministro británico. Foto: AP
David Cameron, primer ministro británico.
Foto: AP

LONDRES (apro).- Gran Bretaña, que atraviesa la crisis económica más profunda en 70 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), deberá soportar más recetas de austeridad y ajuste presupuestario hasta por lo menos 2018, como consecuencia de un deterioro en las finanzas públicas y una baja en la recaudación impositiva.

Según un informe del influyente think tank británico –Instituto de Estudios Fiscales (IFS, en sus siglas en inglés)–, publicado el pasado 26 de noviembre en Londres, el ministro de Finanzas, el conservador George Osborne, podría verse obligado a buscar recaudar hasta 11 mil millones de libras más (17 mil 622 millones de dólares) a partir de un aumento de impuestos y recortes al gasto estatal, en caso que la economía no repunte en los próximos años.

Ese total se suma a los 8 mil millones de libras (12 mil 816 millones de dólares) que el gobierno británico planea recortar en el Presupuesto Anual dado a conocer el próximo 5 de diciembre.

El IFS advirtió también que el anuncio de Osborne en la Cámara de los Comunes podría traer “más dolores fiscales” para la población.

El informe tomó en cuenta para sus proyecciones “el ahora más debilitado pronóstico económico de Gran Bretaña” y la “decepcionante tendencia a la baja de ingresos por impuestos, registrada en los últimos siete meses”.

El pasado 21 de noviembre, la Oficina Nacional de Estadísticas confirmó que el endeudamiento público neto en Gran Bretaña durante octubre fue mucho mayor que el esperado, y trepó a 8 mil 600 millones de libras esterlinas (13 mil 680 millones de dólares), un hecho que reduce ahora las posibilidades de que el país cumpla con su objetivo de reducción del déficit fiscal para el período 2012-2013.

De acuerdo con esa entidad, en octubre de 2011 el endeudamiento del sector público había sido de 5 mil 900 millones de libras (9 mil 391 millones de dólares).

Los analistas de la City londinense esperaban un endeudamiento de no más de 6 mil millones de libras (9 mil 550 millones de dólares) para el mes pasado.

Pero la deuda pública creció debido a que el Tesoro registró una caída del 10% en las contribuciones impositivas, en un mes que se esperaban altos ingresos principalmente por el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
También influyó un aumento del gasto dentro de los departamentos del gobierno.

Para los primeros seis meses del año fiscal, el endeudamiento público trepó a los 73 mil 300 millones de libras (116 mil 539 millones de dólares), 5 mil millones de libras más que el mismo período el año pasado.

Tras el anuncio, un portavoz del Tesoro británico afirmó en un comunicado que a pesar del endeudamiento “la economía está sanando, aunque sigue enfrentando muchos desafíos”.

“Estas cifras ilustran ello, pero también demuestran que los planes del gobierno para mantener bajo control el gasto público siguen encaminados para este año”, agregó.

Sin embargo, la secretaria del Tesoro en la sombra, la laborista Rachel Reeves, indicó en una entrevista a la BBC que el Ministro de Finanzas está endeudándose en miles de millones de libras más para poder pagar el costo de las fallas económicas.

“Tras haber fallado a la hora de crear empleos y crecimiento, el gobierno está fallando ahora también en (la reducción de) el déficit”, enfatizó.

Por su parte, Chris Williamson, economista jefe del grupo de análisis Markit, declaró también al canal estatal que los resultados son decepcionantes para la economía británica, la cual está registrando un crecimiento débil y un menor gasto del consumidor.

Según Williamson, es muy probable que el gobierno no logre cumplir con los objetivos pautados para reducir el déficit fiscal y por ello consideró que Osborne anunciará el mes próximo un aumento de los impuestos, más recortes presupuestarios o una combinación de ambos.

“Este año el gobierno esperaba que el déficit cayera por debajo del 5% del PIB. Pero actualmente está superando esa cifra, así que los planes oficiales parecieran dirigirse en la dirección equivocada”, sostuvo el experto.

Williamson dijo además que las perspectivas macroeconómicas a largo plazo para Gran Bretaña “son bastantes peores que las estimadas inicialmente”.

Con respecto al informe del IFS, si el endeudamiento continúa al mismo ritmo para el resto del año, el gobierno habrá incumplido sus objetivos de deuda y se sobrepasará en 20 mil 826 millones de dólares.

Ante semejante escenario, la entidad destacó que Gran Bretaña podría verse afectada por planes de austeridad hasta por lo menos 2018.

El gobierno del conservador David Cameron sostuvo en respuesta a ese reporte que el país “sigue enfrentando desafíos económicos internos y procedentes del exterior, pero el gobierno está tomando decisiones difíciles necesarias para lidiar con nuestras deudas y equipar nuestra economía para la carrera global”.

Por su parte, Carl Emmerson, subdirector del IFS, afirmó a la cadena Sky News que el pronóstico económico para el Reino Unido “se ha deteriorado, y los resultados del gobierno han sido decepcionantes”.

“Como resultado, el Chancellor del Tesoro podría verse en la obligación de cambiar el rumbo fiscal (y endeudarse más, recortando presupuesto)”, subrayó.

En ese sentido, el secretario general del principal conglomerado de sindicatos, el TUC, Brendan Barber, sostuvo en declaraciones a la radio 4 de la BBC que el análisis del IFS demuestra que la estrategia económica del gobierno “falla en todos los frentes”.

“El Ministro de Economía debería utilizar su anuncio del Presupuesto Anual la próxima semana para cambiar el curso de acción. Lamentablemente todo indica que llevará a la economía incluso más rápido en la dirección equivocada”, dijo el sindicalista.

La advertencia del IFS se hizo el mismo día que la Fundación Joseph Rowntree (JRF), independiente del gobierno, concluyó en un informe que millones de trabajadores en Gran Bretaña enfrentan inseguridad laboral y pobreza.

Ese informe, titulado Evaluando la Pobreza, destacó que al menos 6 millones de personas con trabajo precario en el país están en la pobreza.

Excluyendo a pensionados, la pobreza entre aquellos con empleos precarios supera a aquellos desempleados, en tanto que ya suman 1.4 millones las personas que deben trabajar a tiempo parcial, un incremento de 500 mil casos desde 2009.

La JRF destacó que el gasto en subsidios y créditos impositivos nunca antes había sido tan alto, un 13% del PIB británico, mientras que casi 5 millones de personas percibieron el seguro de desempleo al menos una vez en los últimos dos años.

Julia Unwin, directora ejecutiva de la JRF, declaró en un comunicado que los niveles de pobreza entre aquellos con empleos precarios “son la característica más destacada de la pobreza en Gran Bretaña”.

“Necesitamos de un enfoque pleno para resolver los problemas del mercado laboral y garantizar que las personas tengan la oportunidad de mejorar sus perspectivas de empleo”, destacó.

A pesar de que la economía británica logró crecer un 1% entre julio y septiembre pasado, principalmente como consecuencia de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en comparación con el mismo período en 2011, el PIB lleva contraído un 0,1%.

Los problemas económicos preocupan en gran medida a la población del país, que teme ahora por sus fuentes laborales y seguridad de trabajo.

Según un sondeo del Instituto de Planeamiento Financiero (IFP, en sus siglas en inglés) dado a conocer el pasado 25 de noviembre, el 80% de los británicos está preocupado por sus finanzas, un fuerte incremento comparado con el año pasado.

Ese informe confirmó además que cuatro de cada cinco británicos teme no poder llegar a fin de mes con su salario y le preocupa cada vez más su situación monetaria.

El año pasado un sondeo similar del IFP había concluido que el 60% de los británicos tenía esas mismas preocupaciones. El informe destacó también que sólo el 13% de los entrevistados considera que su situación financiera ha mejorado en los últimos seis meses.

Del total de los mil consultados, un 30% admitió que planea reducir sus gastos mensuales en 2013, en tanto que un quinto de los británicos sostuvo que tratará de ahorrar más dinero semanalmente. Un 19% afirmó que planea re-pagar las deudas de sus tarjetas de crédito, que consideró llegaron a niveles inmanejables.

La crisis económica lleva un alto costo político, principalmente para el propio Cameron, quien según las encuestas está perdiendo cada vez más apoyo popular.

Un sondeo de la consultora ComRes dado a conocer el pasado 18 de noviembre concluyó que el opositor Partido Laborista obtuvo el mayor apoyo popular en siete años y ahora supera a los conservadores por 12 puntos.

Los laboristas, al mando de Ed Miliband, el hermano del excanciller David Miliband, avanzaron dos puntos en comparación con el mes pasado, con el 43% de los votos, en tanto que el Partido Conservador retrocedió dos puntos, y quedó en el segundo lugar, con el 31%.

La encuesta de ComRes para los dominicales Independent on Sunday y Sunday Mirror, por la cual se consultó por Internet a 2 mil 24 adultos británicos entre el 14 y 16 de noviembre, indicó además que los Liberales Democráticos que comparten junto a los conservadores el gobierno de coalición británico, siguen sin cambios con el 19% de los votos, en tanto que los anti-europeos UKIP avanzaron al cuarto puesto, con el 8%.

De acuerdo con el sondeo, una de las principales razones por la caída de popularidad del gobierno conservador-liberal democrático y un aumento del apoyo popular al Laborismo se debe a la situación económica del país.

Los británicos temen que el Reino Unido vuelva a caer en una nueva recesión, como advirtió este mes el saliente gobernador del Banco de Inglaterra (Banco Central), Mervyn King.

El directivo afirmó que la economía de Gran Bretaña podría volver a contraerse este año a medida que avanza en su recuperación “zig-zag”. King, que hizo el anuncio el pasado 14 de noviembre en Londres durante la presentación del reporte del Banco por la inflación trimestral, sostuvo que el PIB británico podría contraerse en el último trimestre del año, luego de haber registrado un aumento en el tercer trimestre “que dio una impresión demasiado optimista” de la economía.

El Banco rebajó además su pronóstico de crecimiento para 2013 en torno al 1%, al advertir que el crecimiento económico para los próximos tres años permanecerá por debajo de los niveles previos a la crisis financiera.

También revisó su pronóstico sobre la inflación, e indicó que el índice inflacionario del Reino Unido caerá por debajo del objetivo máximo impuesto por el gobierno, del 2%, en la segunda mitad del próximo año, más tarde que lo previsto inicialmente.

Comentar este artículo